La portada de mañana
Acceder
España muestra su “vulnerabilidad crítica” ante el cambio climático
¿Cuánto cuestan de verdad los viajes de Ayuso?
Opinión - Ceuta ha sido el mayor fracaso del Gobierno, por Antonio Maestre

Ceuta ha sido el mayor fracaso del Gobierno de la legislatura

22 de agosto de 2026 21:56 h

0

No se ha podido hacer peor en Ceuta. Ni en términos políticos, ni discursivos, ni estéticos. El Gobierno ha tenido la gestión más desastrosa posible desde los días anteriores al 31 de julio cuando Marruecos atacó Ceuta usando un flujo migratorio hasta el día de hoy en el que se sigue sin dar respuesta a la situación dramática de migrantes, peticionarios de asilo y menores en vulnerabilidad, ni la de los ciudadanos de Ceuta que siguen sin recuperar la normalidad. Todo mal y peor explicado.

El principal problema de la gestión gubernamental es que no tiene plan, ni se atreve a evidenciar el problema estructural sobre el que tiene capacidad de gestión, y que es nuestra relación con Marruecos. La declaración de Pedro Sánchez diciendo que España sufrió un ataque en Ceuta el pasado 31 de julio pero sin atreverse a mencionar a Marruecos y aludiendo a esa entelequia de las mafias para buscar un enemigo externo inasible es una broma pesada solo superada por la declaración del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aludiendo a la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente para explicar la causa del suceso que se produjo en Ceuta.

El Gobierno mantiene una imagen de sumisión absoluta con Marruecos transmitiendo que no es capaz de imponer sus intereses ante un vecino al que llama socio preferencial pero que nos trata como enemigo en cuanto tiene oportunidad para demostrar su fuerza geoestratégica y basada en la coerción. España ha subrogado el control de sus fronteras a Marruecos al que le ha otorgado el papel de policía migratorio sabiendo que se trata de un país irredentista que jamás renunciará al control soberano de Ceuta y Melilla. No es necesario establecer por qué esto es un error. Es tan servil la posición de España ante Marruecos en una legislatura en la que han traicionado nuestro deber histórico con el Sáhara que ya solo queda pensar que hay más gente de la que nos creemos y en lugares de máxima representación en nómina de la dictadura Alauí.

Lo político y lo concreto ha sido terrible, pero no solo. La estrategia de comunicación no ha podido ser más nefasta. No soy de los que dicen que es necesaria la presencia de los líderes ejecutivos en los espacios físicos donde se producen los problemas, es tan ridículo ver a Ayuso en shorts y chalequito en la zona de un incendio como lo sería ver a Pedro Sánchez en Ceuta en estas circunstancias. Pero eso no significa que en unas condiciones como las actuales no sea un error comunicativo impresionante desaparecer en vacaciones, porque nadie dice que no se vaya de vacaciones, sino que reaparezca en ocasiones para dar cuenta de la situación y que esas vacaciones no se conviertan en herramienta discursiva para la extrema derecha. A veces da la impresión de que no importa nada.

La cuestión humanitaria no ha sido tratada con mayor acierto. Es una vergüenza que 22 días después no se haya aplicado el decreto que obligaba a las comunidades autónomas a asumir el reparto de los menores no acompañados, lo es que no se haya puesto un espacio temporal para acoger en unas condiciones mínimas de dignidad a los migrantes que permanecen en Ceuta y lo es que no se hayan otorgado a los servicios sociales que tienen que atenderlos, jurídicos y sanitarios, todos los refuerzos necesarios para que la situación durara lo mínimo posible. La sensación funesta que queda es que se tardó tres semanas en atender en condiciones de higiene y humanidad a los migrantes y los menores porque tenían la esperanza de que se fueran de manera voluntaria igual que hicieron la inmensa mayoría las horas posteriores a la irrupción de los 80.000.

Nunca jamás solucionaremos el problema humanitario que hay en Ceuta sin solucionar el problema estructural con Marruecos. Porque cuando podamos reubicar a los menores de esta tanda, después de haber quebrado la convivencia en Ceuta, después de haber alimentado a la extrema derecha estos días, después de haber quebrado la unidad de acción de la UE y haberla debilitado con las suspensiones del espacio Schengen, después de que todo vuelva al estado anterior al 31 de julio, no hay nada que garantice que Marruecos vuelva a usar a los inmigrantes para demostrar a toda España que Ceuta estará tranquila solo cuando Mohamed VI quiera. Marruecos ha realizado una simulación de Marcha Verde y España ha sido tan timorata y cobarde como lo fue en la primera. El Majzén ya sabe que Ceuta será suya cuando quiera y cuando se atreva a llevar a cabo una acción como la del 31 de julio sin necesidad de disimular. España no controla sus fronteras y Marruecos lo sabe, pero también EEUU e Israel.

La gestión catastrófica del gobierno en Ceuta, en todas las dimensiones posibles, ha sido el mayor espaldarazo para las tesis ultras de los últimos diez años porque ha acompasado la percepción que el discurso ultra lleva tiempo alimentando acompañándolo de noticias falsas con un evento real que no se puede esconder y de una dimensión que ni el mejor estratega del fascismo podría haber soñado. Nadie ha alimentado más a Vox en toda la legislatura que este mes de agosto del Gobierno en Ceuta.