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La marcha por la vivienda se transforma en una acampada en la Puerta del Sol

Diego Casado

Puerta del Sol —
26 de septiembre de 2026 21:41 h

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“Todas a Sol a luchar, compañeras”. Con esta frase acababa el manifiesto del Sindicato de inquilinas que ponía fin a la mayor manifestación por la vivienda que ha visto Madrid en los últimos años, a consecuencia del desahucio de Maricarmen el pasado miércoles.

El llamamiento a acampar en Sol era rápidamente secundado por varios cientos de personas, que a las 21.30 de la noche colocaban más de una decena de tiendas de campaña en el corazón de Madrid, delante de la Casa de Correos, sede del Gobierno de Ayuso. “Queremos quedarnos en Sol, así que vamos a expandirnos por toda la plaza para que no nos puedan echar”, decía uno de los organizadores megáfono en mano mientras los asistentes a la manifestación que iban llegando a la plaza se distribuían por toda su parte central.

Irene (28 años) y Pablo (37) han venido a dormir “esta noche y las que hagan falta”. Ambos creen que la situación de la vivienda en Madrid es insostenible y el desahucio de Maricarmen ha sido la gota que ha colmado el vaso. “Yo hasta hace poco vivía con cinco personas y dos perras, en el centro. Me he tenido que mudar a un barrio periférico a 40 minutos del trabajo en metro o en bus, si tengo suerte. Sigo compartiendo piso”, cuenta Pablo.

En la sentada hay pocas tiendas de momento, aunque los organizadores llaman a traer más para aguantar la primera noche. En el Sindicato no han puesto todavía ningún horizonte a la acampada, pero a nadie en la plaza se le escapa que el objetivo es al menos resistir hasta el martes, día en el que se celebra el Consejo de Ministros que podría aprobar el Decreto Maricarmen, en el que los ahora acampados exigen que se incluya la paralización de los desahucios y ambiciosas medidas para poner coto a la especulación inmobiliaria en España, como la conversión en indefinidos de todos los contratos de alquiler.

Los primeros momentos de la sentada en Sol han sido tranquilos, con nula presencia policial de momento en los alrededores. La decisión para desalojar o no la plaza para evitar la acampada depende de Delegación del Gobierno, cuestionada esta semana por la actuación policial en el desahucio de Maricarmen (ha abierto una investigación al respecto) y por el uso de pelotas de goma para disolver la manifestación pacífica que tuvo lugar ese mismo día por la tarde.

Quienes han decidido continuar en la plaza lo han hecho después de recorrer durante dos horas las calles de la capital en una protesta masiva en solidaridad por el desahucio de Maricarmen. La manifestación ha congregado a 300.000 personas según los datos de la organización, que la Delegación del Gobierno rebaja a 25.000, para elevar la presión sobre los partidos políticos en la recta final de la negociación de un paquete de medidas urgentes de vivienda.

Entre las exigencias incluidas en el que han llamado Decreto Maricarmen están contar con medidas estructurales para impedir los desahucios, una reforma de la LAU para regular los alquileres por temporada y por habitaciones, la congelación de los precios actuales del alquiler, la aprobación de prórrogas efectivas, y la renovación automática de todos los contratos, para que pasen a ser indefinidos.