Cuando el paritorio deja de ser un lugar desconocido: visitas guiadas para humanizar el parto en Zaragoza
Entras al hospital con una de las experiencias más importantes de tu vida por delante, pero sin saber muy bien qué te espera. Por dónde se entra, quién te atiende, cómo es la sala en la que vas a dar a luz o qué ocurre si algo se complica. Para muchas mujeres, el parto sigue siendo un salto a lo desconocido dentro de un entorno altamente medicalizado.
Frente a esa incertidumbre, el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza ha puesto en marcha un programa de visitas guiadas al paritorio. Una iniciativa que busca algo más que enseñar instalaciones, ya que se apuesta por reducir el miedo, generar confianza y avanzar en la llamada “humanización del parto”.
“Yo creo que llevamos muchos años intentando trabajar en esa línea”, explica la doctora Purificación Mateo Alcalá, jefa del servicio. Tal y como apunta, “el parto es un proceso natural, fisiológico, pero el medio hospitalario es un entorno hostil para quien no está habituado”. “Se trataba de hacerlo lo más amigable posible”, añade.
El objetivo, según afirma, es equilibrar dos elementos que a menudo chocan: la seguridad clínica y la experiencia emocional. “Intentamos mezclar la asistencia hospitalaria con un entorno más familiar. Desde la decoración hasta la posibilidad de realizar parte de la dilatación fuera del paritorio tradicional, siempre que todo esté controlado”, agrega.
Un hospital menos “quirófano” y más experiencia vital
Esa transformación no es nueva, pero sí progresiva. El equipo lleva años adaptando espacios y protocolos para que el parto deje de vivirse como un procedimiento exclusivamente médico.
“Cuando la paciente está cómoda, todos estamos más cómodos”, resume la doctora, quien reconoce que también ocurre al revés porque, cuando el equipo trabaja en un entorno seguro, “la paciente también se siente más tranquila”.
La evidencia científica respalda ese enfoque. De hecho, el contacto piel con piel tras el nacimiento mejora la lactancia materna, favorece la adaptación del recién nacido y reduce ingresos neonatales. También se ha demostrado que conocer previamente el entorno donde se va a dar a luz disminuye la ansiedad, igual que ocurre en otros ámbitos sanitarios como la oncología.
“Hay estudios con pacientes oncológicas que visitan el quirófano antes de una intervención y su nivel de ansiedad baja claramente. Aquí ocurre lo mismo”, explica Mateo Alcalá.
Visitar el paritorio antes de parir
Las visitas guiadas se realizan en grupos reducidos y permiten recorrer urgencias obstétricas, salas de dilatación y paritorios. El objetivo es que las mujeres y sus acompañantes reconozcan el espacio antes del ingreso.
La acogida, asegura la doctora, ha sido inmediata y las plazas se cubren con rapidez: “No hemos inventado nada. No somos pioneros. Pero la respuesta ha sido excepcional”.
El acceso se gestiona a través de las consultas y de las matronas de Atención Primaria. A partir de la semana 30 de gestación, se informa a las pacientes, que pueden solicitar cita por teléfono y acudir entre las semanas 34 y 36.
“El boca a boca funciona mucho. Comparten sala de espera, hablan entre ellas y eso genera aún más demanda”, subraya.
El programa se realiza actualmente varias tardes al mes, aunque el equipo ya estudia ampliarlo. “Si hace falta, hablaremos con la dirección del hospital para aumentar los días porque la respuesta está siendo muy buena”, remarca.
“El miedo se combate con información”
Para las matronas, el problema no es solo clínico, sino emocional. “Muchas mujeres llegan con dolor, pero sobre todo con miedo a lo desconocido”, resume Teresa Palanca Arias, una de las impulsoras del programa. Del mismo modo, admite que “el dolor es fisiológico, pero el miedo se combate con información y cercanía”.
Durante las visitas se explican también los métodos de alivio del dolor, como las pelotas de pilates, las duchas calientes, el óxido nitroso o TENS, y se recorre el circuito completo del parto. El enfoque es práctico, pero también emocional porque saber qué ocurrirá reduce la tensión y cambia la experiencia.
“Muchas dudas son muy básicas: por dónde entran, si pueden estar acompañadas, quién las va a atender. Y resolver eso ya cambia completamente su percepción”, señala la matrona.
La iniciativa también responde a un cambio social más amplio, ya que, hoy en día, las mujeres quieren participar activamente en su parto y tomar decisiones informadas.
“Es un avance conjunto. La sociedad lo demanda y las pacientes se implican cada vez más”, explica la doctora Mateo Alcalá, quien asegura que “no solo es su salud, sino también la del bebé porque estás atendiendo a dos personas a la vez”.
Al mismo tiempo, bajo su punto de vista, la implicación de las parejas o familias también ha crecido. “Antes venían más como acompañantes pasivos. Ahora preguntan, quieren saber, quieren estar”, añade.
Incluso detalles logísticos que pueden parecer menores, como dónde esperar o cuándo volver a la habitación, se comparten durante las visitas. “Un padre me preguntó una vez dónde dejaba a su mujer si iba a aparcar el coche y dónde la iba a encontrar una vez pudiera entrar. Son dudas muy simples, pero que generan mucha ansiedad”, recuerda la doctora.
1.800 partos al año y un modelo en transformación
El hospital registra alrededor de 1.800 partos al año. Tras varios ejercicios de descenso, el último año ha mostrado un leve repunte en la natalidad.
El centro cuenta con cuatro salas de dilatación y tres paritorios, además de un sistema mixto que permite que parte del proceso se realice en la misma habitación. En casos de bajo riesgo, las mujeres pueden dar a luz sin necesidad de trasladarse.
“Buscamos que la mujer no tenga que moverse si no es necesario, que esté acompañada y en un entorno controlado”, explica el equipo.
Para el personal sanitario, la humanización no implica reducir la complejidad médica, sino integrarla en una experiencia más respetuosa. “Humanizar es devolver el protagonismo a la mujer”, destaca Teresa Palanca, quien hace hincapié en la importancia de “escuchar sin juzgar, pedir permiso, respetar tiempos y garantizar intimidad”.
También admite que se debe implicar al acompañante porque “no son espectadores”. “Pueden ayudar, acompañar y participar en el proceso. Eso cambia también su vivencia”, indica.
El futuro del servicio pasa por consolidar este modelo y ampliarlo. Entre los objetivos están aumentar el número de salas de dilatación-paritorio y extender el uso de técnicas que permitan mayor movilidad durante el parto.
“Lo importante es que la mujer esté a gusto”, resume la doctora Mateo Alcalá, ya que “el parto es un momento único en la vida y hay que intentar que sea lo más gratificante posible”.
Mientras tanto, las visitas guiadas siguen llenando tardes en el hospital. Y, con ellas, la idea de que conocer el lugar donde se da a luz también forma parte de cuidar el nacimiento y a las personas.
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