El detenido por la violación en Sanfermines sigue en prisión por indicios “claros y evidentes” de no consentimiento

La jueza mantiene en prisión al investigado por la violación de una mujer semiinconsciente ocurrida durante la madrugada del día 10 en Pamplona y considera, además, que la agresión sexual se produjo con violencia. El joven, que sostuvo en su declaración que las relaciones fueron consentidas, ingresó en prisión el día 14. Una medida que la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Pamplona ha ratificado después de que el informe forense reflejara que existe “poca duda de la falta de consentimiento consciente”.

En la resolución judicial, que puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial, la magistrada destaca la gravedad de los hechos objeto de investigación, pues la agresión sexual (violación) en un portal de la calle Estafeta se llevó a cabo no solo sin consentimiento, sino con violencia física.

Según el examen forense citado en el auto de prisión dictado el día 14, la víctima arrojó a las 8.10 horas una tasa de alcoholemia de 2,21 g/l, “con evidencia asimismo de restos de cocaína en orina”. Aunque para la magistrada lo más destacable del dictamen médico está las lesiones que la denunciante presentaba, “difícilmente encuadradles en unas relaciones libres y voluntarias, como ”erosiones en rodillas, hematoma en rodilla, hematomas en ambos brazos, en concreto en antebrazos, todas lesiones con margen de dos horas anteriores a la exploración de la forense“.

En el auto, la jueza también añade que en las imágenes del portal se ve cómo el investigado coge a la víctima del antebrazo izquierdo para llevarla, una acción que no es compatible con el pretendido consentimiento alegado.

Pendientes aún de practicarse otras diligencias que podrían aportar más claridad a los indicios ya existentes, que la jueza considera “claros y evidentes” de que no hubo una relación consentida, sino que el presunto agresor se aprovechó de la vulnerabilidad química de la víctima y “utilizó la violencia física”, la magistrada ratifica el ingreso en prisión del investigado. Entre esas pruebas figuran las declaraciones de los amigos que acompañaban a la víctima, la localización de los testigos que entraron en el portal y que pudieron presenciar parte de los hechos, así como los informes psicológicos y los resultados de los análisis de ADN.

La magistrada se apoya en esta decisión en que las penas que podrían recaer en este procedimiento son muy altas y graves, la protección de la víctima y evitar la alteración de pruebas, así como para asegurar la presencia del mismo a disposición del tribunal durante la tramitación de la causa.