Amplio despliegue de medios para extinguir un incendio de nivel 2 en Segovia que desaloja cinco localidades
Más de veinte medios terrestres y aéreos trabajan en las labores de extinción del incendio que se ha declarado en la tarde de este lunes en Brieva (Segovia), cuyo índice de gravedad potencial (IGR) se ha elevado a 2 al suponer un riesgo serio para núcleos de población y sus bienes.
Según la información facilitada por el operativo de extinción, la declaración del nivel IGR 2 responde a la existencia de una amenaza seria para núcleos de población, lo que obliga a reforzar los medios desplegados.
El incendio declarado en el término municipal de Brieva mantiene activado el nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial al continuar existiendo afección para diversos municipios del entorno, con varios de ellos iniciando el desalojo de los vecinos.
La situación ha obligado a constituir el Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), órgano encargado de coordinar la actuación de las distintas administraciones y servicios implicados en la emergencia que ha decretado el desalojo de las localidades de Tenzuela, Carrascal, La Cuesta, Aldeasaz y Santo Domingo de Pirón. Los vecinos están siendo trasladados a las localidades de Torreiglesias y Sotosalbos, según han informado a EFE fuentes municipales.
El fuego, declarado a las 15:29 horas, transcurre en paralelo a la carretera N-110, a pocos kilómetros del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, y afecta inicialmente a una zona de pastos, aunque su rápida evolución y la proximidad a núcleos habitados motivaron la declaración del nivel 2, reservado para situaciones con amenaza seria a poblaciones que pueden requerir medidas de socorro o protección de bienes.
En los trabajos participan veintinueve medios, en concreto dos técnicos, cinco agentes medioambientales, cinco cuadrillas terrestres, cuatro autobombas, cinco brigadas helitransportadas ELIF, cinco medios aéreos y tres dotaciones de bomberos de la Diputación Provincial de Segovia.
El dispositivo de extinción continúa trabajando para controlar el avance de las llamas y reducir el riesgo sobre las poblaciones próximas, aunque el viento, con rachas de hasta 46 kilómetros por hora, está dificultando la tarea.
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