“¿Te cansas de oírlo? Nosotras de vivirlo”: el feminismo desafía a la lluvia y tiñe de morado Pamplona este 8M
Miles de personas han llenado este domingo las calles de Pamplona en la manifestación del 8M convocada por el Movimiento Feminista de Euskal Herria. Desafiando a la lluvia, una marcha multitudinaria ha recorrido las calles del centro de la capital navarra para reclamar la construcción “de un mundo mejor desde el feminismo” en alianza con otros colectivos como los movimientos antirracistas, a favor de Palestina o en favor de las personas vulnerables.
La movilización, convocada con el lema 'Beste mundu bat feminismotik' (Otro mundo desde el feminismo), ha partido pasadas las 12.10 horas desde el Parque de Antoniutti precedida de una gran bandera morada con el símbolo del movimiento feminista y la inscripción 'Gora borroka feminista' (Viva la lucha feminista). Le seguía una pancarta con el lema 'Beste mundu bat feminismotik' (Otro mundo desde el feminismo). Frente a los sistemas de dominación: lucha y organización'. A lo largo del recorrido se han coreado consignas como 'La lucha feminista es antirracista', '¿Te cansas de oírlo? Nosotras de vivirlo', 'Viva la lucha de las mujeres palestinas', 'Ni una agresión sin respuesta' o 'Las calles, las noches, también son nuestras'.
En declaraciones a los medios de comunicación, antes del inicio de la manifestación, Amaia Zubieta, en representación del movimiento feminista de Iruñerria, ha defendido que “en este contexto de guerra y de violencia” es posible “construir un mundo diferente y mejor desde el feminismo”.
Zubieta ha subrayado la voluntad de poner “el acento en las alianzas con el movimiento antirracista, con el movimiento a favor de Palestina y de todos los pueblos que en estos momentos están luchando por su libertad y por vivir una vida libre de violencias”. En este sentido, ha destacado la necesidad de “tejer estas alianzas, organizarnos y luchar; hemos conseguido mucho trabajando juntas pero todavía nos queda muchísimo recorrido por hacer”, ha remarcado.
Por otro lado, ha recordado “las violencias que sufrimos las mujeres” que “aterrizan en nuestros cuerpos y en nuestros territorios cada día”. Ha censurado que “las personas más poderosas cada vez son más poderosas y las personas más vulnerables son cada vez más vulnerables, tienen trabajos precarios, no tienen acceso a la vivienda”. “Todas estas luchas son las que nos preocupan y creemos que día a día, y tejiendo estas alianzas, tenemos que seguir buscando un mundo mejor”, ha concluido.
La manifestación ha finalizado en la Plaza del Castillo, donde se han congregado unas 5.000 personas y donde se ha leído un comunicado en castellano y en euskera “contra el imperialismo, la extrema derecha y el fascismo que destruyen derechos, precarizan vidas, generan más desigualdad y señalan a mujeres, disidencias, personas migradas y racializadas como enemigas”.
María Chivite: “La igualdad no es una herencia garantizada, sino un trabajo diario”
Antes de la manifestación convocada por el Movimiento Feminista, representantes institucionales y políticos se han concentrado, convocados por el Gobierno de Navarra, para mostrar su compromiso con una “igualdad real y efectiva” entre hombres y mujeres y para poner en valor “los avances logrados” en esta materia.
La presidenta de Navarra, María Chivite, y la vicepresidenta segunda, Ana Ollo, han dado lectura en castellano y euskera, respectivamente, a una declaración institucional aprobada por el Ejecutivo foral, en sesión de gobierno, en la que se advierte de que la igualdad entre mujeres y hombres “no llega sola ni es una herencia garantizada”, sino “un trabajo diario, necesario y, a veces, incómodo” que requiere “identificar, cuestionar y abandonar privilegios y normas asumidas como naturales”.
La declaración señala que el 8M es una fecha para reconocer los avances logrados, pero también para “visibilizar las desigualdades que aún persisten” y reafirmar desde las instituciones y desde el conjunto de la sociedad “el compromiso con la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres”. El texto destaca que “vivimos tiempos de paradojas” en los que, mientras las leyes “proclaman la igualdad formal”, “los datos y las vivencias de muchas mujeres muestran que persiste un espejismo peligroso”, basado en “la falsa idea de que la igualdad ya está conseguida y no es así”. “La igualdad existe cuando se practica y, si no se practica, no existe”, sentencia.
Igualmente, se ha destacado la necesidad de “cuestionar estereotipos profundamente arraigados” que “normalizan una distribución desigual de los cuidados y de la carga mental”, que presentan la corresponsabilidad “como una ayuda voluntaria y no como una responsabilidad compartida”, o que “atribuyen la menor presencia de mujeres en los espacios de decisión a una supuesta falta de interés, ignorando las barreras estructurales que aún persisten”.