Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La era de los ‘superincendios’ desata la emergencia en España
Así es el nuevo decreto de vivienda que pretende aprobar el Gobierno
OPINIÓN | "Isabel 'Nerón' Ayuso", por Antonio Maestre

¿Debería España cancelar el concierto de Kanye West como han hecho otros países?

El rapero Kanye West

Francisco Gámiz

25 de julio de 2026 22:46 h

1

“Soy un nazi, me encanta Hitler”, reza uno de los mensajes que Kanye West publicó en redes sociales a inicios del año pasado. No fue el único que escribió: “Algunos de mis mejores amigos son judíos y no confío en ninguno de ellos”. Son declaraciones que colman la carrera llena de altercados del rapero, cuya reputación se ha ido desmoronando en las últimas décadas por sus comentarios y acciones. Desde cuestionar los motivos de la muerte de George Floyd hasta enorgullecerse de su antisemitismo, la mochila del artista está cargada de controversias. Unas polémicas que, si bien han motivado a algunos países a cancelar sus conciertos, no le impedirán subirse al escenario en Madrid el próximo jueves.

Este iba a ser uno de los años más importantes de la trayectoria de Kanye West, con una vuelta al ruedo que lo iba a llevar a visitar las principales ciudades de Europa. No obstante, la gira ha atravesado conflictos desde su anuncio. Reino Unido, Francia, Italia, Suiza, Polonia... son países en los que iba a actuar Ye, como se hace llamar ahora el cantante, pero donde no podrá hacerlo por sus comentarios de odio ensalzando el nazismo. Su disculpa llegó en enero, cuando compró una página en el The Wall Street Journal para pedir perdón a la comunidad judía y a sus seguidores, atribuyendo su mal comportamiento a un trastorno bipolar derivado de una lesión cerebral no diagnosticada.

Aun así, las cancelaciones fueron sucediéndose en los siguientes meses. Reino Unido, de hecho, le prohibió directamente la entrada tras la indignación pública y las peticiones para anular su show. Un portavoz del Ministerio del Interior, el departamento del gobierno británico que se ocupa de las cuestiones migratorias, explicó que habían denegado la solicitud de West para viajar porque “su presencia en Reino Unido no favorecería el bien público”. Esto desencadenó la suspensión del festival Wireless, donde el rapero era cabeza de cartel, y del que marcas como Pepsi y PayPal habían retirado su patrocinio debido a las conductas antisemitas del autor de My Beautiful Dark Twisted Fantasy.

Kanye West, en su concierto en Turquía en mayo

A pesar de que muchos países han cerrado las puertas al músico, España ha decidido mantener la celebración del concierto, que tendrá lugar en el estadio Metropolitano este 30 de julio. Ernest Urtasun, ministro de Cultura, sostuvo en mayo que le “repugnan” las manifestaciones vertidas en el pasado por el rapero: “No me gustan nada y me parecen fuera de lugar”. Sin embargo, alegó que “no le corresponde al Ministerio promover la cancelación de ningún concierto por las opiniones que haya tomado cualquier artista” y que la decisión debe tomarla el promotor del evento. “Más allá del rechazo que me producen sus declaraciones, no me corresponde a mí”, insistió Urtasun. Desde la promotora, de momento, no van a hacer declaraciones.

¿Sería posible cancelar el concierto?

Pese a que el ministro de Cultura haya asegurado que no incumbe a España la suspensión de dicho concierto, lo cierto es que el país sí tendría la posibilidad de cancelarlo si observa peligros en torno al mismo. Jorge Correcher, especialista en Derecho Penal, apunta a elDiario.es que hay artículos en el Código Penal que persiguen los discursos de odio y que, aunque no se han aplicado tanto en casos de industria musical, ya que eso se ha reservado mucho más para el enaltecimiento del terrorismo, sí se han aplicado en casos de manifestaciones que pudieran tener un contenido antisemita, racista, de antigitanismo o incluso de aporofobia.

No obstante, y aunque estos discursos aislados pueden generar ese tipo de reacción por parte del ordenamiento jurídico, Correcher pone también el foco en la adecuación de esa respuesta, puesto que, cuando lo que está en juego es la libertad de expresión, el experto medita que “resulta bastante complicado decidir dónde poner el freno”, agregando que “el Código Penal, al menos, limita ese freno a aquellos casos en los que puedan producirse actos de violencia, odio o discriminación”. Sin embargo, en un ámbito ya no jurídico, el especialista afirma que “este tipo de actos son difícilmente cancelables ahora mismo, sobre todo cuando tenemos un presidente de los EEUU que hace lo que hace”.

Ningún tipo de discurso de odio ni ninguna persona con mensajes tan violentos como los de Kanye West deberían tener cabida en ningún espacio cultural

Nerea Luján Escritora

Correcher añade que esta situación “se replica en muchos ámbitos del mundo” y que “la ventana de Overton está tan abierta que entra cualquier cosa”, por lo que “es bastante difícil saber poner el límite en estos casos”, avivando el debate sobre cuándo se alcanza la censura. “¿Por qué le vas a decir a esta persona que no puede hacer proclamas supremacistas, cuando el presidente de EEUU tiene grupos que lo apoyan que impregnan eso?”, inquiere. Más tajante al respecto es Nerea Luján, escritora de la obra Creadoras y Combativas, donde ha analizado el arte urbano desde una mirada femenina: “Ningún tipo de discurso de odio ni ninguna persona con mensajes tan violentos como los de Kanye West deberían tener cabida en ningún espacio cultural”.

El discurso antisemita

Los comentarios antisemitas del cantante son el desencadenante de que se haya suspendido su concierto en varias ciudades. Alejandro Baer, sociólogo y especialista en memoria, violencia y estudios judíos contemporáneos, considera que “no es sorprendente que varios países europeos hayan optado por cancelar sus conciertos al considerar que sus manifestaciones públicas sobre los judíos o la banalización del nazismo trascienden el ámbito de la libertad artística porque contribuyen a legitimar discursos de odio”. El experto indica que “aquí volvemos a ser la excepción y tiene que ver con nuestra historia”.

“En gran parte de Europa occidental, la experiencia de la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, del Holocausto se convirtió en un elemento central de la cultura política después de 1945. Impuso un ejercicio de reflexión y responsabilidad que, aunque incompleto, contribuyó a modelar las instituciones, la educación y el discurso público. En España, este proceso nunca llegó a producirse y por eso no existen estas barreras de contención hacia el antisemitismo, ni siquiera con respecto a sus formas más explícitas”, valora Baer a elDiario.es.

La ministra polaca de Cultura, Marta Cienkowska, afirmó durante una rueda de prensa que una nación marcada por la terrible historia de los campos de concentración nazis no podía dejar cantar en Polonia a alguien que apoya a Hitler. La presión del gobierno obligó a los dueños del Estadio de Silesia, donde iba a actuar el artista el 19 de junio, a romper el contrato con la empresa organizadora, Projekt Hałas. En el pasado, Kanye West llegó a vender camisetas con esvásticas y publicó la canción Heil Hitler, donde hace apología del dictador. El tema fue retirado momentos después por plataformas como Spotify, YouTube o SoundCloud. “Literalmente dejan a los negros abajo”, protestó el rapero en X.

Gente joven se reúne en la calle para ver el concierto de Kanye West

Más allá de ello, Baer resalta que “es un problema que una figura tan popular contribuya a normalizar mensajes antisemitas entre públicos amplios, especialmente jóvenes”. Es algo en lo que coincide con Tania María García Arévalo, experta en Estudios Árabes e Islámicos, quien alerta de que, mientras que en el siglo XVII y XVIII solo una parte concreta de la población tenía acceso a los discursos de odio, en la actualidad “este tipo de declaraciones se expanden como la pólvora y ganan muchísima más aceptación, calando en la sociedad más joven”. Además, existe un desconocimiento evidente: “Los alumnos llegan de cero en cuanto antisemitismo, solo reconocen el Holocausto”.

El uso de las redes sociales ha sido fundamental para Kanye West. Incluso Elon Musk canceló la cuenta del rapero en 2022 cuando publicó una imagen de una esvástica fusionada con una estrella de David. “Lo hice lo mejor que pude. A pesar de eso, volvió a violar nuestra regla contra la incitación a la violencia”, dijo el empresario. García Arévalo destaca que “el antisemitismo ha tenido una expansión brutal en los últimos años debido a las redes y el anonimato que generan, donde cualquiera puede decir cualquier cosa” sin que nadie lo contraste. Carmen Domingo, periodista y autora de Cancelado, obra en la que repasa la cultura de la cancelación, advierte que “estamos generando una sociedad de titulares, donde a veces el titular es el que te condiciona el retuiteo sin leer el artículo”.

Las palabras de West no solo han provocado que varios países le den la espalda, también lo han hecho las marcas. Adidas puso fin a su cooperación con él y Foot Locker anunció la retirada de las zapatillas del cantante. Aun así, Domingo sostiene que “las marcas se mueven por economía”: “No tiene nada que ver con la ideología, tiene que ver con el mercado”. Lo ejemplifica con la polémica de El Xokas por sus comentarios sobre Ester Expósito, que hizo que Burger King cancelara su colaboración con el creador de contenido. “Le puso [el menú especial] y se lo quitó por los mismos motivos: se lo puso porque daba dinero y se lo quitó porque ahora ya no lo da”, relata.

Cuando Kanye West se suba al escenario el próximo jueves, habrán pasado más de cuatro meses desde que iniciara la venta de entradas. En aquel entonces, numerosos fans mostraron su descontento cuando, tras la preventa, varias localidades rebajaron su precio hasta en más de 100 euros durante la venta general. Muchos compradores denunciaron haber pagado de más, a lo que las promotoras respondieron justificando el cambio por ajustes en la configuración del recinto y ofreciendo la posibilidad de cambiar las entradas. Pese a ello, desde la organización del evento aseguran que ha habido una “alta demanda” y que el concierto, además de haber movilizado a alrededor de 3.000 profesionales, “proyectará la imagen de Madrid en todo el mundo”.

Etiquetas
stats