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Opinión – La ‘sentá’ del rey, por Marco Schwartz

USA 2030

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En 2022, tras la derogación del derecho al aborto, el Tribunal Supremo decidió revisar otras 16 sentencias históricas. La mayoría de ellas fueron revocadas en los años sucesivos.

La primera en caer fue la que protegía las uniones homosexuales. Los matrimonios de personas del mismo sexo fueron declarados nulos en veintiséis estados. Solo un año después, en 2024, la anulación de la sentencia Lawrence contra Texas hizo que la propia homosexualidad fuese proscrita. En su sentencia, el Tribunal la consideró “contraria al espíritu de los padres fundadores, a la naturaleza humana y a la voluntad de Dios”.

Ese mismo año, el uso de anticonceptivos se declaró ilegal al “no aparecer en la carta magna ni una sola alusión a la prevención del embarazo, ni siquiera por métodos rudimentarios”.

Muchos trataron de sortear estas prohibiciones por medio de internet, comprando anticonceptivos en estados donde aún eran legales o citándose con personas del mismo sexo a través de aplicaciones de citas. Esto provocó que la red fuese declarada “enemiga de la democracia”. Se obligó a las grandes empresas tecnológicas a conceder acceso total al recién fundado Comité de Actividades Anticonstitucionales. Miles de personas fueron encarceladas y decenas de miles, interrogadas.

En 2025 el Partido Republicano emprendió una campaña de legitimación de la doctrina “separados pero iguales”, que buscaba resucitar la segregación racial. Los disturbios se sucedieron por todo el país durante dos largos años. Especial atención merece la matanza del 5 de mayo. Durante una manifestación en Austin, Texas, 41 personas, en su mayoría afroamericanas, murieron a manos de la Guardia Nacional.

En 2027, el Tribunal Supremo dio validez jurídica a la segregación racial por 5 votos contra 4, lo que provocó que a los “ciudadanos no blancos” se les vetase la entrada en los llamados white spaces. Todos los servicios e instalaciones, tanto públicos como privados, se vieron obligados a crear accesos y zonas diferenciadas para las demás razas.

Un año después, el catolicismo se instauró como religión oficial, y el inglés, como idioma oficial. Bajo el eslogan God and English, el gobierno federal animó a boicotear aquellos comercios cuyos propietarios profesaran una “religión minoritaria” o no se expresaran correctamente en la lengua constitucional.

En 2029, el Tribunal Supremo anuló la Enmienda de Igualdad de Derechos, aprobada por el Congreso en 1978, que garantizaba la igualdad de todos los ciudadanos con independencia de su sexo. La Corte dictaminó que “los padres fundadores eran hombres. No hubo una sola madre fundadora, por lo que puede inferirse que We, the People se refiere exclusivamente a los varones”.

Las mujeres perdieron el derecho al voto, a gestionar su economía y a estudiar una carrera universitaria sin el permiso de sus padres o maridos. Se recuperaron los delitos de adulterio y amancebamiento, penados ambos con cárcel. En solo ocho años, Estados Unidos pasó de tener una población reclusa de dos millones a una que superaba los seis. El número de prisiones no aumentó.

En marzo de 2030, una encuesta de Gallup reveló que el 96% de los estadounidense eran felices o muy felices. La muestra se llevó a cabo entre hombres blancos heterosexuales, grupo poblacional que para entonces ya se denominaba sencillamente “ciudadanos” (people).

En 2022, tras la derogación del derecho al aborto, el Tribunal Supremo decidió revisar otras 16 sentencias históricas. La mayoría de ellas fueron revocadas en los años sucesivos.

La primera en caer fue la que protegía las uniones homosexuales. Los matrimonios de personas del mismo sexo fueron declarados nulos en veintiséis estados. Solo un año después, en 2024, la anulación de la sentencia Lawrence contra Texas hizo que la propia homosexualidad fuese proscrita. En su sentencia, el Tribunal la consideró “contraria al espíritu de los padres fundadores, a la naturaleza humana y a la voluntad de Dios”.

Ese mismo año, el uso de anticonceptivos se declaró ilegal al “no aparecer en la carta magna ni una sola alusión a la prevención del embarazo, ni siquiera por métodos rudimentarios”.

Muchos trataron de sortear estas prohibiciones por medio de internet, comprando anticonceptivos en estados donde aún eran legales o citándose con personas del mismo sexo a través de aplicaciones de citas. Esto provocó que la red fuese declarada “enemiga de la democracia”. Se obligó a las grandes empresas tecnológicas a conceder acceso total al recién fundado Comité de Actividades Anticonstitucionales. Miles de personas fueron encarceladas y decenas de miles, interrogadas.

En 2025 el Partido Republicano emprendió una campaña de legitimación de la doctrina “separados pero iguales”, que buscaba resucitar la segregación racial. Los disturbios se sucedieron por todo el país durante dos largos años. Especial atención merece la matanza del 5 de mayo. Durante una manifestación en Austin, Texas, 41 personas, en su mayoría afroamericanas, murieron a manos de la Guardia Nacional.

En 2027, el Tribunal Supremo dio validez jurídica a la segregación racial por 5 votos contra 4, lo que provocó que a los “ciudadanos no blancos” se les vetase la entrada en los llamados white spaces. Todos los servicios e instalaciones, tanto públicos como privados, se vieron obligados a crear accesos y zonas diferenciadas para las demás razas.

Un año después, el catolicismo se instauró como religión oficial, y el inglés, como idioma oficial. Bajo el eslogan God and English, el gobierno federal animó a boicotear aquellos comercios cuyos propietarios profesaran una “religión minoritaria” o no se expresaran correctamente en la lengua constitucional.

En 2029, el Tribunal Supremo anuló la Enmienda de Igualdad de Derechos, aprobada por el Congreso en 1978, que garantizaba la igualdad de todos los ciudadanos con independencia de su sexo. La Corte dictaminó que “los padres fundadores eran hombres. No hubo una sola madre fundadora, por lo que puede inferirse que We, the People se refiere exclusivamente a los varones”.

Las mujeres perdieron el derecho al voto, a gestionar su economía y a estudiar una carrera universitaria sin el permiso de sus padres o maridos. Se recuperaron los delitos de adulterio y amancebamiento, penados ambos con cárcel. En solo ocho años, Estados Unidos pasó de tener una población reclusa de dos millones a una que superaba los seis. El número de prisiones no aumentó.

En marzo de 2030, una encuesta de Gallup reveló que el 96% de los estadounidense eran felices o muy felices. La muestra se llevó a cabo entre hombres blancos heterosexuales, grupo poblacional que para entonces ya se denominaba sencillamente “ciudadanos” (people).

En 2022, tras la derogación del derecho al aborto, el Tribunal Supremo decidió revisar otras 16 sentencias históricas. La mayoría de ellas fueron revocadas en los años sucesivos.

La primera en caer fue la que protegía las uniones homosexuales. Los matrimonios de personas del mismo sexo fueron declarados nulos en veintiséis estados. Solo un año después, en 2024, la anulación de la sentencia Lawrence contra Texas hizo que la propia homosexualidad fuese proscrita. En su sentencia, el Tribunal la consideró “contraria al espíritu de los padres fundadores, a la naturaleza humana y a la voluntad de Dios”.