La cueva subterránea que alberga uno de los yacimientos paleolíticos más importantes de la Comunitat Valenciana

Cova de les Meravelles, en Gandía.

Edu Molina

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Las playas son una de las imágenes más conocidas de Gandía, aunque el municipio también tiene una amplia zona de interior. A medida que se deja atrás la costa aparecen campos de cultivo, caminos rurales y montañas que forman parte del paisaje de La Safor. En estos lugares se conserva parte de la historia de la comarca, que no siempre está presente en los recorridos turísticos más habituales por el centro de la ciudad y el paseo marítimo.

En las sierras de los alrededores hay numerosas cuevas y abrigos naturales. Algunos fueron utilizados por las personas que vivieron en esta zona durante la prehistoria y en ellos se han encontrado restos de su paso. No todos se conservan de la misma manera, ya que algunos sufrieron cambios con el tiempo y otros todavía mantienen señales de aquellas ocupaciones. Las condiciones para visitarlos dependen de su estado y de las medidas de protección establecidas en cada caso.

Este patrimonio también forma parte de las actividades culturales de Gandía. Además de visitar edificios históricos y museos, existen otras opciones que permiten conocer lugares situados fuera del casco urbano. En algunos casos, es necesario seguir rutas organizadas, tanto por las características del terreno como por la protección de los restos que se conservan. Uno de estos espacios es la Cova de les Meravelles, situada en Marxuquera y vinculada al pasado más antiguo de la comarca.

Una cavidad de la sierra Falconera con grabados en sus paredes

La Cova de les Meravelles se encuentra en la sierra Falconera, en el sector de Marxuquera Alta. Se abre en una ladera situada por encima de los campos del valle y dispone de varias entradas. En el interior hay una sala alargada y con cubierta abovedada. Mide aproximadamente 35 metros de largo y 18 de ancho, además de contar con otros espacios más pequeños.

La cueva tuvo antes numerosas estalactitas y estalagmitas, de las que hoy quedan pocos restos. Parte de esas formaciones fue retirada a comienzos del siglo XVII por orden del duque de Gandía para decorar sus jardines y utilizarlas en fuentes. Esa intervención cambió el aspecto original del interior, aunque las paredes siguen conservando otras marcas de los procesos naturales y de la presencia humana acumulada durante siglos.

Entre los elementos más destacados está un conjunto de grabados rupestres identificado en 2003. El panel principal se encuentra a unos diez metros de la entrada y ocupa una superficie cercana a los tres metros cuadrados. En él aparecen numerosas incisiones superpuestas, algunas relacionadas con figuras de animales y otras con signos difíciles de interpretar. La cantidad de trazos hace que no todos los motivos puedan reconocerse bien.

Se han localizado otras superficies decoradas en una estancia diferente. Parte de las marcas está cubierta por depósitos de calcita, lo que dificulta su observación. Estas manifestaciones se atribuyen al Paleolítico superior y sitúan la cueva entre los enclaves de arte rupestre de la región mediterránea. Su conservación requiere especial cuidado por la humedad que todavía afecta a algunas paredes.

La presencia humana en la cueva no terminó en esa etapa. Se recuperaron piezas de periodos prehistóricos posteriores y materiales de época romana. Las primeras recogidas arqueológicas se remontan al siglo XIX y, en 1953, se llevó a cabo una excavación dirigida por Enrique Pla Ballester. Para entonces, parte de los sedimentos ya había sido retirada para aprovechar la tierra en campos cercanos, una pérdida que redujo la información que podía obtenerse de algunos niveles.

La Cova de les Meravelles está actualmente protegida como Bien de Interés Cultural dentro de la categoría de zona arqueológica. Su importancia está tanto en los grabados que siguen conservándose sobre la roca como en los objetos recuperados durante las distintas intervenciones.

Cuándo se puede visitar y qué otros lugares hay cerca

La entrada a la Cova de les Meravelles está limitada para proteger las paredes con grabados y los restos arqueológicos que todavía se conservan. No se puede recorrer por cuenta propia: quienes quieran conocerla deben apuntarse a una visita guiada, que permite entrar con las explicaciones necesarias y siguiendo unas medidas de conservación. Desde el otoño de 2026, estas visitas están previstas para el último domingo de cada mes, a las 10.30 horas.

Ese mismo día también se organiza una visita al Morabit de Marxuquera, una construcción de planta circular cubierta por una cúpula. En este caso, la actividad empieza a las 10.00 horas, media hora antes que la de la cueva. Aunque ambas se celebran el mismo domingo, tienen sistemas de reserva distintos. La principal diferencia está en el camino: la subida a la cavidad presenta una dificultad media-alta y requiere una condición física media o buena, mientras que llegar al Morabit resulta bastante más sencillo.

Quienes quieran conocer mejor la prehistoria de la comarca pueden acercarse al Museu Arqueològic de Gandia, situado en el antiguo hospital de Sant Marc. Allí se exponen piezas recuperadas en distintos yacimientos de La Safor, entre ellos la Cova del Parpalló, la Cova de Bolomor y la propia Cova de les Meravelles. La colección permite conocer otros hallazgos relacionados con las primeras poblaciones de esta zona y completar la información sobre su pasado.

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