Un guardia civil que intervino en un colegio de Callús (Barcelona) el 1-O explica que fue herido en los testículos. “La patada vino de atrás”, recuerda, por lo que no pudo identificar quién lo agredió. “No se usó la defensa en ningún momento”, añade sobre la intervención policial. Escribe Oriol Solé.
“Nos gritaban, nos escupían, nos decía 'fills de puts' [hijos de puta], que creo que se entiende perfectamente”, relata. A preguntas de Benet Salellas, no recuerda si había votantes llorando por la intervención policial.