El PP aleja la moción de censura y antepone desgastar al Gobierno
El PP diferencia lo que es “mejor” para el partido y las “necesidades” que tiene España. Lo primero y lo segundo no siempre coinciden, según la visión de los dirigentes que maniobran para llevar a la Moncloa a Alberto Núñez Feijóo. Los cálculos se hacen según le convenga a su “estrategia”. Incluso cuando, según dicen una y otra vez, la democracia española está en riesgo y el país está al borde del colapso político y administrativo. La supuesta urgencia por echar a Pedro Sánchez palidece ante las previsiones electorales que maneja el PP.
La primera en deslizar la estrategia fue Cayetana Álvarez de Toledo el pasado 20 de mayo durante su habitual 'cara a cara' con el ministro Félix Bolaños en la sesión de control al Gobierno. “Toda España espera que convoquen elecciones ya. Sería lo democrático y lo limpio”, apuntó al final de su intervención. “Pero aguanten un poquito más”, les pidió. Y concluyó: “Sánchez ya ha laminado el poder autonómico del PSOE. Le queda arrasar el municipal. 2.269 alcaldes socialistas se la juegan en mayo. A por ellos. Rematen la faena”.
Las palabras fueron aplaudidas con fruición por la dirección del PP y defendidas posteriormente, cuando en los pasillos del Congreso los periodistas inquirieron a los principales líderes del partido su opinión sobre una posible moción de censura. En una de esas conversaciones, Alberto Núñez Feijóo pareció dar un pasito más para presentar la única iniciativa para terminar con la legislatura que no depende de Sánchez. “Voy a hacer todo lo posible por que haya un cambio de Gobierno”, dijo. Luego apostilló, en respuesta a Vox: “Hacer una moción de censura para confirmar al Gobierno es infantil”.
La estrategia definida en el número 13 de la calle de Génova de Madrid no pasa por arriesgarse a otro fiasco parlamentario como la fallida investidura de Feijóo de 2023, cuando se quedó a cuatro votos de lograr la presidencia del Gobierno. Tampoco por forzar un debate real sobre la moción de censura ni obligar a los socios de Sánchez a retratarse en una votación parlamentaria que supondría que el PNV y Junts (entre otros) deciden mantener en el poder a un PSOE asediado por la corrupción.
La idea es que, visto el desfonde de los socialistas en el reciente miniciclo electoral —que también ha constatado la dependencia que tiene el PP de Vox—, a la derecha le interesa más que el Gobierno se mantenga y no adelante las elecciones generales, tal y como le imploró Emiliano García Page a Pedro Sánchez.
Algunos socialistas temen un efecto arrastre en las municipales y autonómicas de mayo de 2027, y el PP comparte esta visión. Por lo que tampoco forzarán una moción de censura que no tienen seguro ganar, como tampoco lo tenía Pedro Sánchez en 2018 cuando lazó la suya.
Lo expresó la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, esta misma semana. “Probablemente nos vendría mucho mejor dejar que Sánchez agote la legislatura y que esté completamente rodeado de corrupción”, dijo. “Pero lo importante no es qué es mejor para el PP” sino “qué es mejor para España”, apuntó Muñoz, quien lamentó “la imagen internacional” del país “con todas esas portadas continuas en los principales medios europeos e internacionales”. “No es bueno para España, no es bueno para los españoles”, dijo, “llevar tres años sin presupuestos. No es bueno para España todo lo está haciendo el Gobierno de Pedro Sánchez”.
Sin ser bueno para España, el PP prefiere que el Gobierno se mantenga para poder capitalizar en las urnas el descontento con el PSOE y con sus aliados, a los que han pasado a señalar por su negativa a implorar a Feijóo que presente una moción de censura.
En el PP se preguntan en público cómo puede ser que los aliados parlamentarios de Sánchez prefieran “a este PSOE” antes que al PP. Lo volvió a decir Muñoz el martes en una rueda de prensa en la que les criticó por “aceptar y asumir toda esta corrupción para que siga en el poder alguien que ni siquiera gobierna”. “Y todo porque no quieren un gobierno del PP”.
Poner el foco en Ferraz
Las últimas actuaciones judiciales, con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y la personación de la UCO en la sede del PSOE en la madrileña calle de Ferraz, no solo no han empujado a Feijóo a tomar una decisión. En Génova creen que “esto acaba de empezar”.
En el PP dicen no entender que se les pregunte por una hipotética moción de censura que su propio jefe de filas verbalizó el pasado mes de abril en una entrevista con Servimedia. Forma parte de una “estrategia” de “las terminales mediáticas” del Gobierno, en palabras de diferentes dirigentes del partido, pese a que son cuestiones que copan sus ruedas de prensa y que son formuladas por periodistas de muy diferentes procedencias.
“El foco político e informativo está en lo que Zapatero ha hecho o Sánchez hace, no en lo que Feijóo va a hacer. Está en la Moncloa o en Ferraz, no en Génova 13”, dijo el portavoz nacional, Borja Sémper, el pasado lunes.
Ante la insistencia de los periodistas, el PP ha optado por desviar la atención hacia el PNV y Junts, los socios de Sánchez que más claramente han dicho en los últimos días a Pedro Sánchez que el Gobierno está en las últimas y que lo mejor sería convocar elecciones este mismo 2026.
“Si cree de verdad que alargar esta situación es irresponsable, debe asumir que seguir sosteniendo esta situación también lo es. Las palabras solo, no valen”, les espetó Sémper. El secretario general, Miguel Tellado, fue más allá. “Los socios avalan a un Gobierno lleno de corruptos”, dijo en una entrevista en televisión el miércoles. “Son cómplices necesarios”, añadió. “El PNV es corresponsable de toda la corrupción que aflora día a día”, personalizó. Y concluyó: “Disfrute de lo votado”.
Tellado también deslizó que las preguntas sobre contactos del PP con el PNV o Junts solo sirven para favorecer al Gobierno. “No me gusta contribuir a sacar el foco a Ferraz”, replicó cuando se le cuestionó al respecto. “Las estrategias no se cuentan, se ejecutan”, apostilló. Y añadió que los socios “prefieren a un ladrón de izquierdas a un honrado de derechas”.
La respuesta se la había dado unas horas antes la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la sesión de control al Gobierno: “Es usted el Vito Quiles del PP. Mi límite es usted y sus políticas”.
Un mensaje que remachó este viernes la vicesecretaria de sectorial del PP, Alma Ezcurra, en una rueda de prensa en la que aseguró que “el PP no ha venido a barrer cenizas del ‘sanchismo”, una frase que suena a enmienda a Sémper, quien el lunes aseguró: “España necesita una escoba que barra la corrupción y nosotros queremos ser esa escoba”.
Ezcurra también quiso despejar la presión que hay sobre el PP. “Entiendo el interés de buena parte de la izquierda para que el foco pase de Ferraz a Génova 13, pero eso no va a ocurrir”, dijo.
Para el PP todo se resume en que son los demás los que deben moverse. Lo dejó claro Feijóo el jueves. “Hay dos opciones”, dijo. “Quien tiene la competencia que firme la convocatoria a la democracia española”, planteó sobre la convocatoria de unas elecciones. “Quienes sostienen a un Gobierno sin presupuesto, sin mayoría y sin decencia, dejen de hacerlo”, contrapuso.
En la última semana, los principales dirigentes de PP, Vox y PNV han coincidido en la petición pública de elecciones generales. A Feijóo, Santiago Abascal y Aitor Esteban se unió el viernes la voz de la portavoz parlamentaria de Junts, Miriam Nogueras. Entre los cuatro partidos suman 182 diputados, muy por encima de la mayoría absoluta que requiere una moción de censura.
Pero nadie se está moviendo en ese sentido. “Tienen que decidir: su conveniencia política o su responsabilidad democrática”, zanjó Feijóo el jueves, dispuesto a seguir quieto mientras espera a que la llave de la Moncloa le caiga como llovida del cielo.