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CRÓNICA

El “volcán” del descontento en Airbus no se apaga tras cinco semanas de huelga: “No nos están escuchando”

Un trabajador sostiene una pancarta en la asamblea de trabajadores de este jueves en el centro de Airbus en Getafe (Madrid), en el día 34 de huelga.

Laura Olías / Carla Rivero

Getafe (Madrid) / Sevilla —
3 de septiembre de 2026 22:08 h

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Aplausos, emoción, y mucho “esto no se para”. Es el grito de unión y de lucha de las asambleas de trabajadores y trabajadoras de Airbus en España, donde pesan ya los 34 días de huelga, unas cinco semanas, pero que mantienen todavía un gran descontento con la multinacional y la “fuerza” para seguir intentando “una negociación y acuerdo justos”, dicen varios trabajadores. La empresa asegura su apertura al diálogo, pero cerró la mesa con el comité de huelga y trata de ubicar un acuerdo en otro foro con todos los sindicatos. Algo interpretado en los paros como “ilegal” y “mala fe” de la dirección.

Este jueves, en las asambleas de trabajadores de Airbus en Getafe (Madrid) y en San Pablo (Sevilla), los dos mayores centros de la multinacional en España, se agrupan varios cientos de empleados de muchos perfiles. Sobre todo, de oficinas, muchos ingenieros e ingenieras de distintas especialidades, los que iniciaron este conflicto, aunque también hay personal más técnico y de taller.

En Sevilla, donde comienzan la asamblea al grito de “un aplauso a la resistencia”, se esperan máximas de 42 grados, así que los veladores colocados en la glorieta bajo el avión CN-235 no son mero decorado. Un camión pita para animar a los trabajadores, alimentando el estruendo de los altavoces que avivan el ambiente mientras que tres furgones de la Policía Nacional vigilan el acceso a la planta de San Pablo.

“Algunos peinamos canas, pero hay mucha gente joven y eso es novedoso”, explica un ingeniero de Getafe con larga trayectoria en la compañía, de los que mencionan a la anterior CASA (Construcciones Aeronáuticas S.A.). En Sevilla, para muchos jóvenes esta es la primera vez que se movilizan.

En un momento de beneficios récord de la multinacional –5.221 millones de euros el año pasado, un 23% más que en 2024–, y con el auge de ramas estratégicas de negocio como el área de Defensa, la plantilla reclama mejoras salariales que pongan fin a la pérdida continuada de poder adquisitivo de los últimos años, entre otras reivindicaciones.

Varios de esos trabajadores más jóvenes denuncian una empresa “poco flexible” y que no se adapta a las demandas de la plantilla. “Hay gente de subcontratas que está mejor en su empresa que en Airbus, porque le dejan teletrabajar más y con el mismo salario”, dice un ingeniero de hardware y software. También critica una reacción “autoritaria” por parte de la dirección ante las quejas de los trabajadores. “A compañeros les han dicho que, si no están contentos, que se larguen”, sostiene.

“Los compañeros de Madrid son los que han tirado. El precio de la vivienda es mucho más alto y las condiciones ya no son tan buenas como años atrás”, apunta Ramón (nombre ficticio) en Sevilla. Ese conato se contagió rápidamente a las plantas sevillanas, confiadas gracias a que cuentan con proyectos tecnológicos difíciles de reemplazar y reubicar. “Por un mismo trabajo están pagando un salario mucho más alto en Alemania, por ejemplo, cuando ya no hay tantas diferencias en los niveles de vida”, añade.

Fuentes de Airbus han insistido este jueves en que la multinacional “continuará trabajando para buscar una solución para todos los empleados, la empresa y el futuro de la compañía en España”. Tras desatarse en julio esta huelga masiva, la empresa de aviación se sentó a negociar con los sindicatos y ha planteado varias mejoras a las que se negaba solo hace unos meses (como volver a vincular las subidas salariales al IPC).

Sin embargo, en las últimas semanas Airbus ha endurecido el tono y exigido a la plantilla que levante los paros para cerrar un acuerdo. Sin éxito.

Los últimos movimientos de la multinacional están tratando de ubicar la negociación de un acuerdo fuera de la mesa con el comité de huelga (con los sindicatos minoritarios UGT, CGT y ÚTIL), en un foro más amplio con todos los sindicatos. La mayoría sindical de CCOO, ATP y SIPA no respalda la huelga indefinida iniciada en agosto. “Seguiremos trabajando para alcanzar una salida que mejore nuestro presente sin poner en riesgo nuestro futuro”, sostienen desde CCOO en un comunicado lanzado este jueves.

El despertar de una movilización y unidad “históricas”

En las asambleas de trabajadores explican la transversalidad del descontento de la plantilla con la dirección de Airbus, que ha derivado en esta prolongada huelga que tildan de “histórica”. Por el número de días, pero también por la unidad de los trabajadores entre departamentos, centros de trabajo e, incluso, a nivel generacional.

“Esto viene gestándose desde hace años”, sostiene una técnica de calidad de Getafe, que critica una devaluación de condiciones laborales en materia salarial y de derechos (como el comedor y el transporte colectivo), a la vez que han aumentado las decisiones unilaterales por parte de la multinacional. Como la reducción del teletrabajo, la “gota que colmó el vaso” e hizo estallar la movilización.

Alberto, con 43 años en Airbus en Sevilla, entró siendo apenas un chaval, con 14 años, impresionado por la magnitud y la envergadura de las aves metálicas. “Entrar aquí era un sueño. La gente tenía un sentimiento de pertenencia muy fuerte y, debido a que hay un producto tecnológicamente elevado y evidentemente caro, los sueldos y ese proceso de sindicalización iban acordes. Pero la política buscada por parte de la empresa es generar una individualización: aislar más para imponer sus políticas”.

Los trabajadores, en asamblea, para discutir las medidas que plantea la empresa Airbus y el comité de huelga, en Sevilla, San Pablo.

La protesta ha derribado todas las barreras: generacionales, ideológicas, e incluso de puestos de mando, asegura Ramón.

“Hay un despertar de la gente más joven. Antes, había cierta sensación de los ingenieros como de clase superior, respecto por ejemplo al personal de taller, y eso no está en la gente más joven. Saben que son trabajadores y que tienen que pelear por lo suyo”, dice también otro ingeniero con más de dos décadas en la compañía en Getafe.

Por un lado, los trabajadores más experimentados y sénior, y por otro los más jóvenes, retratan como principal problema esa “pérdida de derechos” en medio de una sensación de injusticia. Porque su empresa no es que esté pasando apuros, es que le va mejor que nunca, advierten.

“En Airbus hemos estado en buena posición, había buenas condiciones, pero se han ido perdiendo. Poco a poco, jugando con que se está peor fuera, nos han ido devaluando salarios y derechos. Queremos que empresas que son buenas en España, como esta, no se pierdan”, dice un técnico aeronáutico del área de Defensa.

A eso se añade el “tono” y “trato” de la dirección a la plantilla, una queja muy repetida entre los trabajadores en huelga. Especialmente, señalan a Recursos Humanos, departamento que indican que han ido ganando poder sobre los manager de los equipos, explican.

Piquete en una de las entradas de Airbus (Getafe), durante la huelga indefinida iniciada el pasado 24 de agosto.

La bronca por la negociación: “Esto no se puede cerrar en falso”

El conflicto se encuentra ahora en un punto complejo. Adela, que prefiere mantener el anonimato, se compró un piso a principios de este año y está tirando de ahorros para pagar la hipoteca. El mes pasado cobró 700 euros. Aun así, confía en esta lucha: “Yo quiero entrar con la cabeza alta”, afirma esta trabajadora de oficina del centro de San Pablo (Sevilla).

Así, en la plantilla pesan los días de huelga e insisten en que quieren volver a trabajar, “pero no de cualquier manera”, sino tras una negociación “real” con los sindicatos del comité de huelga que pueda desembocar en un acuerdo.

Sin embargo, Airbus cerró la mediación con UGT, CGT y ÚTIL en el SIMA y pretendía negociar en una mesa paralela que creó con todos los sindicatos. Ante la negativa de los convocantes de la huelga a debatir en ese foro (respaldados por las asambleas de trabajadores), y también la retirada de SIPA de esta mesa, este jueves la multinacional ha comunicado que cerraba también este segundo espacio de mediación en el SIMA.

Con una desconfianza creciente entre las partes, la multinacional emplaza a negociar a “todos los sindicatos”, algo que en CGT creen que se ubicará en la mesa de negociación del convenio colectivo. Fuentes de CGT, UGT y SIPA explican que están valorando acciones legales contra Airbus por vulneración del derecho de huelga, al negarse a negociar con los convocantes del paro.

Varios trabajadores piden a la empresa evitar un “cierre en falso” con un acuerdo solo con la mayoría sindical, pero que mantenga vivo el descontento de gran parte de la plantilla. En ese caso, Adela tiene claro que votaría 'no' al texto pactado. “Lo que busca este marketing empresarial es decir que no ha pasado nada, por eso tiene que haber un número importante de ‘noes’ en la votación: que la empresa sepa que no hay paz social”. Un joven ingeniero en el centro madrileño afirma que buscaría otro trabajo. “Aunque fuera en Mercadona”, sostiene.

Asamblea de trabajadores de Airbus Getafe (Madrid) en la huelga indefinida de este agosto.

En Getafe, muchos advierten de que, aunque los paros se desactivaran por agotamiento y sin un acuerdo satisfactorio, la semilla de la movilización iniciada este verano en Airbus ya tiene raíces profundas, y perdurará. Los trabajadores señalan en concreto a las próximas elecciones sindicales de 2027 y a la negociación del próximo convenio colectivo.

“Ahora somos un volcán en erupción”, dice una trabajadora en Getafe a sus compañeros, a los que recuerda que los volcanes, aunque estén inactivos, “no significa que estén muertos”. “Llegará un momento en que recuperaremos toda la energía. Estemos dentro o fuera, seguimos activos”, sostiene entre aplausos.

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