Brazaletes negros, sin saludo y el plante de un jugador: las reivindicaciones de Irlanda en su partido de fútbol contra Israel
Un partido de selecciones de fútbol que se juega en Budapest, pero en el que no participa Hungría. Una grada vacía. Brazaletes negros. Sin saludos entre los dos equipos. Y con la duda, hasta un día antes, si se llegaría a jugar. El domingo, el fútbol volvió a ser lo menos importante en el partido que disputaron Israel e Irlanda en la Liga de Naciones y que terminó con una goleada de tres goles a cero a favor de los irlandeses.
La polémica comenzó hace siete meses, en febrero, desde que el sorteo del grupo certificó que ambos países se enfrentarían en el grupo 3 de la Liga de Naciones B. Desde entonces, había actuado la campaña 'Stop de Game' organizada por el colectivo Irish Sport for Palestine, que pedía un boicot contra Israel por el genocidio que comete en la Franja de Gaza desde octubre de 2023 y que ha matado a más de 73.000 palestinos.
Pero tomó aún más fuerza a lo largo de la pasada semana. “Nosotros jugamos contra el genocidio”, llegó a decir el seleccionador irlandés Heimir Hallgrimsson. Tenían que jugarse dos encuentros, de ida y de vuelta, ambos con sede neutral (en Hungría y Serbia, respectivamente) por razones de seguridad en Tel Aviv y por decisión política por parte de Dublín. Pero la presión seguía creciendo. Irlanda no vendió entradas a sus aficionados. Israel, solo unas pocas.
Hasta el sábado, un día antes del partido, no se podía confirmar si habría partido. Finalmente sí. El CEO de la Federación Irlandesa de Fútbol, David Courell, lo anunció en una rueda de prensa: el equipo había votado y una “mayoría significativa” había optado por seguir adelante.
El portero suplente, Gavin Bazunu, compartió posteriormente un comunicado en el que se negaba a formar parte de los dos choques: “Soy un hombre de fe firme y trato de hacer todo lo posible por ser una persona íntegra y fiel a mis principios. Por ello, siento que estaría mal participar en los próximos partidos contra Israel. Mi decisión se basa únicamente en mi convicción personal de que matar a personas inocentes está mal”. Y añadió: “Hay pocas ocasiones en la vida en las que uno tiene la oportunidad de alzar la voz por algo más grande que uno mismo, y creo firmemente que esta es una de ellas”.
El partido entonces se jugó, pero con reivindicaciones. En primer lugar, los irlandeses decidieron no hacer el pasamanos protocolario con los israelíes: no se saludaron antes ni después del partido ni se intercambiaron banderines los capitanes. Durante el himno de Israel, los irlandeses agacharon además la cabeza durante el himno del equipo contrario. Todos los jugadores de Irlanda llevaron un brazalete negro en honor a los asesinados en Gaza y el jugador Jack Moylan, que marcó el 0-3, se besó la banda durante la celebración.
El próximo domingo 4 de octubre tendrá lugar la vuelta en la localidad serbia de Backa Topola.