Ponerse en el lugar del otro
Feijóo sostiene que la Ley del Menor no se puede aplicar a los niños de Ceuta porque “han participado en una invasión”. Nos presenta a unos niños autores del supuesto delito de entrar en otro país. La edad penal para el presidente del PP es incluso de unos pocos meses de vida, según algunas imágenes que vimos. En todo caso, pide la expulsión total de los llegados, incluidas las niñas más vulnerables para quienes se ha pensado un traslado a la península. Lo pide el PP y lo exige su socio Vox que está subiendo en las encuestas.
A vueltas con el grave problema de conciencia y humanidad -más que de legislación- que todo esto representa, comentaba Teresa Rodríguez, activa política de izquierdas en su día, su caso actual: “He dado clase a niños y niñas ucranianas desde que me reincorporé a la docencia. Fueron 350.000 acogidos en el Estado. Y ahora la van a liar por 500 niñas marroquíes en todo el país. Se llama racismo y está más institucionalizado que nunca. Y popularizado también. ð© de gente”.
También suben en las encuestas las ultraderechas israelíes hasta poner en apuros la continuidad en el poder de uno de los peores seres sobre la tierra: Benjamín Netanyahu. A todo hay quien gane en el mal, sin embargo, y así su ministro del Interior. Ben Gvir, anuncia que, tras aprobar una ley de pena de muerte para los palestinos y solo para los palestinos -como prometió-, ahora está construyendo una instalación para ejecutarlos, dotada con cámaras para ver cómo mueren en directo.
En Colombia hubo sus dudas, no aclaradas, sobre el resultado de las elecciones que dieron el triunfo por 250 votos a De la Espriella. De cualquier forma, parece que se decantaron por él casi 13 millones de seres. El terremoto, dice, se lo mandó dios nada más estrenar el mandato como una prueba dura a superar. Igual no fueron 13 millones reales pero 1 millón serían demasiado; mil votos, serían demasiados.
De una cuerda similar, Milei, en Argentina, culpa del desastre que él ha perpetrado “a la pasión por asesinar niños de las feministas”. Ayuso le concedió la Medalla de Oro de Madrid.
Ayuso entre áticos y chalets con piscina y preparar su propio futuro, ha decidido, por cierto, nombrar a Gallardón, Aguirre y Cifuentes para un puesto consultivo por el que optan a cobrar miles de euros al año. Ingresarán una dieta de 750 euros cada vez que asistan a la Comisión Jurídica Asesora de Madrid- En 2025 se reunió 45 veces, lo que implicaba, de acudir a todas las citas, cobrar 33.750 euros anuales. No está mal el sobresueldo, no.
La televisión pública húngara ha pedido disculpas por tantos años de mentiras que les ofreció a los ciudadanos por culpa de Orban. Telemadrid habrá de hacer lo mismo en su día, me dije. Y todavía no ha pedido nunca disculpas el PP de Rajoy por el destrozo al rigor y a la credibilidad que perpetró en RTVE. Los viernes negros tuvieron que haber sido semanas negras. Y me cayó una lluvia de improperios. El PP nunca se equivoca y el problema es “Telepedro”, porque les han convencido de que informar es poner lo que este dice (que llueve por ejemplo) y el otro dice (que no llueve) o solo lo que dice el afín. Salir uno mismo a la ventana para comprobar si llueve o no, ni se plantea. Porque además, si lo que sea lo han dicho en Telemadrid o en los tropecientos medios de la bulosfera es suficiente.
La empatía es ponerse en el lugar del otro, y la psicopatía -que no es enfermedad mental- pasar absolutamente de todo el daño que se hace a otras personas. De ahí que en este interminable y bien crujido agosto me incline por el ejercicio de poner a diferentes psicópatas en la piel de sus víctimas a ver si así se les despierta una pizca de humanidad. Solo en teoría, por desgracia.
Imaginaba a Feijóo nadando hacia el Tarajal para acceder a una España en la que nació por casualidad lo que en buena lógica no debería dar especiales derechos sobre el país. De ahí, al menos, que esta gente no quiera ni a los nietos de los sí nacidos, si no residen en España, o que Trump también intente acabar con la ciudadanía por nacimiento. A Cayetana Álvarez de Toledo, la pondría en lancha rescatando niños a ver si se le despierta algo de humanidad. Para Ayuso, lo suyo sería que estuviera encerrada en una de sus residencias sin medicación alguna cuando pille una gripe o un COVID. O sin más: encerrada. Sin micrófonos, ni pinganillos, ni focos. Las portavocías de Vox y sus votantes tendrían su mejor destino en Santa Elena para meditar regresos imperiales. En la isla, a 1.860 kilómetros de distancia de la costa de Angola y África, y a 3.280 km de la costa de Brasil y América del Sur, y con unos cuantos libros se puede reflexionar muy bien.
Colombianos y argentinos decentes y lúcidos deberían ir pensando medidas empáticas similares para sus presidentes. Los estadounidenses para Trump, dado que es quien está echando una mano para colocar a todos estos especímenes presidiendo países. Para el ministro israelí Ben Gvir lo perfecto es convertirlo en el único usuario de la cámara de tortura y asesinato que se ha montado. Tanto los ciudadanos de Israel como del resto del mundo, como los mandatarios internacionales deberían al menos ver de encerrarlo de por vida en ese monumento a la crueldad que ha edificado.
No sé si es el calor que no se va, algún virus, un hartazgo insoportable de ver todas estas disfunciones, pero hoy no se me ocurre otra conclusión que esta, que paguen por lo que hacen, (casi) con la misma moneda. Que igual aprenden algo.