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Vómitos, amnesia y un señor “mayor” en su cuarto: los atestados contra el concejal salmantino acusado de sumisión química

Vómitos, amnesia y un señor “mayor” en su cuarto: los atestados contra el concejal salmantino acusado de sumisión química

Laura Cornejo

10 de junio de 2026 22:18 h

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Tres mujeres denunciaron haber sido víctimas de sumisión química por parte de su profesor, Alejandro Pérez de la Sota, en una noche de cena y copas entre docentes y estudiantes de la Escuela de Práctica Jurídica de Salamanca. Una noche, en la que además se produjo un altercado en el que intervino la Policía Local, alertada por el propio Pérez de la Sota, concejal no adscrito en el Ayuntamiento, “para evitar cualquier futuro malentendido”. El profesor fue apartado el pasado martes por el Colegio de Abogados de Salamanca, tras conocerse que había sido denunciado. El PSOE, por su parte, pide al Ayuntamiento, donde Pérez de la Sota fue concejal de Vox y ahora es no adscrito, que se le retire de la actividad institucional.

En el atestado, al que ha tenido acceso elDiario.es, aparecen las denuncias de tres jóvenes, refrendadas por testigos, que permiten reconstruir lo que ocurrió entre la noche del 4 y la madrugada del 5 de junio en la que, presuntamente, Pérez de la Sota llegó a estar en la habitación de una de ellas y horas después fue “echado a patadas del taxi” en el que otra volvía a su casa.

La primera denuncia se produce el 5 de junio, sobre las once de la noche cuando han pasado menos de 24 horas de la presunta agresión, y se pone en marcha el 'protocolo de víctima de delito sexual' en el Hospital Clínico de Salamanca. Dos agentes de la Brigada de Seguridad Ciudadana se entrevistan con la víctima en presencia de un ginecólogo de urgencias y un médico forense. La chica, de 23 años, relató y ratificó después en la denuncia, que había estado cenando con compañeros y profesores del máster en un restaurante. A las 23.30, acompañada de una amiga y de Pérez de la Sota, se dirigió a un pub/discoteca y se sentaron en la terraza, donde pidieron unas copas. En un momento dado, ambas fueron al baño y dejaron las copas en la mesa. Cuando volvieron se unieron a varios compañeros y profesores que habían llegado al establecimiento.

“Un hombre mayor” que se confundió de habitación y fue visto por la compañera de víctima

A partir de ahí, la chica no recuerda nada de lo que pasó esa noche, el 'blanco' es de muchas horas, y sólo sabe lo que ha podido ocurrir a partir de los testimonios de sus compañeros. De hecho, ella despierta a la mañana siguiente sin sospechar nada, hasta que un compañero de clase le pregunta –el atestado no lo aclara, pero parece que fue por llamada o mensaje telefónico–si se encuentra bien, y le dice que está preocupado porque esa noche la vió salir del baño del pub “cogida de la mano de un hombre”. Desconcertada, preguntó a su compañera de piso si había visto algo raro esa noche. La respuesta fue determinante: esa noche no sólo oyó ruidos como si estuviesen “moviendo muebles”, también la oyó vomitar. Además a la habitación de la compañera de piso intentó entrar un hombre “bastante mayor” que ella y cerró la puerta rápidamente, porque posiblemente se confundió de cuarto. La chica aseguró que no había bebido en exceso y que no había consumido drogas.

Otro profesor del máster intentó sobornarlas para que no hablasen

La denuncia fue ampliada al día siguiente, para añadir que la segunda vez que había acudido al baño había escrito un WhatsApp a un compañero para que fuese a buscarla, que no recordaba nada de lo que sucedió, pero que varios compañeros la vieron salir de la mano con Pérez de la Sota a las 2.00 de la mañana y que él tenía una actitud muy cariñosa, lo que les extrañó. Pérez de la Sota regresó al local más de una hora después, a las 3.10, algo que también hizo sospechar a los compañeros porque la chica vivía a tan solo 10 minutos de allí.

Horas antes de esta ampliación, había recibido una llamada de un número que no tenía y que resultó ser el del profesor, según le dijeron los compañeros. Además, a través de ellos supo también que otro profesor, José María L.M., había estado intentando conseguir tanto su teléfono como el de otras dos amigas para “ayudarlas a aprobar” y que no trascendiese lo sucedido. elDiario.es, se ha dirigido por correo a este segundo profesor, que pertenece la Facultad de Derecho, si bien no ha recibido respuesta. Desde la Universidad de Salamanca aseguraron desconocer el caso.

Tras la primera presunta agresión, regresó e intentó acompañar a otra alumna a casa, hasta que le echó a patadas del taxi

Otra denuncia de una segunda alumna relata lo que ocurrió cuando Pérez Sota regresó al establecimiento pasadas las tres de la madrugada. Esta segunda denunciante había visto a Pérez de la Sota con la primera chica, que es su amiga, a la que cogía de la cintura. Pasadas las tres de la madrugada, cuando Pérez de la Sota regresó al pub, ella había decidido irse y así lo comunicó al varias personas del grupo, entre las que estaba el profesor.

Su intención era ir caminando hasta una parada de taxis y por el camino entregó el móvil a alguien mientras se quitaba las sandalias. Pérez de la Sota le dijo que vivía muy cerca de la parada y que la acompañaba. Una vez en la parada, la chica subió por la puerta trasera derecha y el profesor le dijo que la acompañaba e intentó subir al vehículo aunque ella se negó y él siguió intentando subir. Tanto es así, que quiso acceder por la otra puerta y ella le echó a patadas y empujones, hasta que pudo marcharse. El taxista le recomendó denunciar ese tipo de comportamientos. Al llegar a su casa e intentar pagar la carrera con su móvil se dio cuenta de que no lo tenía, por lo que el taxista la llamó desde dos números distintos, para intentar localizar el móvil, sin recibir respuesta. Volvieron al punto de partida, donde se encontró con sus amigos y varios profesores. Una de sus amigas llamó a su teléfono y respondió Pérez de la Sota, que acudió a entregarlo.

“Esta puta niñata me la va a liar”

Fue en ese momento cuando se produjo un altercado en el que se le recriminó la actitud que había tenido esa noche. “Esta puta niñata me la va a liar”, llegó a decir, según el atestado. Pérez de la Sota insistió en llamar a la Policía “para dejar constancia del estado de las personas”. Otro profesor se mostró preocupado. “Estoy harto de esta situación, llevo años viendo lo mismo y esto se tiene que acabar ya”, habría llegado a decir.

En el atestado aparece el informe de incidencia de los policías locales que acudieron tras la llamada de Pérez de la Sota. Según ellos son comisionados por una “discusión entre particulares en la parada de taxis”. Lo primero que hacen constar es que Pérez de la Sota “pudiera encontrarse bajo los efectos de las bebidas alcohólicas”, y que les contó que había salido a cenar con su grupo de alumnos del máster de abogacía, que después fueron a un establecimiento y que al acabar la fiesta acompañó a una de las chicas hasta la parada de taxis “debido al estado de embriaguez que presentaba y porque no la veía capaz de valerse por sí misma”.

Pretendía acompañarla a casa pero ella le dijo “de manera muy nerviosa que se bajase, que se iba sola”, por lo que accedió. Al llegar el profesor a su casa se dio cuenta de que tenía el móvil de la chica y regresó a la parada y se lo dio a otra de las amigas. Esta le dijo: “Te veo capaz de cualquier cosa, vete con tu puta mujer y deja en paz a mi amiga”, por lo que él decidió llamar a la Policía. “Que sepas que esto no se va a quedar así contigo”, dijo él. Un profesor que estaba presente le recriminó la amenaza.

En ese momento aseguró que no había tenido contacto físico con ella y añadió que no tenía “interés sexual” en ella, que solo quería ayudarla. La policía recuperó imágenes de cámaras de seguridad en la que se ve a profesor y alumna cogidos de la mano y que cada uno entra por una puerta al taxi, pero él acaba saliendo. A la mañana siguiente, esta segunda denunciante se despertó vomitando y vio que la cortina de su habitación estaba corrida, algo que ella nunca hace. Presentó un parte de lesiones y de exploraciones que se le realizaron en el hospital.

La tercera denunciante: un comportamiento “fuera de lo habitual”

La tercera denunciante es la chica que acudió con la primera y Pérez de la Sota a la terraza a la que más tarde se incorporaría el resto del grupo. Indicó que al salir del baño con su amiga, a las 00.00 horas, y después entrar con el resto del grupo al interior del local no recordaba nada más y que le resultó extraño perder la memoria porque nunca le había sucedido algo así. Estuvo el resto de la noche acompañada de su hermana y que esta notó que tenía un comportamiento “fuera del habitual”, “sobreexcitada”, “extremadamente locuaz” y “perdiendo en ocasiones el equilibrio” y que a pesar de haber dejado de beber estuvo otras dos horas en esa situación.

Fue acompañada por su hermana a su casa. A la mañana siguiente, al despertar, estuvo “desorientada, sin saber dónde estaba ni cómo había llegado a casa”. Además, tenía en la mano y brazo derechos marcas que no sabía cómo se había hecho“. Al hablar con la primera denunciante y con el amigo que había visto el comportamiento de ambas, se dio cuenta de que lo ocurrido no era normal. La chica aportó un informe del Hospital Clínico sobre las lesiones. Posteriormente, amplió la denuncia para añadir que un amigo vio cómo Pérez de la Sota, tras haber regresado de estar con la primera denunciante, la tenía agarrada a ella de los hombros ”diciéndole que la iba a llevar a casa“. A la mañana siguiente recibió un correo del profesor José María L.M. invitándola a tomar algo antes de irse de vacaciones. El mail se ha aportado a la denuncia. El amigo que la acompañó a hacer la ampliación asegura haber recibido a su vez un whatsapp de ese profesor para pedir el teléfono de la primera denunciante, el de la tercera y el de la chica que se enfrentó a Pérez de la Sota para ofrecerles ”facilidades para hacer los exámenes“ y para que no trascendiese lo sucedido con Pérez de la Sota y no se enfadase ”su señoría de lo Contencioso“, en referencia a una profesora que las iba a examinar. En las dos ampliaciones de denuncia se hace constar además que la pareja de Pérez de la Sota es anestesista, que tienen miedo y que solicitan medidas de protección.

Pérez de la Sota lo niega todo

Este diario contactó con Alejandro Pérez de la Sota, que declarará en el juzgado el día 16, para conocer su versión. El docente facilitó un comunicado en el que asegura desconoce los hechos de los que se le acusa y de los delitos que se le imputan porque no ha recibido copia de la denuncia ni ha podido acceder a las actuaciones. “La única información de la que tengo conocimiento es la obtenida con la lectura de los medios de comunicación, al mismo tiempo que toda la ciudadanía”, dice. Así, le es “imposible” realizar “manifestación, argumentación o defensa pública alguna, cuando ni siquiera ha habido posibilidad de realizar la defensa inicial y principal en el Juzgado”. Añade que las acciones, manifestaciones y actuaciones que se están realizando contra él “carecen del más mínimo respeto a la presunción de inocencia y al derecho al honor” tanto de él como de su familia “rompiendo todos los principios constitucionales, y trasladando información a través de los medios de comunicación para generar un proceso paralelo y sumarísimo que parece planeado” para destruir su imagen pública y su propia persona, antes incluso de que haya podido realizar cualquier defensa en el ámbito judicial.

Critica además por “vergonzoso” el “uso y actuación política que algunos pretenden hacer de algo que ni siquiera se ha concretado en forma legal, demostrando que están dispuestos al asesinato civil del adversario para encubrir las enormes responsabilidades de su propio partido”. “En caso de que se me faciliten las acusaciones que se afirman haber realizado contra mí, no solo ejercitaré mi derecho de defensa ante la Administración de Justicia, sino que también podré dar las explicaciones públicas que puedan corresponder. Expreso mi máximo respeto, como no puede ser de otro modo, por toda persona y por sus derechos fundamentales, los cuales nunca he atacado ni vulnerado en ninguna forma; así como por la Administración de Justicia y por sus mecanismos legales, ante los que compareceré al ser requerido para ello, y ejerceré mi más leal, solvente y legítimo derecho de defensa”. Por último, agradece las “innumerables muestras de confianza, ánimo y apoyo” que está recibiendo. “Todos estos mensajes, junto a la firmeza de mi Familia y a mi confianza absoluta en que los hechos se esclarezcan por completo lo antes posible, actualmente son mi mayor fortaleza para afrontar una situación totalmente injusta para mí”, finaliza.

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