La ruta senderista de Extremadura que recorre 17 kilómetros entre cascadas y restos de la Guerra Civil
Don Benito forma parte de las Vegas Altas del Guadiana, en la provincia de Badajoz. Fuera del casco urbano, el municipio se extiende por un territorio en el que los caminos comunican propiedades rurales y permiten llegar a espacios naturales. Es una parte de la localidad que no se conoce necesariamente en una visita por el centro y que plantea una forma distinta de recorrer sus alrededores: a pie, siguiendo las vías que atraviesan el campo y prestando atención a los elementos que aparecen junto a ellas.
La red fluvial tiene una presencia importante en esta zona. Por el término municipal pasan el Guadiana, el Ortigas, el Guadámez, el Búrdalo y el Ruecas, al que se incorpora el Gargáligas. Estos cursos de agua forman parte del entorno de Don Benito y ayudan a explicar por qué algunos caminos necesitan pasos para continuar entre una orilla y otra. Las fincas dedicadas al olivar y los terrenos de pasto también forman parte de ese paisaje, donde el uso agrícola convive con lugares que pueden visitarse durante una excursión.
El interés de estas zonas no se limita al paisaje. En los alrededores de Don Benito también hay construcciones que dan cuenta de usos muy diferentes del territorio. Algunas siguen relacionadas con los trabajos del campo, mientras que otras pertenecen a etapas anteriores de su historia. Así, una salida a pie puede reunir elementos naturales y patrimoniales sin necesidad de abandonar el término municipal.
Una marcha por la sierra de las Cruces hasta Santa Natalia
La propuesta consiste en recorrer 17 kilómetros por la sierra de las Cruces y llegar al paraje de Santa Natalia. Para completar la caminata se calcula un tiempo próximo a las cinco horas, aunque esa duración sirve como referencia y no como un horario fijo. Es una excursión para dedicar varias horas al senderismo, no una visita breve a un único punto.
Si se utiliza el acceso a la ruta por carretera, las cascadas están aproximadamente a 15 kilómetros del centro de Don Benito y se llega a su entorno a través de la EX-345. Esa cifra sitúa el destino respecto a la población, pero no describe los kilómetros que se recorren andando. Separar ambas medidas evita confundir la aproximación en vehículo con la ruta senderista, especialmente si se pretende organizar el tiempo de la visita a partir de la distancia anunciada para la marcha.
Una vez en Santa Natalia, el Guadámez es el elemento central. En este tramo, el río forma varios saltos de agua cuya apariencia depende directamente de cuánto haya llovido. Las precipitaciones favorecen que las cascadas presenten un caudal mayor, mientras que en los periodos con menos lluvia su aspecto puede ser muy diferente. Por eso, elegir una fecha después de las lluvias puede resultar más adecuado para observar las caídas de agua, aunque no es posible asegurar un volumen concreto en una jornada determinada.
El lugar cuenta además con medidas protección ambiental: está reconocido como Zona de Especial Conservación y forma parte de la Red Natura 2000. Esa consideración corresponde al paraje natural por el que discurre el río, más allá de la presencia de los saltos. El lugar requiere una visita respetuosa con el medio, sin salirse de los caminos ni alterar el espacio.
Otro punto de referencia se encuentra en el paso sobre el propio Guadámez. Se trata de un puente antiguo con arcos que permite dar continuidad a un camino utilizado para acceder a fincas de olivos y zonas de pastoreo. La construcción resuelve el paso sobre el cauce y mantiene la conexión entre terrenos situados a sus lados. No es, por tanto, un elemento pensado para el turismo, sino una infraestructura vinculada a la actividad de esas propiedades.
Búnkeres, trincheras y una ermita en las laderas
El entorno de la sierra conserva también huellas de la Guerra Civil española. Entre los vestigios que permanecen en la zona figuran búnkeres y trincheras, dos tipos de obras defensivas que responden a necesidades diferentes. Los primeros eran construcciones destinadas a ofrecer protección, mientras que las segundas permitían ocupar posiciones excavadas en el terreno. Son testimonios materiales del conflicto que permanecen en los alrededores del municipio.
A estos elementos se suma la ermita de Nuestra Señora de las Cruces, levantada en una ladera de la sierra del Ortigo. El edificio constituye una referencia religiosa del área, diferente tanto de las construcciones militares como de los caminos que comunican las fincas. Su presencia completa el conjunto de referencias históricas y culturales de este sector de Don Benito.
En conjunto, esta parte de Don Benito reúne lugares de interés que responden a usos y épocas diferentes. La presencia del río explica tanto la formación de los saltos como la existencia de un paso para comunicar las explotaciones cercanas. En las laderas, las construcciones conservadas aportan otra perspectiva sobre el territorio y su pasado. Por ello, una visita a la zona puede centrarse en la caminata o prestar también atención al patrimonio que permanece en sus alrededores, siempre con una planificación ajustada al tiempo disponible y a las condiciones del día.
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