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El Gobierno vuelve a aparcar los Presupuestos y se vuelca en el plan anticrisis por la guerra

No habrá Presupuestos Generales del Estado. Al menos, no los habrá en el primer trimestre del año, tal y como se comprometió el Gobierno. Como pasó con la crisis inflacionaria derivada de la guerra de Ucrania, el Ejecutivo se vuelca ahora en dar con la tecla exacta de un plan de medidas que alivien las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Próximo. Y eso, asegura Pedro Sánchez, prevalece ahora en la actividad de todos sus ministerios.

“Estamos ante una de las mayores crisis que he tenido que gestionar durante todo mi mandato. Los españoles deben ser conscientes de la gravedad de la situación que vive el mundo, que vive Europa. Y no solo en lo que respecta a muertes y desplazamientos, también en el impacto socioeconómico sobre nuestros hogares”, dijo el presidente durante su comparecencia conjunta en el Palacio de la Moncloa con su homólogo ucraniano para aparcar la aprobación de los Presupuestos por la que le preguntó la prensa.

El propio Sánchez volvió a comprometerse este año, como ya hizo en años anteriores, a que su Ejecutivo esta vez sí cumpliría con su obligación de elaborar y tramitar unos Presupuestos Generales del Estado que no ha sido capaz de sacar adelante en toda la legislatura. Y que, ante la falta de apoyos parlamentarios, ni siquiera ha procedido a presentar desde 2023.

La ministra de Hacienda, que dejará en el mes de abril su asiento en el Consejo de Ministros para ser la candidata del PSOE en las elecciones de Andalucía, llegó a fechar “el primer trimestre” del año como plazo máximo para presentar esas cuentas. Una promesa que la oposición le recordó este miércoles en la sesión de control del Congreso y a la que ella respondió con la voluntad de presentarlos “durante este año”, sin aclarar más.

Pero ya este mismo miércoles en los pasillos de la Cámara Baja rebajaban las expectativas desde el propio Ministerio de Hacienda acerca de la hipótesis de que esas cuentas vean pronto la luz. “Nos gustaría, desde luego. Pero es que ahora mismo estamos centrados en el tema de Irán y en negociar con los grupos un decreto que es muy importante”, alegan en el departamento de Montero.

En realidad, esos Presupuestos son un quebradero de cabeza político desde la misma investidura de Pedro Sánchez. Entre otras cosas, porque en la negociación con Junts para formar Gobierno se puso sobre la mesa que el precio del acuerdo por la ley de investidura era únicamente ese, el de la investidura. Y no un compromiso expreso para sacar luego adelante unas cuentas.

Sin mayoría parlamentaria estable, Moncloa ha retrasado durante toda la legislatura su aprobación. Pero el compromiso explícito del presidente del Gobierno de presentarlos en este ejercicio de 2026 se había convertido en las últimas semanas en una especie de china en el zapato. Con la certeza de que las cuentas no tienen los votos suficientes para salir adelante, la grave crisis global desatada por la guerra en Oriente Próximo ha propiciado el contexto político adecuado como para volver a meterlas en el cajón. No serán aprobadas en ninguno de los dos próximos Consejos de Ministros y, en realidad, casi nadie espera ya que sean presentadas antes de que María Jesús Montero salga del Ejecutivo.

Impuesto especial a la electricidad

Tanto en público como de puertas hacia adentro, el mensaje de Pedro Sánchez a todo su Gobierno es nítido: no hay más prioridad ahora que atender las consecuencias de la guerra. Y no son pocas. Los precios de la gasolina y el gasóleo se han disparado desde el inicio del ataque de Estados Unidos e Israel (un 14% y un 26% de media, respectivamente). Y esa subida empieza a impregnar la cesta de la compra.

Desde hace dos semanas, el Ejecutivo negocia con agentes sociales y con los grupos parlamentarios un decreto que verá la luz este viernes en un Consejo de Ministros extraordinario. El presidente quiso ser prudente este miércoles a preguntas de la prensa y no desveló ninguna de las medidas preparadas, aunque una que suscita el consenso suficiente e irá a ese Consejo de Ministros es la eliminación del impuesto especial a la electricidad que los consumidores pagan en la factura de la luz.

A priori, no está sobre la mesa que el coste de esa medida lo pueda asumir el sector de los hidrocarburos, según explican fuentes de Moncloa. La vicepresidenta tercera y ministra del ramo, Sara Aagesen, lo adelantaba en una entrevista en TVE este miércoles: “Habrá medidas en las que tenemos la experiencia ganada de la guerra de Ucrania, donde había varias opciones y entre ellas, por supuesto, está ese 5%”.

No hay ningún viso, por el contrario, de que el presidente vaya a atender las demandas de sus socios de coalición y de sus aliados parlamentarios de izquierdas, que reclaman medidas que vayan más allá de la política fiscal o energética y se dirijan también a la crisis de vivienda. Tanto Sumar como el resto de socios parlamentarios progresistas reclaman que el decreto incluya prórrogas a los contratos de alquiler, congelación de precios o protección específica a hogares vulnerables de desahucios sin alternativa habitacional. Una línea de actuación que rechazan expresamente socios parlamentarios indispensables como Junts.

“En lo que estamos es en dialogar y negociar con los agentes sociales y los grupos parlamentarios para proteger a la ciudadanía de los efectos coyunturales de esta crisis. Y en segundo lugar, una transformación del sistema energético que nos permita ser más resilientes frente a 'shocks' que no tienen nada que ver con España, como es la guerra de Irán”, respondió Sánchez para esquivar la pregunta expresa sobre las medidas de vivienda.

La cuenta atrás para la aprobación de ese decreto se coló también en la sesión de control en el Congreso. El líder de la oposición reprochó al Ejecutivo “aprovecharse” del conflicto y le exigió una bajada de impuestos generalizada. “Cada día ustedes recaudan más y los españoles tienen menos. Le advierto, señor Sánchez, no se le ocurra traer las medidas en un decreto ómnibus, como hizo con las pensiones. Por una vez, haga lo correcto y copie las medidas que hace dos semanas ha presentado el PP: baje el IRPF, el IVA a la energía, los impuestos a los carburantes, el gasóleo profesional y deje de exprimir a los españoles”, le exigió. Y el presidente, que se tomó la interpelación de Feijóo como un 'no' preventivo del PP al paquete de medidas económicas, le demandó que empiece por rechazar la guerra.