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La casualidad (y la larga espera) que ha llevado a un hombre de 84 años de Sevilla a ser reconocido como hijo de su padre

Fermín Cabanillas

Morón de la Frontera (Sevilla) —
26 de julio de 2026 21:00 h

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Ha sido una pesadilla de más de 60 años, con un peregrinaje entre juzgados insólito en este país, pero José Luis Malagón, un vecino de Morón de la Frontera de 84 años, ya puede decir oficialmente que es hijo de un empresario fallecido en 1963, lo que ha conseguido finalmente mediante una prueba de ADN y la consiguiente sentencia a su favor de un tribunal sevillano.

La lucha de este catedrático de Antropología casi da para un relato de suspense y comenzó precisamente en 1963 con la muerte de su padre. Entonces, él tenía 19 años, e intentó, sin recurrir a la justicia, ser reconocido como hijo biológico de su padre, pero no fue posible.

Tras no conseguir nada por la negociación directa, fue olvidando el caso poco a poco hasta que llegó el año 2013, y conoció al abogado sevillano Fernando Osuna, experto en casos de reclamación de paternidad. Entonces, hace 13 años, puso una demanda de paternidad, y comenzó un largo, pero seguro, camino hacia lo que ha conseguido, y todo gracias a una casualidad.

Retrasos y escritos sin respuesta

“Tuve una conversación casual con un hombre en la Universidad de Sevilla, donde era profesor, que me dijo que había sido el administrador de mi padre, y que estaba dispuesto a certificar ante notario que sabía de mi relación con él”. Cuando Malagón se sentó en la calle Virgen de Regla de Sevilla ante el abogado Fernando Osuna y le contó la historia, la maquinaria se puso en marcha.

Tras muchos retrasos y escritos sin respuesta, el 19 de julio de 2022 el letrado elevó un nuevo escrito ante el mismo juzgado ante los pocos avances conseguidos en el proceso, y el 20 de diciembre de 2023 llegó el momento clave del asunto, con las exhumaciones que se realizaron en el cementerio municipal de Morón.

Pero incluso en eso tuvo que tener paciencia. Se tuvo que recurrir a exhumaciones de varios cadáveres, al no tener claro los archivos del cementerio dónde estaban enterrados los restos del padre.

De hecho, el juzgado ordenó inicialmente la exhumación de hasta cinco cadáveres, aunque finalmente solo fue necesario, una vez en el cementerio, tomar muestras de dos de ellos.

El cadáver en cuestión había sido inhumado en la calle San Fernando (Zona 1 del cementerio). El auto del juez decía explícitamente que se autorizaba la doble exhumación “para que el médico forense adscrito al mismo o designado, tras dicha exhumación proceda a la extracción de muestras que considere precisa de todos los restos presentes en la mencionada calle y su remisión al Instituto de Toxicología y Ciencias Forenses para la realización de la prueba pericial”. Una vez desenterrados los restos y tomadas las muestras de ADN, solo quedaba esperar.

Curiosamente, a diferencia de muchos niños repudiados por sus padres biológicos, José Luis Malagón asegura que, con su padre, no tuvo una mala infancia. “Se hizo cargo de todos sus gastos siempre para que nada me faltase”, afirma.

Doce herederos que debieron ser solo dos

Pero cuando murió, en su testamento no había rastro de él. Toda la herencia pasó a su hermana, que sí fue reconocida oficialmente por su progenitor en vida. Toda la herencia fue a su hermana, y cuando ella murió fue a parar a sus 12 hijos. Algunos de esos sobrinos han sido clave en este juicio.

“Cuando murió, yo tenía 19 años y estaba estudiando en Granada, con unos estudios pagados por él. Un abogado me dijo entonces que esto lo tenía que mover, porque todos esperaban que apareciese en el testamento, pero no fue así”. Toda la herencia fue a su hermana, y cuando ella murió fue a parar a sus 12 hijos.

Desde entonces, se ha hecho un experto en reclamaciones judiciales, algunas sin mayor recorrido. Y eso que en su caso no se trataba del hijo producto de un “descuido”, sino que su madre tuvo una relación de varios años con su padre. Su madre era la sastra del pueblo, una mujer muy modesta, a la que su pareja le ofreció vivir con él y su familia cuando se quedó embarazada en 1943, pero ella se negó.

Denuncia en 2013 sin respuesta

La denuncia presentada en 2013 especificaba que “se le está ocasionando un importante daño moral, ya que ha visto dilatado indebidamente, y por causas no imputables a él, un procedimiento judicial que, de media, suele durar un año”, y en 2022 se reiteró que el caso “sufre dilaciones indebidas en su tramitación, por sencillas procesalmente que resultasen las actuaciones.

Transcurridos nueve años desde la interposición de la demanda, la situación actual del procedimiento vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva del demandante, habiéndose producido un anormal funcionamiento tanto del órgano de la Administración de Justicia, como de la Administración Municipal de Morón de la Frontera“.

Ha sido “desesperante”, admite, pero ya ha terminado. O no. Ahora, reconocido hijo oficialmente, tiene derecho a recibir parte de la herencia de su padre, pero al ser una herencia ya repartida tendrá que negociar con quienes la recibieron como herederos en su día.

Si no hay acuerdo tendrá que empezar otro proceso judicial, porque la Justicia española no concede en el mismo acto la paternidad y la herencia, pero al menos ha conseguido lo más importante: demostrar legalmente que es hijo de un empresario que murió sin dejarle nada.