Toda la presión sobre Inés Arrimadas para que sustituya a Rivera y pilote una nueva era en Ciudadanos

“Si no es ella, ¿quién?”, la pregunta se la hace en voz alta uno de los candidatos de Ciudadanos que concurrió a las anteriores elecciones en la lista por Madrid que encabezaba Albert Rivera. El nombre de Inés Arrimadas está desde el pasado lunes, día de la traumática despedida del líder, en boca de todos. Dentro del partido son multitud quienes la ven como la “sucesora natural” del que ha sido durante más de 13 años el gran referente de la formación. El hiperliderazgo de Rivera, en todo caso, va a ser difícil de sustituir. “Nos hemos quedado huérfanos pero Inés es la única que puede devolvernos la ilusión”, señalan muchos de sus compañeros.

Las presiones para que dé un paso adelante no han cesado desde el primer minuto. Pero Arrimadas calla y guarda el duelo, sumamente afectada por el monumental desplome de su partido que provocó la indeseada despedida del líder. Ella, que estaba convencida hasta poco antes de las generales de que había “Rivera para rato”, sabe que ahora es la que concita mayor consenso. “Se lo va a pensar mucho, está muy triste, todo esto la ha pillado de sopetón, y en un momento muy especial de su vida”, afirman quienes la conocen, en alusión a su reciente embarazo, una maternidad que ansiaba desde hace tiempo.

Mientras se decide, son ya muchas las voces que han empezado a señalarla con vistas a las próximas primarias. Los tiempos del proceso están ya decididos. Y si en un principio había prisa -se barajó un cambio de los estatutos para poder acelerarlos-, ahora ya no se corre tanto. Se mantendrá lo que establece el reglamento. El Consejo General, máximo órgano del partido entre congresos, se reunirá el 30 de este mes para nombrar una gestora que estará formada por entre 10 y 15 miembros y que encabezará el presidente de este mismo órgano, Manuel García Bofill, según adelantó José Manuel Villegas el pasado miércoles. Dado que la Ejecutiva quedó disuelta, Villegas preside ahora la Comisión Permanente hasta que se designe a esa gestora. Sectores críticos del partido están alertando en los chat internos del temor a que Bofill intente rodearse de los mismos secretarios de área que llevaron al partido “al borde del abismo” el 10N.

La Asamblea General extraordinaria se celebrará la primera quincena de marzo de 2020, y unos días antes se convocarán las primarias.

Un proceso que quieren que sea “tranquilo”

En el partido quieren que todo el proceso de sucesión de Rivera transcurra con tranquilidad, sin prisas y sin tensiones internas. Casi todos, además, abogan por que se llegue a esas elecciones internas con un candidato/a de “consenso” para no dar una imagen de división. “Es un debate que tenemos que hacer con calma”, señalaba el pasado lunes el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, a la salida de la reunión de la última Ejecutiva tras la que se despidió Rivera. El líder andaluz, a preguntas de los periodistas, mostraba luego su apoyo inequívoco a Arrimadas en consonancia con otros dirigentes del partido. “Es la única persona que puede liderar en estos momentos este proyecto”, sentenció.

Muchas de las miradas se han dirigido también hacia el jefe de la delegación europea, Luis Garicano, que se erigió en uno de los principales críticos con la estrategia de Rivera y fue uno de los pocos que lanzó avisos sobre la trayectoria errática del partido: el abandono del centro. Garicano, sin embargo, permaneció en la formación sin dimitir ni hacer desplantes. Ahora, en una entrevista en Onda Cero, ha descartado tajantemente la idea de presentarse a esas primarias porque considera que hay “una candidata excelente que es Inés Arrimadas”.

Aprovechando las nuevas circunstancias, en el partido también hay quien cree que es la hora del regreso de los que se marcharon en mitad de la crisis, como Toni Roldán, exsecretario de Programas; Francisco de la Torre, responsable de Fiscalidad; o del balear, Xavier Pericay, un histórico fundador de la formación. Ninguno ha dicho hasta ahora si esos son sus planes.

Otro de los considerados díscolos, Francisco Igea, vicepresidente de la Junta de Castilla y León, se ha mostrado igualmente convencido de que Arrimadas es la “líder natural” de la formación, por lo que no ha dudado en afirmar que todos estarán detrás de ella si decide dar ese paso.

Entre el elenco de mujeres del partido destaca la vicealcaldesa del Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, muy amiga de la catalana. Hasta el punto de que muchos compañeros creen que si ésta se animara, Villacís estará en su candidatura “sin dudarlo”, junto a otras antiguas diputadas, como Patricia Reyes, que se ha quedado fuera del Congreso tras el 10N, o su sustituta en Catalunya, Lorena Roldán.

Mientras la figura de Villacís concita solo alabanzas, el gran enfado se ha dirigido contra Ignacio Aguado. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid ha sido uno de los primeros en postularse para sustituir a Rivera. Sus deseos de optar por el liderazgo del partido los filtraba a un grupo de periodistas el mismo lunes de la renuncia de Rivera, aunque matizando que siempre que Arrimadas no se decidiera y le diera su “beneplácito”.

La información sentó muy mal dentro de la dirección nacional en donde Aguado internamente nunca ha tenido mucho predicamento. De hecho, varios dirigentes consideraron que el líder madrileño se había precipitado sin respetar el más mínimo “luto” por la marcha de Rivera. Horas después, el propio Aguado intentaba arreglar el entuerto y en una entrevista en Antena 3 defendía a capa y espada a Arrimadas como la persona “que más consenso puede aglutinar” y la “mejor preparada” para dirigir el futuro de su partido. “Yo lo que hago es animar a Inés Arrimadas para que dé ese paso porque es lo que necesita España y Ciudadanos, que tengamos una lideresa como ella”, insistió.

A Arrimadas le llegan apoyos por todos lados

Otro de los exdiputados que se ha sumado al apoyo de la portavoz del grupo parlamentario es el asturiano Ignacio Prendes, que ha ocupado puestos de responsabilidad en la Mesa del Congreso junto a Patricia Reyes, y que, como ella, tampoco ha conseguido revalidar el escaño el 10N. “Inés tiene un liderazgo no solo interno sino reconocido socialmente. A partir de ahí es necesario no solo hablar de nombres sino de una renovación profunda del partido”, opina, en declaraciones a eldiario.es.

También Marta Martín, una de las escasas parlamentarias del antiguo grupo del Congreso que ha logrado sobrevivir, considera que Arrimadas es “la presidenta que ahora necesita el partido y también España”. “Es una mujer valiente, trabajadora y discreta que se ha ganado el cariño y el respeto de todos”, añade a esta redacción la diputada alicantina, que salió, como muchos otros compañeros, llorando de la sede del partido el pasado lunes.

Incluso Manuel Valls, que fue el candidato a la alcaldía de Barcelona en la plataforma de Ciudadanos, ha terciado en el debate. “Estoy seguro de que Arrimadas tiene mucho recorrido político por delante y que puede representar muchas esperanzas”, ha resaltado sobre la portavoz parlamentaria. Sin embargo, para Valls no se trata solo de un “problema de personas”. “Es un problema de orientación y de cambios que Ciudadanos tendrá que hacer”, ha manifestado, haciendo alusión a que ahora Ciudadanos debe también analizar “las consecuencias de los resultados del domingo”. Una autocrítica que hasta ahora, sin embargo, ha brillado por su ausencia pero que, según Villegas, van a abordar en la próxima reunión de la Comisión Permanente para ver “a dónde se han dio sus votantes y por qué”.

Algunos ven que su liderazgo está “lastrado” por Rivera

Aunque la mayoría cierra filas en torno a la figura de Arrimadas, también hay dirigentes que creen que no es la persona más idónea para relevar al líder al considerar que está “lastrada por la misma estrategia errada de Rivera”, la que llevó al fracaso al partido.

Una antigua dirigente de Ciudadanos se centra en destacar los pros y los contras de que Arrimadas se convierta en la 'lideresa' de Ciudadanos. Por un lado, recuerda que “tiene una carrera profesional que le garantiza poder volver a la vida civil por la puerta grande” en la consultoría en la que trabajaba. Además, destaca que ahora va a ser por primera vez madre, algo que “le ha costado mucho”, y eso, en su opinión, podría impedirle dedicar todo el tiempo que le gustaría al partido.

Por otro lado, cree que Arrimadas es una mujer “muy ambiciosa” que tiene el “gusanillo de la política muy dentro” y que “con ella sí que podría sobrevivir el partido”, pese a que la exjefa de la oposición en el Parlament ha perdido gran parte del apoyo en Catalunya.

“Inés era la sombra de Rivera y no aporta un discurso nuevo al partido sino continuidad. Con su estrategia ella y Albert han dado oxígeno al PP y alimentado a Vox”, opina otra de las personas que abandonó la formación.

De parecida opinión es el eurodiputado crítico Javier Nart, quien se fue del partido pero no dejó su acta en el Parlamento Europeo en donde permanece en el grupo de los independientes. “La dimisión de Albert Rivera es irrelevante”, sentenció Nart en la Cadena SER. “No sé cuál era la diferencia de criterio entre Inés Arrimadas y Albert Rivera. Si me la explicas [le dijo a la periodista], estaré encantado. Rivera no ha sido solo el problema, su línea la han compartido todos los demás”, añadió en consonancia con otro de los fundadores del partido, el columnista de El Mundo, Arcadi Espada.

Mientras unos y otros han ido lanzado mensajes, la propia Arrimadas prefiere guardar silencio. “Cuidará los tiempos, pero al final dirá que sí se presenta, ya lo veréis, así lo esperamos todos”, zanjaba una de sus compañeras de filas consultada.

Entre tanto, Arrimadas, en su calidad de portavoz parlamentaria, será la que acudirá a la reunión con el PSOE para trasladarle su postura ante la investidura de Pedro Sánchez, si es que son llamados; y la que previsiblemente acuda también a La Zarzuela a la ronda de entrevistas que abrirá el rey Felipe VI de cara a la investidura.

¿Qué pasará en marzo, en la anunciada Asamblea General extraordinaria? Esa es la gran incógnita que queda por despejar. Nadie quiere hablar de cambios profundos en la línea del proyecto, “pero tendrá que haberlos”, aventuran los críticos.

Una de las iniciativas que acaba de surgir es la Plataforma 'Compromiso Ciudadano' impulsada por el empresario Juan Carlos Bermejo, afiliado de Las Rozas, que en 2017 fue uno de los rivales de Albert Rivera para ocupar la presidencia del partido, y posteriormente compitió también con Ignacio de Aguado para ser el candidato a las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid.

Los promotores de esta Plataforma, que cuenta ya con 3.200 firmantes del manifiesto, integrantes de agrupaciones de toda España, y entre los que según Bermejo hay también algunos diputados autonómicos, piden “cambios profundos en los estatutos del partido” para, entre otras cosas, “garantizar la democracia interna, que no haya más pucherazos en primarias, y mayor transparencia”. En definitiva, “refundar el proyecto y recuperar la credibilidad del partido”.

Este grupo de militantes exige una renovación prácticamente total de la cúpula del partido -salvo Arrimadas, a la que aunque consideran corresponsable del fracaso, animan a ser “valiente” y a acometer estos cambios en la próximo congreso- con la esperanza de que la formación reconsidere los pactos que firmó con el PP en Madrid, Murcia y Castilla y León y “vuelva al centro”.

Dentro del núcleo duro de Rivera algunos parecen decididos a tirar la toalla. Como el director del comité de campaña, José Manuel Villegas, su fiel escudero y número dos del partido, que adelantaba este miércoles que su compromiso alcanza hasta la celebración del cónclave de marzo y que será entonces cuando comunique su decisión.

Tras la renuncia del líder, las miradas se han dirigido además sobre dos de los dirigentes de peso y mucho mando de la Ejecutiva. Uno de ellos, Fran Hervías, responsable de Organización y artífice de la expansión de Ciudadanos. Apodado 'señor Lobo' por su papel de apagafuegos interno, Hervías se ha granjeado muchos enemigos en el partido por su mano dura con los díscolos y su férreo control del aparato.

Y, el otro, Fernando de Páramo, amigo personal de Rivera y secretario de Comunicación del partido. De Páramo y su equipo es el responsable de la estrategia mediática y electoral del candidato: desde los polémicos mensajes sobre “la banda y el plan de Sánchez” cuando el candidato socialista buscaba ser investido en el Congreso el pasado mes de julio; la apertura de una página en Facebook al perro Lucas; los vídeos y eslóganes de campaña -como el “sí se puede”, copiado a Podemos-, a los grandes carteles colocados en la fachada principal de la sede. Ideas, en todo caso, no muy diferentes a las del 28A. Entonces funcionaron hasta subir a 57 diputados. El 10N, sin embargo, resultaron un fracaso y certificaron uno de los mayores hundimientos que se recuerdan de un partido en las últimas décadas. ¿Por qué?, es la pregunta que se hacen en Ciudadanos.

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