La compañía Meliá Hoteles ha decidido dejar de operar y comercializar “de manera inmediata” los quince hoteles que mantiene en Cuba por “el contexto geopolítico social, legal y económico”, así como por las presiones de Estados Unidos para que las empresas hosteleras españolas dejen de hacer negocios en la isla.
En un anuncio a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la cadena, a través de su filial portuguesa Ilha Bela, ha decidido concluir “de forma inmediata la prestación de los servicios de gestión y comercialización, así como la cesión de uso de las marcas hoteleras”.
La decisión se avanzó el pasado 26 de mayo a la propiedad de los hoteles –Grupo Gaviota, a su vez controlada por Gaesa (Grupo de Administración Empresarial), el conglomerado industrial y comercial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas– y, señalan, ha sido adoptada “desde un profundo sentido de responsabilidad empresarial, y responde y es consecuencia de una combinación de circunstancias sobrevenidas ajenas a la capacidad de gestión o actuación de Ilha Bela”.
Lo cuenta la sección de Economía de elDiario.es.