De las redes a la puerta de casa: los mensajes de odio saltan a la violencia explícita contra las mujeres de izquierdas
Basta con revisar las interacciones a determinados perfiles en redes sociales. “Zorra”, “puta”, “cochambrosa”, “a ver si te mueres”, “roja de mierda”. La cascada de insultos y amenazas que inunda el entorno digital de cualquier mujer resulta inabarcable, más aún si la destinataria tiene algún tipo de notoriedad pública. Y no es novedoso. En realidad, es algo que viene de tan lejos que ese nivel de violencia verbal ha llegado a asumirse como consustancial al uso de esas redes. Como una especie de paisaje cotidiano del odio que se acepta como inevitable y que va a más, especialmente en el caso de mujeres que se dedican a la política y que son de izquierdas. Tanto, que un día salta de Instagram o X para llamar al timbre de la puerta de casa.
“Hay alguien dándole a hombres la dirección de mi casa para que vengan aquí pensando que pueden pagar por sexo. La última vez fue hace dos semanas. Es muy desagradable pensar que en cualquier momento, mientras estoy bañando a mis hijas, las duermo o les doy de comer, pueden llamar al timbre. Tengo sensación de invasión de la intimidad”. La denuncia es de Rita Maestre, dirigente de Más Madrid y líder de la oposición en el ayuntamiento de la capital. La hizo pública hace una semana. “Es una forma de decir: sé dónde vives y puedo acosarte”, advierte. Desde que lo contó, no dejan de acumularse casos similares.
Este mismo miércoles, la Brigada de Información de la Policía Nacional informó de la detención de dos hombres por acosar y amenazar de muerte a Ione Belarra, la secretaria general de Podemos. Uno de ellos había enviado más de 300 mensajes a su cuenta de Instagram. El otro, que la calificaba habitualmente de “feminazi” o “comunista de mierda”, la había amenazado finalmente con pegarle un “tiro en la cabeza”. Solo tres días antes, su compañera de filas y eurodiputada, Irene Montero, también hizo pública una amenaza explícita a su domicilio familiar y a ella misma.
“Estamos viendo cómo le pasa a muchas mujeres, lo que pasa es que algunas amenazas traspasan la línea de la violencia y en este caso es la propia Policía quien le ha dado esa importancia”, contó la propia Montero durante la manifestación del 8M. Fue la Policía, de hecho, la que trasladó a la dirigente de Podemos la gravedad de una retahíla de amenazas de muerte remitidas por correo electrónico por parte de miembros de 764, una organización considerada terrorista por el Departamento de Justicia de EEUU y el FBI que prometía ir a buscarla a su propia casa para matarla.
“Este es un salto cualitativo. He tenido durante un año diariamente a decenas de neonazis en la puerta de mi casa sin que hubiese ninguna consecuencia por ello. Pero sí creo que hay pasos más allá, que hay una violencia cada vez más explícita”, cuenta Irene Montero en conversación con elDiario.es. La eurodiputada denuncia una estrategia de la derecha y la ultraderecha con objetivos claros. “La violencia política es una estrategia para que no se produzcan las transformaciones sociales. Esa violencia se ejerce sobre las personas que tienen más visibilidad porque quieren expulsarnos a las mujeres del espacio público, que sea ejemplarizante para que ninguna mujer más se atreva a hacerlo. Cuando en los medios de comunicación o en el Parlamento se normaliza tal nivel de violencia, todo el mundo sabe que en algún momento alguien como verso libre o de forma más coordinada va a elevar ese nivel de violencia”.
Preguntada también por este periódico, Rita Maestre coincide en el diagnóstico. “Hay un tipo de violencia en redes muy específico, que es un peaje de género por hacer política que ningún compañero hombre paga. La violencia digital no es nueva, la sufrimos las mujeres y más aún las que nos exponemos públicamente. Se llama misoginia. Pero la situación a la que me enfrento ahora mismo, con personas viniendo a mi casa con mis hijas, es la situación más grave que he vivido. Y no es casualidad”.
Hay un tipo de violencia en redes muy específico, que es un peaje de género por hacer política que ningún compañero hombre paga
En solo una semana en el entorno del Día Internacional de la Mujer se han sucedido las expresiones de violencia explícita por parte de la ultraderecha. En la propia manifestación del 8M en Madrid, la Policía procedió a la detención de diez militantes de la organización neonazi Núcleo Nacional por provocar altercados. Un día antes, la Universidad Complutense denunció el asalto de decenas de encapuchados que destrozaron la cartelería de los actos del 8M. Justo lo que ocurrió también en las instalaciones de la Diputación de Sevilla con personas identificadas como miembros de Falange.
“Hay toda una infraestructura al servicio de esa estrategia política”, apunta Rita Maestre. “La extrema derecha tiene los mismos objetivos aquí, en Argentina o en Estados Unidos. Y son grandes multimillonarios los que están al frente de las empresas tecnológicas que amplían y promueven los discursos fascistas y además protegen las estrategias violentas”.
Seguir “la huella” del odio
Este miércoles, Pedro Sánchez inauguró el I Foro contra el odio organizado por el Gobierno. “Si el odio ya es peligroso, las redes sociales lo han convertido en un arma de polarización masiva que termina filtrándose en la vida cotidiana”, alertó el presidente, que anunció una nueva herramienta, denominada “HODIO”, para acotar las responsabilidades de los propietarios de esas redes. “La nueva herramienta permitirá que todo el mundo sepa quién frena el odio, quién mira hacia otro lado, quién hace negocio con él y exigir responsabilidades a quienes no actúan. Nada ni nadie, por más poderoso que sea, está por encima o al margen de la ley. Durante demasiado tiempo las plataformas han querido maximizar beneficios y minimizar las responsabilidades. Ese tiempo ha terminado”.
Tiene que haber consecuencias para las personas que ejercen esa violencia. Y tiene que haber consecuencias también para quienes lo están permitiendo
El Gobierno, que quiere ser pionero en ese combate, ya ha aprobado una ley para que los CEO de las plataformas digitales tengan responsabilidad penal por la difusión de contenidos ilícitos. Además, plantea la prohibición del acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Un camino que para Rita Maestre es el correcto aunque hagan falta muchos más pasos. “No es fácil y todo suma, pero necesitamos medidas más contundentes. Entre las cosas que ha esbozado el presidente está implementar el delito de amplificación algorítmica, y me parece interesante que los responsables de las plataformas afronten responsabilidad penal personal si no retiran contenidos ilegales”.
Para Irene Montero, la única dirección correcta es el fin de la impunidad. “Tiene que haber consecuencias para las personas que ejercen esa violencia. Y tiene que haber consecuencias también para quienes lo están permitiendo. Se haría, por ejemplo, crujiendo a multas a los dueños de redes sociales o medios de comunicación y las grandes televisiones de nuestro país”, apunta Montero sobre la difusión de los mensajes de odio. “Si cada vez que algún presentador o algún tertuliano hace un discurso de odio y no se le para desde la propia cadena, tiene que pagar una multa, ya verías como entonces no habría tantos discursos de odio y se lo piensan. Tiene que parar la impunidad”.
También este miércoles, Antonio Giraldo, concejal del PSOE de Madrid, pidió protección a la Policía tras recibir amenazas de muerte en redes. El portavoz socialista en la Comisión de Urbanismo denuncia un “acoso organizado” en X, con mensajes que piden su “fusilamiento”, en una campaña orquestada después de criticar al Ayuntamiento por la anulación de un proyecto urbanístico.
El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia asegura que el discurso de odio se duplicó en las redes sociales en el tercer trimestre de 2025. Según los datos del Ministerio de Inclusión Social, más de la mitad de los jóvenes de entre 15 y 29 años ha sido víctima de odio en redes sociales, principalmente por raza, género, orientación sexual o ideología, con predominio claro de la hostilidad por razones de género, raza o religión. Y solo el 35% de los mensajes de odio son retirados, apenas el 4% en las primeras 24 horas.
“Claro que tengo miedo, porque hay una persona dedicando su tiempo a acosarme a través de hombres que quieren pagar por sexo. Y vienen a mi casa, donde están mis hijas. Pero voy a luchar hasta el final, les he denunciado y les van a pillar. Quieren amedrentarnos por hacer política y no lo van a conseguir, no nos vamos a callar y vamos a ir a por ellos”, afirma Rita Maestre. Un mensaje que remarca también Irene Montero.