Una histórica activista ecologista y anticapitalista se enfrenta al desahucio en una vivienda del Ayuntamiento de Madrid
La vida de Paca Blanco ha sido una batalla constante por proteger el medio ambiente y la calidad de vida a su alrededor. Militante de Anticapitalistas y muy activa integrante de Ecologistas en Acción, es una de las grandes figuras del movimiento antinuclear en el país. Natural de Extremadura, hace unos años se vio obligada a abandonar la localidad de El Gordo debido a la presión política y de sectores reaccionarios por su oposición al resort de lujo Marina de Valdecañas, cuya construcción acabó paralizada en los tribunales por irregularidades normativas y por su impacto natural. Encontró refugio en Madrid, en una vivienda adjudicada a su hijo por la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) del Ayuntamiento de Madrid. Una década después, a sus 77 años, se encuentra inmersa en un nuevo conflicto: el desalojo de su propia casa.
Un juzgado de primera instancia de Madrid ha enviado a Paca una orden de desahucio, a pesar de sus intentos por regularizar su situación legal en relación con la titularidad de la vivienda, situada en el barrio de Adelfas del distrito de Pacífico. Cuando su hijo se marchó, intentó subrogarse en el contrato de alquiler, pero la entidad dependiente del Gobierno de José Luis Martínez-Almeida no le ha permitido pagar el alquiler social correspondiente y regularizar su situación. “El Ayuntamiento de Madrid se lo ha negado durante años, y el último año, cuando ha podido pagarlo, lo ha hecho, pero no la han reconocido como inquilina de la vivienda pública por la que envía una renta cada mes”, lamentan fuentes cercanas a la afectada.
“Paca es una de las miles de historias de precariedad: una mujer que ha trabajado toda su vida, se ha entregado a luchas ecologistas y sociales y ha sacado adelante a cinco hijos. Una mujer con una actividad social de primer nivel y que tiene el reconocimiento de sus compañeras en Madrid, en Extremadura y en todo el Estado español”, destaca una nota de prensa promovida por Anticapitalistas.
En los últimos años, la activista se ha convertido además en un referente por la memoria de la represión soportada por las mujeres durante el franquismo: sufrió el internamiento en el Patronato de la Mujer de la dictadura, donde miles de niñas y mujeres fueron encarceladas y torturadas sin proceso ni defensa, donde se robaron niños y se intentó disciplinar a las mujeres de las clases más desfavorecidas. Así lo relata en sus recientes memorias, Paca Blanco La Brava (Editorial Libros en Acción).
“Otra vez las instituciones intentan doblegar a Paca, arrebatándole su hogar y empujándola a la calle o a un nuevo internamiento en una institución para mayores”, critcan desde Anticapitalistas. “Paca representa a los colectivos de vivienda, al ecologismo, a la lucha antinuclear y a la lucha política. Ahora, esos mismos colectivos y luchas exigen que se reconozca su derecho, y con ella el de toda la clase trabajadora, a una vivienda digna, con un alquiler social adecuado a sus ingresos, y una vida decente para todas las personas”, concluyen.