Un fuerte olor a gas pimienta destapa el asesinato de un ingeniero a puñaladas en una urbanización de lujo de Las Tablas

Somos Madrid

15 de julio de 2026 16:00 h

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Nadie imaginaba que detrás del intenso olor a producto químico que salía de un piso de Las Tablas, en Madrid, se escondía un asesinato, pero un aviso al 091 acabó revelando un escenario completamente distinto al esperado. En el interior de una vivienda situada en una urbanización de lujo de la calle Cirauqui, a la altura del número 4, en el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo, los bomberos hallaron este martes el cadáver de un ingeniero de 37 años con múltiples heridas de arma blanca. La investigación apunta desde el primer momento a un homicidio.

Los hechos se produjeron en torno a las 9.50 horas, cuando varios vecinos alertaron a los servicios de emergencias del fuerte olor que emanaba del inmueble. A su llegada, los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid comprobaron que nadie respondía en el interior de la vivienda y tuvieron que acceder por una de las ventanas utilizando una autoescala. En la cocina encontraron al hombre tendido en el suelo con varias heridas de arma blanca. Sanitarios del Samur-Protección Civil iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, aunque finalmente solo pudieron confirmar su fallecimiento.

El olor que había motivado la llamada también afectó al personal de emergencias, que sufrió irritación en los ojos al entrar en la vivienda. Correspondía a un espray de gas pimienta. En el interior del domicilio, además, los agentes localizaron un cuchillo de unos 20 centímetros que podría tratarse del arma utilizada en el crimen.

Hasta el lugar se desplazaron agentes del Grupo V de Homicidios y de la unidad de Delitos Violentos (DEVI) de la Policía Científica, que se hicieron cargo de la inspección ocular y de la investigación. Los especialistas permanecieron durante horas recabando vestigios en el piso mientras trataban de reconstruir lo sucedido y esclarecer la autoría de la muerte.

Según ha publicado El País, la víctima, identificada como Facundo R., recibió hasta 13 puñaladas, algunas de ellas en la espalda. El mismo diario señala que en las paredes de la vivienda había restos de gas pimienta y que el cuchillo hallado junto al cuerpo podría ser el arma homicida. El hombre, de origen argentino y con nacionalidad española, era ingeniero especializado en energías renovables, vivía solo y llevaba varios años residiendo en ese piso de alquiler.

Los vecinos describen a la víctima como una persona tranquila y discreta, que viajaba con frecuencia por motivos laborales. El portero de la finca explicó a El País que apenas se le veía por la urbanización y que residía allí desde hacía tres o cuatro años. El edificio, que cuenta con vigilancia, piscinas, gimnasio y zonas comunes, está situado en una de las áreas residenciales más acomodadas de Las Tablas, donde los vecinos aseguran que este tipo de sucesos son completamente inusuales.

Durante la mañana, mientras los investigadores trabajaban en el interior del inmueble, comenzaron a conocerse algunos testimonios que podrían resultar relevantes para la investigación. Según recoge ABC, un vecino aseguró haber visto salir apresuradamente de la urbanización a un hombre poco antes del hallazgo del cadáver. Según el mismo diario, esa persona habría ignorado al portero cuando intentó dirigirse a ella y abandonó el lugar en un vehículo de color rojo. Estas circunstancias forman parte de las pesquisas policiales.

ABC también apunta que una de las principales incógnitas es quién utilizó el espray de gas pimienta encontrado en la vivienda y cuál fue su papel durante la agresión. Las primeras informaciones indican que no faltaban objetos de valor en el domicilio, por lo que el robo no figura, de momento, entre las principales líneas de investigación. Entre las hipótesis que manejan los investigadores se encuentra la posibilidad de que la víctima hubiera quedado con alguien en la vivienda y que el encuentro derivara en una agresión mortal.

Mientras los servicios funerarios retiraban el cuerpo por el garaje para evitar coincidir con las familias que se encontraban en las zonas comunes, la vida continuaba aparentemente con normalidad en la urbanización. Los niños seguían jugando en la piscina ajenos a la tragedia, mientras los vecinos trataban de comprender qué había ocurrido con el residente del quinto B. La Policía Nacional mantiene abierta la investigación para identificar al autor del crimen y esclarecer las circunstancias que rodean el crimen.