Ruth Ellis, la última mujer ejecutada en la horca en Reino Unido, recibe el indulto décadas después de su muerte: esta es su historia

La presión familiar consiguió una respuesta institucional

Héctor Farrés

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El apellido Ellis volvió a entrar en el Parlamento británico después de siete décadas ligado al patíbulo y salió de allí con una reparación limitada. Laura Enston escuchó cómo el Gobierno reconocía que la condena de su abuela había ignorado años de violencia y control.

El rey Carlos III concedió un indulto condicional póstumo a Ruth Ellis, última mujer ahorcada en Reino Unido, aunque la medida mantiene su culpabilidad por matar a David Blakely y sustituye simbólicamente la pena capital por cadena perpetua.

El Gobierno británico revisó la condena de Ruth Ellis

El viceprimer ministro David Lammy anunció la decisión en la Cámara de los Comunes y explicó su alcance: “Si bien el indulto no alega su inocencia en el asesinato de David Blakely, sí sustituye la pena de muerte por una sentencia de cadena perpetua para reconocer una profunda injusticia en este caso excepcional”. La diputada Pam Cox había solicitado la medida en nombre de los nietos, representados por la abogada Katy Colton, socia de Mishcon de Reya.

La reparación llega tras una campaña familiar que sobrevivió a varias generaciones. Enston explicó que los hijos de Ellis nunca se recuperaron y que su tío acabó quitándose la vida. El caso volvió a ganar presencia pública con la serie de ITV A Cruel Love. The History of Ruth Ellis.

La relación estuvo marcada por agresiones y rupturas

La historia empezó la noche del 10 de abril de 1955, Domingo de Pascua, ante el pub Magdala de Hampstead. Ellis disparó seis veces contra Blakely y cuatro balas le alcanzaron. Otra hirió en un pulgar a un transeúnte. El policía Alan Thompson, que estaba fuera de servicio, corrió hacia ella y le retiró el revólver Smith & Wesson. Ellis no se resistió y, después de conocer la acusación, respondió al inspector jefe con dos palabras: “Lo entiendo”.

Carlos III

La relación había durado cerca de un año y estuvo atravesada por separaciones, reconciliaciones y agresiones. Ellis, gerente de un club nocturno y madre de dos hijos, procedía de una familia pobre. Blakely era piloto de carreras y pertenecía a un entorno acomodado. Ambos mantuvieron otras relaciones. Desmond Cussen, amante y después amigo de Ellis, le facilitó el arma. The Times publicó que Blakely estaba comprometido con Mary Newton Dawson.

El juicio dejó fuera gran parte de los malos tratos

El maltrato quedó relegado durante el proceso. Ellis declaró que Blakely la golpeó en la cara, le apretó la garganta y le dio puñetazos en el estómago. También contó que, diez días antes del crimen, una paliza le había provocado un aborto. Médicos y otros testigos hablaron de amenazas y lesiones.

Su abogado, John Bickford, intentó salvarla mediante las reglas de M'Naghten, que permitían alegar una enfermedad mental capaz de impedir que la acusada comprendiera sus actos. El psiquiatra del juicio la consideró cuerda, así que la estrategia de su defensa no funcionó.

El proceso en Old Bailey duró alrededor de día y medio. Durante el contrainterrogatorio, el fiscal preguntó qué pretendía al disparar a quemarropa. Ellis admitió que había disparado con intención de matarlo. El juez indicó al jurado que los celos, el maltrato y la alteración emocional no ofrecían defensa bajo la ley vigente. El veredicto llegó en 14 minutos y la única sentencia posible fue la muerte.

Laura Enston relató las secuelas que dejó aquella ejecución entre los descendientes

Ellis fue ahorcada en Holloway el 13 de julio de 1955, ante una multitud reunida fuera. Horas antes escribió al señor Simmons, secretario de su abogado, para decirle que mantenía su decisión. Daily Mirror la describió como la mujer más serena que había subido al patíbulo. Su imagen durante el juicio también condicionó la percepción pública. Enston dijo a AFP que aquella calma respondía al trauma, una interpretación compartida después por varios psiquiatras.

La ejecución provocó una fuerte reacción pública

La negativa a conmutar la pena causó indignación porque el 90% de las mujeres condenadas a muerte en el siglo XX habían sido indultadas. Cerca de 50.000 personas pidieron clemencia, y Woman's Sunday Mirror publicó durante cuatro semanas una biografía en la que Ellis relató las palizas. Gillian Pachter, realizadora de The Ruth Ellis Files para BBC Four, vinculó el castigo con la moral de posguerra aplicada a una madre soltera que trabajaba y llevaba una vida sexual libre.

El caso alimentó el rechazo a la pena capital, abolida en 1965 según una de las referencias aportadas y de forma permanente en 1969 según la segunda. El indulto no borra el asesinato ni devuelve la vida a Blakely, pero reconoce que la violencia sufrida por Ellis debió influir en la respuesta judicial y deja esa corrección incorporada al expediente del Estado.

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