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Opinión - 'El PP más torpe de la historia', por Rosa María Artal

El PP más torpe de la historia

13 de marzo de 2026 22:19 h

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El Partido Popular se dispone a pasar por una nueva estación del viacrucis en el que ha convertido su genial idea de ir sembrando el calendario de convocatorias electorales para culminar en las generales. En alguna de sus cabezas pensantes era una estrategia infalible para hacerse con el mayor poder posible en el Estado. Y las cosas les están saliendo tan mal como cabía prever si se está mínimamente atento a la actualidad.

Es una pésima noticia para la democracia española. La deja muy tocada el carecer -en el ámbito nacional- de una derecha sensata, con visión, inequívocamente democrática, con propuestas serias, con líderes creíbles. En su lugar aparece una especie de jaula de grillos que se turnan diariamente ante diversos atriles para darnos la vara a todos los españoles con unos discursos basados casi exclusivamente en insultar a sus oponentes. A unos niveles de verdadero alucine.

Tras usar un abecedario completo de improperios y cargar a Pedro Sánchez con todos los presuntos delitos que fija el Código Penal, y hasta el mercantil y el civil, se han lanzado a vituperar a ese Vox al que hasta ahora cortejaban, al que necesitan y con el que se sienten cómodos. A insultarles hasta el domingo de elecciones en Castilla y León, para volver el lunes a tenderles la mano y la cerviz si es preciso y conseguir algo de ellos. Y ésa es otra noticia peor que pésima: catastrófica.

El goteo es constante. Si nos atenemos a lo que suelta el PP, Sánchez es un capo mafioso que tiene su cuartel general en La Moncloa, esa residencia gubernamental que okupa ilegalmente. Le ayudan su mujer y su hermano quienes, siguiendo inclinaciones familiares, han montado un lupanar -con música clásica, eso sí- para actividades pornográficas y pederastas. El Gobierno presidido por Sánchez ha llevado a España a la ruina (aunque en rigor es la economía que más crece en Europa no es un obstáculo para que el PP diga lo que le place). Recauda impuestos para sí, no para el mantenimiento de los servicios públicos y otros intereses del Estado. Con verdadera avaricia: Hace caja con todo, dicen, que esto duele al españolito afín que no piensa en cómo funciona la sanidad pública. Es un cobarde que no se atreve a ir al Senado, a pesar de su errática osadía al oponerse a la guerra desatada contra Irán y Líbano, y si eso le ha hecho el político más valorado del momento fuera de España es porque quiere aprovechar “en España” su éxito. Sin duda “está en el lado repugnante de la historia”, siguen diciendo varios miembros del PP, no en el que asesina niñas, niños y adultos, y tiende trampas a quienes se refugian para matarlos abrasados en llamas. Y, si algunos países impropios le felicitan también, es porque son sus aliados. Así, Sánchez los tendría desde Gaza a Italia, y a la sociedad alemana abochornada por su Canciller Federal o su presidenta de la Comisión Europea.

Dolors Monserrat ha logrado que el PPE, el grupo del europarlamento del que es vicepresidenta, increpe también desde Europa al Gobierno español en pleno desfase de sus funciones. Dado que al parecer no tienen mejor trabajo en esta UE en horas bajas que insultar como el propio PP español a nuestro gobierno. El colofón lo ha puesto Miguel Tellado, ese exquisito número 2 del PP al decir: “Intento todos los días hacer oposición sin faltar al respeto a nadie”. Demos gracias, entonces, a que no vaya escupiendo a sus enemigos políticos por los pasillos, porque es casi solo lo que le falta a un tipo que agrede solo con abrir la boca. Y que se sitúa a la par -si no más- que Cuca Gamarra, la tradicional crispadora del PP. En el último día de campaña, el propio Feijóo se desparrama por los medios y redes hablando de un país que no se parece a España en el que todo va mal y que evidencia una preocupante desesperación. Todavía repite por las esquinas: yo gané las elecciones, podrido de envida y rencor.

El PP de Feijóo en el colmo de la torpeza ha decidido lanzarse también contra Vox. Le recriminan que vote “junto a” PSOE y Podemos. No es que voten juntos, votan contra el PP. Y seguro que sus seguidores, aunque vivan de la fe en el partido, lo saben.

 No sé si tal galimatías se entiende cómo es: una delirante cadena de insultos a cuya contribución se animan los medios que subvenciona el PP con dinero público y a diario hacen jirones al presidente del gobierno con imaginativos titulares sacados del catálogo de los horrores.

 ¿Cómo puede pensar el Partido Popular que insultar a niveles de desbarre es una estrategia de éxito, un programa de gobierno para ganar elecciones?

 Y luego está ella la verdadera líder de la ultraderecha española con las siglas PP. La que más dinero público suelta a los medios y más mentiras y exabruptos dedica a la oposición. Ha entendido muy bien el espectáculo trumpista y atiza sin cuento cada vez que tiene ocasión. La inventora del exitoso “Sánchez, hijo de puta,” estrenado en el Congreso de los Diputados desde la tribuna de invitados -por mentar el presidente las mascarillas de su hermano-, la que dice que Sánchez está buscando una guerra civil en España, se queja si le llevan la contraria, mientras vive como una reina en dos pisos plagados de cuartos de baño y vestidores, viaja en Maserati por estos lares y en avión para sus frecuentes viajes promocionales al continente americano. Casi como su padrino, José María Aznar, quién tras dejar el gobierno aquel marzo de 2004 de tan amargo recuerdo, ha convertido en millonaria a su familia. Esto es destreza, al menos en usar la gestión política en beneficio propio. 

 Precisamente, Ayuso, recién llegada de Nueva York volvió a sacar el disfraz de Virgen Dolorosa que utilizó en la pandemia de los 7291 ancianos y rindió homenaje, enlutada en atuendo y rostro, a las víctimas del 11M de hace 22 años, ésas por las que nadie de su partido ha pedido perdón tras lo perpetrado por Aznar., por cómo se llegó y se desarrolló todo y por haber intentado usarlas para permanecer en el gobierno.

 Mientras, ese otro exquisito orador del marketing político, Santiago Abascal, llena plazas como Astorga o Benavente, con jubilados ansiosos de que les rebaje la pensión si llega al gobierno, y dan gusto a esos chicos y chicas de secundaria entusiasmados con el macho hispanicus, apellidado Abas Kal. “¡Lo he visto! ¡Me ha tocado!”, cuentan las crónicas que se escucha de esos muchachos al verle. Mientras, él, en lenguaje incendiario concreta que rechaza “cualquier interlocución” con un Gobierno en “estado terminal” que responde “a los intereses de un capo que se atrinchera en el búnker de La Moncloa”.  Y al PP le pone cortapisas para sus fines con otra serie de improperios. El intercambio de insultos entre el líder de Vox y del PP ha llegado a las puertas de las elecciones en Castilla La Mancha. Así que Feijóo ha pedido el voto para su partido, como es lógico, y ha añadido que Vox “merece un castigo”.  Mientras, Mañueco ha declinado su presencia en un programa de televisión de gran éxito, como es el que presenta Silvia Intxaurrondo, por ir a la COPE y ha mandado a TVE al candidato por Palencia. Pinta mal para los torpes.

 Leo que el Viacrucis “es una manera muy fructífera de preparar el alma, día tras día, al encuentro con el Señor en la trágica y gloriosa Semana Santa” (..). “Cada una de las 14 estaciones tienen un núcleo central que es la meditación y la contemplación”.  Vamos por la tercera, a ver si con suerte alguien reflexiona a la vista de lo que ocurre alrededor.