Senena Corbalán: “La Universidad de Murcia necesita conectar su talento para dar el salto que puede y debe dar”

'Horizonte UMU 2032: Escuchar, Avanzar, Contigo', es la propuesta con la que Senena Corbalán García, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, aspira a convertirse en la nueva rectora de la Universidad de Murcia (UMU) tras las elecciones que se celebrarán entre el 14 y el 21 de abril. Con una trayectoria académica que ha estado marcada por una vocación constante por la docencia, la investigación y el compromiso institucional, la candidata ha desarrollado su carrera dentro de la propia universidad que aspira a liderar, lo que le ha permitido conocer en profundidad tanto sus fortalezas como sus tensiones internas.

En su etapa como vicerrectora de Investigación, Senena Corbalán ha impulsado una agenda centrada en el fortalecimiento del sistema investigador, trabajando para consolidar un ecosistema de I+D sólido, apoyar al personal investigador en todas las fases de su carrera y posicionar la institución en espacios estratégicos tanto a nivel nacional como internacional. Su compromiso con una investigación de calidad, ética y conectada con Europa se ha traducido en una participación activa en redes y alianzas de referencia, así como en el liderazgo de iniciativas que han reforzado el posicionamiento institucional. Esa trayectoria define también su manera de entender la universidad pública: como motor de conocimiento, innovación y responsabilidad social.

Desde esa experiencia, Corbalán afronta ahora el reto de optar al Rectorado con una idea clara: la universidad necesita ordenar su potencial para poder dar un salto adelante. “He tomado esta decisión desde la responsabilidad”, explica, dejando ver que no se trata de un impulso coyuntural, sino de una convicción madurada con el tiempo. Haber trabajado “muy cerca de la comunidad universitaria” le ha permitido detectar tanto el talento existente como las dificultades que lo frenan. Y es precisamente esa combinación la que, según defiende, hace que este sea el momento adecuado para presentarse.

La candidata sitúa su decisión en un contexto todavía más amplio: el de una transformación profunda del modelo universitario. Digitalización, cambios sociales, nuevas formas de producir conocimiento… todo ello configura un escenario en el que, a su juicio, la Universidad de Murcia no debe limitarse a adaptarse, sino aspirar a liderar desde su identidad como institución pública. “Creo que puedo aportar experiencia, conocimiento institucional y una forma de gobernar basada en escuchar”, resume.

Modelo de universidad: Escuchar, cuidar e impulsar a las personas

Si tuviera que condensar su proyecto en una sola frase, la aspirante a rectora de la UMU lo tiene claro: “una universidad pública que escucha, que cuida y que impulsa a las personas”. Tres verbos que funcionan como eje de su discurso y que aparecen de manera recurrente al abordar los distintos ámbitos de la vida universitaria.

Uno de los diagnósticos más contundentes que realiza tiene que ver con los problemas estructurales de la institución. Corbalán identifica dos grandes retos: la falta de financiación y la ausencia de conexión interna entre sus distintas unidades. Sobre el primero, apunta a la necesidad de diversificar estrategias para captar más recursos. Sobre el segundo, introduce una idea clave en su planteamiento: la fragmentación. “Tenemos talento, compromiso y muchas iniciativas valiosas, pero con demasiada frecuencia funcionan de forma aislada”, señala.

Esa falta de articulación se traduce, según explica, en ineficiencias, lentitud en la toma de decisiones y una cierta desconexión entre la institución y quienes la integran. Por eso insiste en que no basta con aumentar los recursos: también es necesario cambiar el modelo de gobernanza. Su propuesta pasa por una estructura más clara, participativa y coordinada, capaz de alinear prioridades y simplificar procesos. “Cuando una universidad conecta bien su talento, su capacidad se multiplica”, afirma.

Gobernanza: más participación, claridad y rendición de cuentas

En ese sentido, uno de los pilares de su candidatura es precisamente la transformación de la forma de gobernar. Corbalán apuesta por una gobernanza más cercana a las personas, basada en tres ejes: participación real, claridad en la toma de decisiones y rendición de cuentas. Escuchar, en su planteamiento, no es un gesto simbólico, sino un mecanismo que debe tener consecuencias concretas. “No se trata solo de informar mejor, sino de incorporar esa voz en la construcción de las políticas universitarias”, subraya.

A ello añade la necesidad de simplificar procedimientos y hacer más comprensibles los procesos internos, sin renunciar al rigor. Y, finalmente, introduce una idea que considera irrenunciable en una institución pública: explicar qué se hace, por qué se hace y con qué resultados. Evaluar, medir impacto y corregir forman parte, en su visión, de una gobernanza responsable.

El diálogo entre colectivos —profesorado, personal técnico y estudiantado— ocupa también un lugar central en su programa. Corbalán considera que ese diálogo no puede ser puntual ni reactivo, sino estructural. Propone institucionalizar espacios de escucha continuos, mejorar la comunicación interna y fomentar una cultura de comunidad universitaria. “A veces funcionamos como ámbitos separados, cuando en realidad formamos parte del mismo proyecto”, reflexiona.

En el contexto de la campaña electoral, la candidata se muestra especialmente clara al hablar de ética. Defiende que hay líneas que no deberían cruzarse nunca: la desinformación, los ataques personales o cualquier práctica que fracture la convivencia. Para ella, la universidad debe ser coherente con los valores que promueve como espacio de pensamiento crítico y respeto. “Después de las elecciones, seguimos siendo la misma comunidad”, recuerda.

Esa misma lógica se traslada a sus compromisos en materia de transparencia. Corbalán plantea una rendición de cuentas permanente, basada en información accesible, evaluación continua y espacios de diálogo abiertos. Gobernar, insiste, implica dar explicaciones y responder ante la comunidad universitaria de forma constante.

Comunidad universitaria: mejorar condiciones, conectar el talento y fortalecer el diálogo

En el ámbito de la docencia, su enfoque parte de una premisa clara: no puede haber calidad sin condiciones adecuadas para el profesorado. Por ello propone mejorar la estabilidad laboral, especialmente en las etapas iniciales de la carrera académica, y reconocer de forma más equilibrada la dedicación docente. También apuesta por reforzar la innovación educativa, pero acompañándola de recursos, formación y tiempo. “No podemos pedir cambios metodológicos sin facilitar las condiciones para aplicarlos”, advierte.

La investigación, por su parte, aparece como uno de los terrenos donde su experiencia resulta más visible. Su propuesta combina excelencia científica, atracción de talento, reducción de burocracia e internacionalización. Habla de consolidar una carrera investigadora predecible y alineada con Europa, de reforzar infraestructuras y de apoyar tanto a grupos emergentes como a líneas consolidadas.

Especial relevancia adquiere en su discurso la participación en convocatorias altamente competitivas y el impulso a alianzas internacionales. También la transferencia de conocimiento, que plantea como un pilar fundamental a través de instrumentos como un Nodo de Innovación o espacios de cocreación con empresas e instituciones. En su visión, la universidad debe ser un actor activo en la captación de fondos europeos y un socio estratégico para su entorno.

Esa conexión con el entorno enlaza directamente con otra de sus prioridades: la empleabilidad del estudiantado. Corbalán insiste en que no se trata de un objetivo que deba abordarse al final de los estudios, sino desde el primer día. Para ello propone integrar mejor formación, prácticas, orientación y emprendimiento en un itinerario coherente. “El reto es que nuestros egresados no solo tengan un título, sino también un proyecto de futuro”, resume.

Empleabilidad: formar con un proyecto de futuro

La experiencia universitaria, en su conjunto, es otro de los focos de su programa. “Muchas veces, la dificultad no está en estudiar, sino en todo lo que rodea el estudio: horarios poco conciliadores, trámites complejos, falta de espacios adecuados o problemas de movilidad”. En este punto, Corbalán identifica tres grandes líneas de actuación: reforzar el apoyo al estudiantado (becas, orientación, salud mental), eliminar barreras cotidianas (trámites, horarios, espacios) y ampliar oportunidades (prácticas, internacionalización, competencias transversales). La idea de fondo es construir una universidad más habitable, más accesible y más centrada en las necesidades reales de quienes la viven.

En el terreno de la igualdad, la posible elección de una rectora por primera vez en más de un siglo de historia de la UMU introduce un elemento simbólico que Corbalán aborda con equilibrio. Reconoce la importancia del momento, pero subraya que lo esencial es la capacidad, la trayectoria y el proyecto. “Normalizar que una mujer pueda ser rectora no debe ser la excepción”, afirma.

Proyección de futuro: avanzar sin perder la identidad

Sobre el liderazgo femenino, plantea una reflexión más amplia. Lo entiende como una oportunidad para explorar nuevas formas de gobernanza, más colaborativas e inclusivas, pero también advierte de la necesidad de superar estereotipos. Para ella, el objetivo final es una universidad donde la diversidad se traduzca en mejores decisiones y comunidades más justas.

La relación con la sociedad es, en último término, el marco que engloba todas sus propuestas. Corbalán defiende una universidad abierta, conectada con su territorio y comprometida con su entorno social y económico. No solo como generadora de conocimiento, sino como agente de transformación. Eso implica colaborar con empresas y administraciones, reforzar la cohesión territorial y facilitar el acceso de la ciudadanía al conocimiento.

Al mismo tiempo, apuesta por una proyección internacional que no diluya las raíces locales. Ser global sin dejar de ser profundamente local: esa es la síntesis de su planteamiento.

Cuando se le pregunta cómo le gustaría que se recordara su etapa como rectora, su respuesta vuelve al punto de partida: las personas. Aspira a que se perciba como un periodo en el que la universidad avanzó “sin perder su identidad”, cuidando a su comunidad y reforzando su papel en la sociedad. Una etapa de diálogo, de mejora real de las condiciones de estudio y trabajo, y de consolidación de proyectos con visión de futuro.