La oleada de macroeventos en Madrid atraerá a 7 millones de espectadores en 2026 y la FRAVM alerta: “No es un buen negocio”
Primero fue Bad Bunny, después el Papa, luego la Fórmula 1 y ahora Shakira. Madrid lleva encadenando macroeventos desde que comenzó 2026 y antes de que termine el año habrá sumado una cifra estimada de 7 millones de espectadores entre conciertos, festivales y otras grandes citas celebradas en los principales recintos de la capital. Es el cálculo que recoge el segundo informe sobre la “eventificación” elaborado por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), que vuelve a alertar sobre la concentración de acontecimientos multitudinarios y sus efectos sobre la movilidad, el descanso, el espacio público y la vida cotidiana de los barrios.
El documento, titulado Madrid eventificado, Madrid reventado, actualiza el estudio que la organización publicó en 2024 y señala 2026 como el año en el que, a su juicio, esta dinámica ha alcanzado su mayor intensidad hasta la fecha. La FRAVM no plantea una oposición a la celebración de actividades culturales, musicales o deportivas, pero reclama límites a su número, frecuencia y concentración territorial cuando, según sostiene, superan la capacidad del entorno y de los servicios públicos.
El cálculo de la federación parte de las asistencias previstas o estimadas en varios de los principales puntos de concentración de eventos. El Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid, más conocido como Movistar Arena, encabeza la relación con unos dos millones de asistentes. Le siguen el estadio Metropolitano, con 1,1 millones, Ifema, con 1,2 millones, Iberdrola Music, con unas 800.000 personas, y el Palacio Vistalegre, con 480.000. A estos espacios se suman las Noches del Botánico, con sede en Ciudad Universitaria, el parque Tierno Galván, la Caja Mágica y otros eventos, hasta alcanzar los 7,08 millones.
La FRAVM advierte de que no se trata de siete millones de visitantes diferentes, sino de asistencias acumuladas a acontecimientos. Su estimación parte además de los datos disponibles sobre los principales espacios y no incorpora la totalidad de la programación ordinaria de la ciudad. Según sus cálculos, entre el 40% y el 50% de quienes acuden a macroconciertos proceden de fuera de Madrid. Aplicado a los siete millones de asistencias, esto supondría entre 2,8 y 3,5 millones de visitantes externos, con una estimación central de 3,15 millones.
Con 11,1 millones de turistas anuales como referencia, la organización calcula que alrededor de tres de cada diez visitantes de Madrid estarían vinculados a la oferta de grandes eventos. La propia federación matiza que se trata de una aproximación y no de un recuento individualizado de turistas.
El Metropolitano pasa de tres a 22 macroconciertos
Uno de los ejemplos que utiliza el informe para ilustrar el crecimiento de esta actividad es el estadio Metropolitano. El recinto comenzó a acoger macroconciertos de gran formato en 2023, con una asistencia habitual cercana a las 50.000 personas por cita. Aquel año se celebraron tres conciertos, frente a los diez de 2024 y los doce de 2025.
Para 2026, el calendario manejado por la FRAVM recoge 22 macroconciertos, con una previsión conjunta de alrededor de 1,1 millones de asistentes. La evolución supone pasar de 150.000 asistentes estimados en 2023 a más de un millón tres años después.
La organización pone el foco no solo en el aumento del número de citas, sino también en su concentración temporal, como ocurrió con los diez conciertos de Bad Bunny celebrados entre mayo y junio. El problema, según expone, se intensifica cuando varios acontecimientos se celebran en días consecutivos y durante los meses de primavera y verano, cuando las altas temperaturas hacen más difícil mantener las ventanas cerradas en las viviendas próximas.
El otro gran estadio de la capital, el Santiago Bernabéu, acogió once macroconciertos en 2024. La actividad quedó interrumpida desde septiembre de aquel año después de las acciones judiciales emprendidas por los vecinos. La FRAVM utiliza este caso para señalar que los efectos asociados a los grandes eventos no se limitan al ruido, sino que también afectan a la movilidad, el tráfico y el entorno urbano.
El informe incluye además el partido de la NFL celebrado en el Bernabéu en noviembre de 2025. Según datos municipales recogidos por la federación, reunió a 78.000 personas, de las que 42.000 llegaron desde fuera de Madrid. Para 2026 se ha anunciado una nueva edición.
El Palacio de Deportes, ocupado 249 días en 2025
Otro de los puntos señalados por la FRAVM es el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid, actualmente Movistar Arena. El informe contabiliza 249 días de actividad en 2025, cerca del 70% del año, con alrededor de dos millones de asistentes.
De esos 249 días, 50 estuvieron vinculados al deporte y 199 a conciertos y otras actividades. La federación destaca que la programación no deportiva supone así el 80% de los días de ocupación contabilizados.
La evolución respecto a años anteriores también es significativa: el informe cifra en aproximadamente 60 los eventos celebrados en el recinto en 2014, frente a los 249 días de actividad contabilizados en 2025. Para septiembre de 2026, la programación publicada contempla eventos en 27 de los 30 días del mes.
La FRAVM recuerda que se trata de un edificio público situado sobre suelo público y en un entorno residencial como es el barrio de Goya. A esta programación se suma el anuncio de una ampliación de aforo, que elevaría su capacidad desde los 17.500 espectadores actuales a más de 20.000.
Los otros focos de macroeventos
La presión no se concentra únicamente en los grandes estadios. Ifema también aparece entre los principales puntos señalados por la organización vecinal. El recinto acogió siete macrofestivales exteriores en 2024, además de actividades en sus pabellones. Los festivales al aire libre suelen reunir entre 15.000 y 25.000 personas, según el informe.
En 2026, las obras vinculadas al circuito de Fórmula 1 han impedido programar conciertos exteriores en las explanadas, aunque continúa la actividad en el interior de los pabellones. La FRAVM también incorpora al análisis el coste público asociado a las nuevas infraestructuras vinculadas al circuito y cuestiona el balance económico de Ifema a largo plazo.
La Caja Mágica constituye otro de los espacios incluidos entre los puntos negros. Además del Madrid Open, que reúne aproximadamente a 300.000 espectadores durante sus dos semanas de competición, las zonas exteriores acogen festivales y macroconciertos. El informe contabiliza nueve días de ocupación por cinco festivales en 2024 y seis días por tres macrofestivales en 2025.
En Ciudad Universitaria, el crecimiento de Noches del Botánico también sirve como ejemplo de la expansión de los grandes eventos. El festival pasó de 25 conciertos y unos 40.000 asistentes en su primera edición, en 2016, a 50 conciertos y más de 180.000 espectadores en 2025. La edición de 2026 superó, según la FRAVM, las 185.000 personas.
El Palacio Vistalegre mantiene una programación habitual de entre 40 y 50 conciertos al año, con un aforo que puede oscilar entre 8.000 y 14.000 personas según la configuración. Y en Las Ventas, la carpa temporal de Live Las Ventas acoge entre 30 y 40 conciertos durante cada temporada, principalmente entre finales de octubre y marzo.
El mapa de la “eventificación” se extiende también hacia el sur de la capital. El recinto Iberdrola Music, en Villaverde, acoge desde 2023 el festival Mad Cool después de su traslado desde Valdebebas. El espacio ocupa unos 185.000 metros cuadrados y puede albergar hasta 100.000 personas.
La FRAVM calcula que el recinto pasó de cinco días de utilización en 2023 a seis en 2025. En 2026, sin embargo, la previsión asciende a 21 días, más del triple que el año anterior. A la celebración de Mad Cool se suman este año los doce conciertos de Shakira previstos en el mismo entorno, con unas 50.000 personas por cita. La federación destaca precisamente la concentración de varias jornadas de conciertos como uno de los ejemplos de acumulación de impactos sobre los barrios próximos de Villaverde y Getafe, con afecciones relacionadas con el ruido, el tráfico, el estacionamiento y los accesos.
También aparecen en el informe espacios como el Tierno Galván, el parque del Oeste, el parque Juan Carlos I o Plaza de España, donde en los últimos años se han celebrado eventos privados de pago. Para la FRAVM, la utilización de parques y zonas verdes para estas actividades supone incorporar al circuito de eventos espacios destinados al uso público y gratuito.
En la Casa de Campo, la organización incluye el escenario de Puerta del Ángel y el Madrid Arena. En el primer caso recuerda episodios como la suspensión de Mad Beach en 2021 después de los problemas denunciados por los vecinos por ruido, tráfico y estacionamiento, así como la celebración de Árticus durante las Navidades de 2022-2023.
El Madrid Arena, por su parte, mantiene una programación de deportes, encuentros empresariales y otras actividades sin que, según el informe, exista un balance municipal sistemático sobre el número de eventos y días de utilización. Su futuro se cruza además con el proyecto de construir un nuevo recinto para conciertos junto al Metropolitano, con un aforo superior a 20.000 personas.
La eventificación y el turismo se retroalimentan
La FRAVM vincula el crecimiento de los macroeventos con el aumento del turismo en Madrid. La capital pasó de recibir entre cuatro y cinco millones de turistas anuales a comienzos de los años 2000 a superar los diez millones en 2019. En 2024, según los datos recogidos por el informe, la cifra superó los once millones, con un 55% de visitantes extranjeros y un 45% procedentes de otras comunidades autónomas.
La organización sostiene que los grandes conciertos y festivales contribuyen a atraer visitantes y a reforzar esta dinámica. Su cálculo sitúa entre el 25% y el 31,5% la proporción de turistas que estaría vinculada a la oferta de grandes eventos, con un punto medio del 28,4%.
La evolución económica de la música en directo también refleja el crecimiento de este mercado. Según los datos de la Asociación de Promotores Musicales recogidos en el informe, la facturación de la música en vivo en la Comunidad de Madrid pasó de 103 millones de euros en 2022 a 237 millones en 2025, un incremento del 130%. En el conjunto de España, la facturación pasó de 460 a 807 millones, un aumento del 75%. Madrid concentró así en 2025 el 29,4% de la facturación estatal de música en vivo, frente al 22,4% que representaba en 2022.
La federación vecinal considera que la intensidad de 2026 convierte este año en un punto de referencia en la evolución de los grandes eventos en Madrid. El informe pone como ejemplo la coincidencia durante junio de distintas citas multitudinarias, entre ellas la visita del papa León XIV, las actividades habituales de San Isidro, la Feria del Libro, Noches del Botánico y los conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano. Recuerdan que, durante aquellos días, el alcalde de Madrid pidió a empresas y organismos que facilitaran el teletrabajo a sus plantillas siempre que fuera posible ante las previsiones de movilidad.
Hace tan solo unos días se celebró otro evento de gran formato: la Fórmula 1, con el nuevo circuito urbano de Madrid en Valdebebas. La organización también señala que la coincidencia con la Fórmula 1 ha condicionado otros acontecimientos deportivos. La Vuelta a España no ha terminado este año en Madrid, como viene ocurriendo habitualmente, y lo ha hecho en Granada. A todo ello se suman los doce conciertos de Shakira en Iberdrola Music, que la federación considera otro ejemplo de concentración temporal de actividad sobre un mismo entorno residencial.
La FRAVM reclama límites y un plan específico
El informe dedica su último apartado a plantear medidas para regular la celebración de estos acontecimientos. Entre sus propuestas figura la elaboración de un Plan de Uso de la Ciudad de Madrid específico para la gestión y planificación de eventos masivos, así como una regulación que tenga en cuenta el impacto sobre el entorno, el descanso y los derechos de los residentes.
La FRAVM reclama también informes previos de impacto ambiental y sobre la sostenibilidad de los espacios afectados, mediciones constantes y transparentes del ruido, cumplimiento de los horarios autorizados y una calendarización que permita reducir la concentración de acontecimientos.
Entre las medidas propuestas se incluyen además garantizar el acceso de los vecinos a sus barrios, coordinar los recursos de seguridad, reducir los impactos sobre terrazas, movilidad, limpieza y aparcamiento y establecer una moratoria para nuevos permisos de eventos masivos.
La organización defiende que su posición no consiste en eliminar los eventos de Madrid, sino en establecer límites para hacerlos compatibles con la vida cotidiana de los barrios. “La eventificación no es un buen negocio para Madrid”, concluye el informe, que reclama que el balance económico de estas actividades incorpore también los costes públicos y sociales asociados a la congestión, la limpieza, la seguridad, el transporte, la contaminación acústica y la pérdida de descanso.
Para la FRAVM, el debate no está únicamente en cuántas personas atraen los macroeventos ni en la facturación que generan, sino en cómo se distribuyen sus beneficios y sus costes y hasta qué punto su concentración resulta compatible con el uso residencial de los espacios en los que se celebran.