Las huelgas en Corea del Sur pasan factura a las ventas de Hyundai
Las huelgas de los trabajadores de Hyundai en Corea del Sur han pasado factura a los resultados comerciales del fabricante automovilístico en el tercer trimestre del año. La compañía vendió 920.710 vehículos entre julio y septiembre, un 11,3% menos que en el mismo periodo de 2025, como consecuencia de las interrupciones de producción provocadas por los paros y de un menor número de jornadas laborables por los festivos. El impacto de los conflictos laborales ha llevado además a la multinacional a revisar a la baja sus objetivos para el conjunto de 2026.
El retroceso fue especialmente acusado en su mercado doméstico, donde las ventas descendieron un 27,2%, hasta las 131.468 unidades. Fuera de Corea del Sur, Hyundai comercializó 789.242 vehículos, un 8% menos que un año antes. En total, los trabajadores acumularon alrededor de 60 horas de paro durante el periodo de conflicto, que afectaron a la fabricación de unos 55.200 automóviles y habrían supuesto al menos 2,3 billones de wones (unos 1.544 millones de euros) en ventas no realizadas, según fuentes de la industria citadas por la agencia surcoreana Yonhap.
El sindicato ratificó en septiembre un nuevo acuerdo salarial con la dirección después de meses de negociaciones y movilizaciones, que incluyeron el pasado 21 de agosto la primera jornada completa de huelga en una década. El acuerdo permitió cerrar un conflicto que había condicionado la actividad industrial de la compañía durante buena parte del ejercicio.
El impacto sobre el volumen de negocio también se reflejó en la facturación, que descendió un 3,4% interanual, hasta los 45,11 billones de wones (30.291 millones de euros). Sin embargo, Hyundai consiguió mejorar su beneficio operativo un 5,5%, hasta los 2,68 billones de wones (1.800 millones de euros), gracias a la evolución favorable de los tipos de cambio, los programas de optimización de costes y una combinación de ventas más rentable, impulsada especialmente por los vehículos híbridos.
La evolución del beneficio neto fue, en cambio, negativa. La compañía obtuvo 1,93 billones de wones (unos 1.296 millones de euros), un 24,2% menos que en el tercer trimestre del año pasado. El margen operativo se situó en el 5,9%, medio punto porcentual por encima del registrado un año antes.
Los híbridos amortiguan la caída
La electrificación continúa ganando peso en la actividad comercial de Hyundai, aunque el comportamiento de las distintas tecnologías fue desigual. Los vehículos electrificados representaron el 26,7% de las ventas mundiales de la compañía, 2,4 puntos más que en el tercer trimestre de 2025. Los híbridos convencionales fueron los principales responsables de esta mejora, con 167.414 unidades comercializadas, un 3,8% más.
En conjunto, las ventas de modelos electrificados —híbridos, eléctricos puros, híbridos enchufables y vehículos de pila de combustible— descendieron un 2,7%, hasta las 245.540 unidades. Dentro de esta categoría, los eléctricos puros sumaron 69.117 entregas, un 9,2% menos que un año antes. El crecimiento de los híbridos permitió, por tanto, mejorar la composición de las ventas en un trimestre marcado por las restricciones productivas.
La compañía ha ajustado sus previsiones para el conjunto del ejercicio ante un escenario de menor demanda mundial, las interrupciones de producción y el encarecimiento de las materias primas. Hyundai ha reducido su objetivo de ventas desde los 4,16 millones de vehículos previstos inicialmente hasta los cuatro millones, lo que supone un recorte de 160.000 unidades.
También ha rebajado sus expectativas de rentabilidad. El objetivo de margen operativo consolidado pasa de una horquilla del 6,3% al 7,3% a otra de entre el 5,5% y el 6,5%. La previsión de crecimiento de los ingresos, en cambio, se mantiene sin cambios, entre el 1% y el 2%.
El fabricante también ha revisado su plan de inversiones en el negocio automovilístico, que pasa de 17,8 a 16 billones de wones, después de reconsiderar las prioridades y los plazos de ejecución de distintos proyectos.
Hyundai sostiene que la revisión responde a las alteraciones de volumen y al aumento de los costes de las materias primas acumulados durante el año, y no a un deterioro de su competitividad o de su capacidad estructural para generar beneficios.
Para recuperar el ritmo de actividad, la compañía prevé aumentar la producción, impulsar las ventas de nuevos modelos, entre ellos las próximas generaciones del Tucson y el Elantra, y continuar con sus medidas de control de costes. La multinacional confía también en adaptar su oferta a las condiciones de cada mercado mediante una gama diversificada de sistemas de propulsión.
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