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1º y 2º de la ESO: ¿qué y de qué manera?

Andrea Prieto García y Gloria Muñoz Cano, delegadas de CCOO Enseñanza

26 de febrero de 2026 06:00 h

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La comunidad educativa acaba de conocer por la prensa la relación de colegios públicos que impartirán 1º y 2º de ESO para el nuevo curso. El anuncio llega sin más información, ocultando qué medidas de planificación, qué criterios y qué organización se van a adoptar en un proceso llevado a debate público sin el detalle preciso y necesario. Mientras tanto, directores y directoras de los centros públicos deben trasladar a la comunidad educativa unas explicaciones que desconocen tanto como nosotros. ¿Qué pretende nuestra Consejería de Educación?

A comienzos de este curso, Educación pidió a los equipos directivos consultar a sus comunidades educativas el interés por recibir el primer ciclo de ESO, siempre que cumplieran los requisitos de infraestructura. Ahora nos encontramos solo 11 centros seleccionados, entre los cuales algunos ni siquiera lo han solicitado, otros muchos que sí lo han hecho no aparecen en prensa y otros fueron convencidos después de mostrar conformidad con el paso al instituto de sus hijos e hijas.

De manera especial, a los representantes de los trabajadores nos preocupa la futura dotación docente en estos 11 centros. ¿Qué personal docente ocupará los puestos de trabajo derivados de este cambio, cuando realmente no hay horas suficientes para jornadas completas? Nuestros alumnos de 1º y 2º de la ESO que permanezcan en el mismo centro tendrán profesorado con jornadas precarizadas, generalmente más difíciles de sustituir, que no podrán ser cubiertas por personal con destino definitivo y que, por tanto, cada año cambiará. ¿Personal interino a jornada parcial será la propuesta docente de Educación para estos centros?

¿Y las asignaturas? ¿Quién cubrirá las pocas horas de Física y Química, Biología, Música o Dibujo? ¿Un interino con una jornada de 4 horas? ¿Una interina impartiendo docencia en varios centros a la vez? ¿Un mismo profesor para varias asignaturas, por ámbitos o en afinidad?

Por otro lado, ¿cómo se van a gestionar los profesionales encargados de la Atención a la Diversidad? ¿El orientador u orientadora seguirá partiendo de los Equipos Generales que atienden a varios colegios, con la ya conocida sobrecarga que soportan, o se asignará uno a cada centro? Exactamente la misma cuestión se plantea para profesionales de Servicios a la Comunidad, Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje: ¿se dotarán y ampliarán en número suficiente, teniendo en cuenta que la coordinación necesaria cuando se imparten tres etapas aumenta, o seguiremos sobrecargando perfiles ya saturados? ¿Las sustituciones se realizarán indistintamente entre docentes de Primaria que irán a Secundaria y docentes de Secundaria que irán a Primaria?

Y siguen apareciendo dudas y cuestiones. La bajada de ratio que nuestra Consejería declara de enorme interés, ¿cómo se va a realizar en centros que ya no dispongan de espacio? ¿La implantación del primer ciclo de Infantil en estos centros públicos, garantía para la conciliación y lagratuidad, y que la normativa estipula, se queda fuera? En cuanto a las actividades complementarias, ¿cómo quedarán garantizadas si el personal del centro trabaja a jornada parcial?

Por último, y no menos importante, el personal no docente, el gran olvidado: administrativos, conserjes, Auxiliares técnicos educativos, Técnicos de Educación Infantil, Fisios, Intérpretes de Lengua de signos,… Actualmente los centros están infradotados y, ante la gestión de tres etapas, ¿se aumentará la plantilla para favorecer la implantación o será otro sobresfuerzo que realicen los centros y las profesionales?

Todas estas cuestiones, y más, preocupan a toda la comunidad educativa. ¿El gobierno regional habla de calidad porque realmente le preocupa la calidad o porque le preocupa el titular? ¿Le interesa de verdad una escuela pública de calidad o es esta medida un parche más hacia la degradación? ¿Es la estrategia que afianzará la calidad educativa que merecen nuestro alumnado, nuestros hijos, nuestras hijas? Y sobre todo, ¿se ejecutará de nuevo a costa de las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de la escuela pública?

Todo esto, y muchísimo más, son cuestiones que, como delegada sindical, maestra o madre, nos preocupan enormemente.