Crónica

La gira 'Y ahora qué' hace parada durante dos días en Murcia presentando al más completo y comprometido Alejandro Sanz

La gira internacional que protagoniza Alejandro Sanz, ‘¿Y ahora qué?’ por tierras hispanoamericanas, estadounidenses y españolas llegó a Murcia. Una tournée que comenzó en 2025 por Hispanoamérica, continuó por Estados Unidos y ahora, en el tiempo estival, llega a diversas ciudades españolas ya entrado 2026. En Murcia ha parado dos días dentro del ciclo MURCIA ON. El primer concierto se celebraba este pasado miércoles día 8, con un aforo de cerca de 8.000 seguidores del cantautor, de los que daremos detalles más adelante, y un segundo que colgó hace tiempo el cartel de ‘agotadas las entradas’ el jueves 9.

La expectación que desde siempre ha despertado el cantante volvió a repetirse en este primer concierto, de las dos fechas reservadas para Murcia; una tierra muy querida por Alejandro Sanz, donde tiene muchísimos seguidores como quedó patente a lo largo de las poco más de dos horas de actuación. Dejó muestra de su liderazgo musical una vez más, en un concierto que se iniciaba con una introducción musical y visual pregrabada y apareciendo, tanto banda como el propio Alejandro Sanz, con las primeras notas de ‘Desde cuando’.

El público estalló en una enorme exclamación de alegría y vítores a su ídolo, que mostraba inequívocamente la fidelidad que ha guardado al músico durante tantas décadas. Sin mediar palabra (tan sólo mientras interpretaba estos dos primeros temas lanzaba un “Dímelo, Murcia”) arrancó otro de sus éxitos coreados todos ellos a lo largo de la noche, por esas casi ocho mil personas que se habían citado en la plaza de toros murciana, para disfrutar sin frontera o muro alguno con piezas de su trayectoria como ‘Capitán tapón’.

Una primera parada para preguntar “¿Cómo están”, respondiendo el respetable “Bien” y replicando él “Yo también”. Acto seguido destacó que la siguiente canción la escribió ocho años atrás y aunque parezca mentira, aún tiene vigencia como reza la letra de ‘Por bandera’: “Por bandera, esa persona que te espera / por bandera, las cosas que dejaste a medias / por bandera, las tardes de risas y sin problemas / por bandera, ver atardecer desde mi ventana”.

La noche del pasado miércoles 8 de julio, en Murcia, fue muy tórrida tanto en lo meteorológico como en lo humano. Y así lo destacó el cantante con un “Bueno, qué calor hace ¿no?”, para continuar con ‘Bésame’. Prácticamente estábamos al comienzo de este primer concierto de los dos programados por Alejandro Sanz en Murcia y el coso taurino hervía por ese calor humano. Así que el trombón de la benjamina del grupo musical, la cubana Judith, protagonizó la introducción de ‘A la primera persona’. Continuó una larga introducción de piano, con la que el cantautor madrileño confesó que “entonces la música se metió en mi corazón, me lo espachurró como si fuera un bocadillo envuelto en un papel de plata y me dijo: ¿Sabes qué? A partir de ahora eres mío. Y le dije: Vale. Tenía siete años y hoy, a los (aquí hizo como la recordada Lina Morgan) taintantos (risas francas del público) estoy en Murcia, para cantarles”. Y dejó sonar ‘Mi soledad y yo’, que habla de ese novieta que se nos marcha a la costa de vacaciones con su familia y él, el novio, se queda en la gran ciudad esperando su regreso porque “Por favor / Cuando puedas llámame / Que mi soledad y yo / Sin ti no nos llevamos bien”.

Ya les había adelantado que el público coreaba; bueno, más que corear cantaba con Alejandro Sanz las letras de sus canciones como ‘El vino de tu boca’, al que Alejandro le puso un preámbulo de humor expresando “Qué de abanicos. A ver si pueden hacer una gran ola que llegue hasta el escenario. Tampoco ha hecho tanto calor. La gente es que es muy exagerá. La gente no sabe lo que dice, contestando los asistentes, No. La gente es muy exagerá, respondiendo, Sííí. ¡Qué calor ha hecho hoy! Pero aquí están. ¿Por qué? Porque nosotros somos más fuertes que todo eso. No hay nada que una canción no pueda solucionar. La siguiente canción no es lo que pega ahora mismo; lo que pega ahora mismo, a lo mejor, es una sangría o parecido como ‘El vino de tu boca’.

La banda que acompaña a Alejandro Sanz en esta gira de dos años es muy internacional, con preferencias sobre los músicos latinos. Hay cuatro mujeres procedentes de Cuba, Perú y Canarias. Luego están Bosnia, Barcelona, Nueva York (más adelante les contaré la anécdota sobre esto) y un director del grupo de Sicilia pero hecho en el Bronx, que es uno de los cinco distritos de la ciudad de Nueva York, conocido por su rica historia, diversidad cultural y ser la cuna del hip hop entre otros diversos atractivos. Con ellos los dejó -no sin antes advertirles que llevaran, el público, cuidado con las carteras-, para que sonara una pieza fusionada entre el hip-hop, funky y ritmo latino que puso más calor musical sobre el aforo murciano. Uuff, qué ritmazo. Sonando todavía los aplausos a esta banda, se escuchó la voz de Sanz preguntando “Murcia ¿estás ahí?, a lo que respondió un unánime Sííí”. Y anunció ‘Quisiera ser’. Luego, de nuevo, un breve monólogo del cantautor con su público para indicar que “la música tiene un poder increíble; hijo mío, desde que nos despertamos por la mañana erre que erre, erre que erre. Todo son malas noticias, todo es política, todo es y tú más, todo son peleas… Déjame escuchar una cancioncita tranquilo. De eso se trata en la música. ¿Qué llevamos aquí unas cinco horas, más o menos no?” Como pueden apreciar, los toques de humor en un madrileño que siempre ha bebido el sentir andaluz de sus padres están siempre al quite. “Que por nuestro corazón y cabeza sólo pase lo bello de la música; lo bonito de estar vivos, de querer, de compartir. Qué maravilla. Viva la música y la gente a la que le gusta la música. En esta gira, proseguía Alejandro Sanz, estoy recordando mucho a un amigo mío que ya nos dejó, Jesús Quintero ‘El loco de la colina’, que decía muchas cosas acertadas y otras con las que discutíamos, pero una de las que estábamos de acuerdo era que una canción no puede parar un tanque, pero le puede partir el corazón al guerrero que lo conduce. Así que, si podemos, esta noche parar un tanque lo vamos a hacer o por lo menos, le vamos a partir el corazón a algún guerrero”. Y finalizó anunciando el título de su siguiente canción: ‘Hoy, no me siento bien’.

Luego, el concierto continuó con un medley conformado por ‘Regálame la silla’, ‘Amiga mía’ y ‘Déjame que te bese’ que provocó uno de los momentos rítmicos del concierto, aunque el personal no cesaba de bailar y ello provocaba, cómo no con ese calor meteorológico, que le pidieran botellines de agua a cada momento; sobre todo, aquellos que se ubicaban en las primeras filas de pie junto al escenario. En ese momento sonaron las notas de ‘Las guapas’, canción de su último álbum de estudio y el que protagoniza esta gira internacional, que no daba respiro al público en el baile.

El regreso a las canciones más románticas fue protagonizado por una de las más intimistas de su repertorio titulada ‘Cuando nadie me ve’, que tuvo una introducción notable de la bajista canaria Brigitte Sosa. A ella le siguió ‘El alma al aire’ y ‘Mi marcianica’. Después otro momento para la guasa andaluza que Sanz domina como pocos (es Hijo Predilecto de la provincia de Cádiz), con estas expresiones: “Estamos llegando al final. He traído una rebeca por si refrescaba (nótese la ironía de la noche calurosa). Estoy llorando por dentro; acabamos aquí o hacemos 250 canciones más” Obviamente, el público contestó al unísono que 250 canciones más. Y la réplica del cantante fue “es que ‘No es lo mismo’. Así que sonaron las notas de uno de sus exitazos, dentro de su extensa trayectoria que, creo, no hubo nadie que no la cantara en todo el aforo y que Alejandro Sanz dejó, como en otras canciones del concierto, que los fans interpretaran estribillo o trozos de la canción.

El programa oficial del concierto finalizaba con ‘Aquello que me diste’. Saludo de despedida de toda la banda desde el escenario, apagado de luces, pero no de los amplis y demás artilugios de sonido necesarios. Lo que, naturalmente, llevaba a los asistentes a saber que habría un poco más, aunque insistieran en ello. Tras un par de minutos, Alejandro Sanz y sus músicos regresaron al escenario, formaron un semicírculo pequeñito y comenzaron a tocar. Con ese fondo, Sanz fue presentando uno a uno a todos sus músicos no sin antes indicar que había sido todo un reto. En la guitarra y trompeta, desde Bosnia, el señor Miron Rafajlovic. Continuó con la benjamina del grupo procedente desde Cuba, que interpreta con el trombón de varas, percusión y voces: Judith. Y desde Barcelona, el piano y la voz de Alfonso Pérez. El bajo eléctrico y el contrabajo son los dominios de la canaria Brigitte Sosa. De vuelta a Cuba, Sanz presentaba a Karina Pasian, que le acompaña en los coros y voces. Llegados a este momento, se dio un momentico simpático (de los varios que hubo) porque el personal gritaba “Nueva York” y Alejandro les decía que no lo pronunciaban bien. Que lo dijeran con él “Nueva Yol”. Es cierto. De todos los años que llevo escuchando música, entrevistas, películas en original o en doblajes al español y para hacerlo absolutamente original a cómo se pronuncia por los hispanos en la ciudad de los rascacielos, les he de asegurar que es así, exactamente así, cómo lo pronuncian. Pues desde allí, llegaba Chris Hierro en los teclados. En la batería, una mujer que ponía el metrónomo de la banda, además de tocar a la perfección el cajón; y no era de extrañar, porque es uno de los instrumentos autóctonos de su país, Perú: El cajón, que Paco de Lucía incorporó al flamenco hace décadas. De todo ello se encargaba la señora Gisella Giurfa. Y por último y no menos importante, un músico que unía el Bronx neoyorkino y su país de procedencia, Sicilia, por lo que nada podía salir mal, según destacaba Alejandro Sanz. El guitarrista y director musical Mike Ciro.

Y con ese fondo musical que le sirvió para esta detenida presentación, también le sirvió para solicitar un enorme aplauso para todo el personal que trabaja en esta gira y en el MURCIA ON. El fondo musical acompañó a ‘Y si fuera ella’. Con posterioridad, la banda se recolocó cada cual en su lugar y dejaron sonar ‘Lo ves’, con la que el público continuaba disfrutando de un concierto que fue, decididamente, caluroso en todos los sentidos. El broche a dos horas y diez minutos, al borde mismo de la medianoche, no podía ser otro que ‘Corazón partío’. Como destacó Alejandro Sanz, “entonces, cuando parece que ya todo se ha dicho, se dice una última cosa y así nos despedimos. Os quiero dar las gracias por haber venido. Ámense sin miedo, hagan lo que quieran, viva la vida y la música. No pierdan el tiempo, porque es lo más valioso que tenemos y si lo perdemos que sea escuchando una canción. Que Dios me los bendiga. Mira, ésta la escribí ayer” y sonó el estribillo con tal fuerza vocal, que hasta una manzana más allá de donde su ubica la plaza de toros murciana se escuchaba ese ‘Corazón partío’.

En definitiva, una noche de intenso calor meteorológico y humano para envolver con muchísimo cariño a este intérprete de la música universal, ganador de 22 Grammy Latinos y cuatro Premios Grammy. El cantante español que ha vendido más de 25 millones de discos a lo largo de su trayectoria y persona muy comprometida con iniciativas sociales como ‘Salvar el Ártico’ o promotor incansable de Médicos sin Fronteras. En definitiva, una persona cercana y sencilla que le canta al amor y a la vida, sin despreciar las denuncias cuando hay que hacerlas. Ese es Alejandro Sanz.