Cerrada por aviso meteorológico: 40 niños sin poder acceder a su guardería ubicada junto a los jardines del Alcázar

Los avisos meteorológicos que activa la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ante episodios de fuertes lluvias o rachas de viento están poniendo en jaque a familias y centros educativos de toda Andalucía. Estas últimas semanas, la suspensión de clases ha reabierto el debate sobre la falta de protocolos que permitan conciliar el cuidado de los menores con la jornada laboral en situaciones de emergencia climática.

Esa realidad la sufren con especial “inquietud e incertidumbre” las familias de los 40 niños y niñas escolarizados en la escuela infantil María Inmaculada, ubicada en el interior de los Jardines de Murillo, junto al Alcázar de Sevilla. Cada vez que la Aemet lanza un aviso, el Centro de Coordinación Operativa (Cecop) del Ayuntamiento hispalense decreta el cierre preventivo de parques y jardines, provocando “la evacuación inmediata” de esta guardería pública que pertenece a la Junta de Andalucía.

Ello se traduce en “dejar sin acceso a los 40 niños escolarizados, generar graves problemas de conciliación y alterar de forma significativa las rutinas de los menores”, como ha denunciado el concejal de Izquierda Unida, Ismael Sánchez, durante la sesión de la Comisión de Control y Fiscalización del Gobierno celebrada este viernes en el Consistorio sevillano.

“No es razonable que, ante cada episodio de lluvia o aviso meteorológico, esta escuela infantil quede aislada y las familias abandonadas a su suerte; el Ayuntamiento tiene la obligación de garantizar un acceso seguro y estable”, ha reclamado Sánchez, contando en el público con el apoyo de madres y padres, que llevan años reclamando medidas “urgentes” para garantizar “la continuidad del servicio de la escuela pública infantil en circunstancias de alerta meteorológica, sin poner en riesgo la seguridad de los menores y del personal, y que permitan a las familias mantener el equilibrio laboral y cotidiano”.

En busca de una alternativa viable

Dando voz al problema “histórico” que arrastran estas familias, el concejal de IU ha explicado que el cierre preventivo obliga a los padres a “improvisar soluciones cada vez que se activa un aviso meteorológico, incluso cuando no llueve finalmente, provocando un estrés añadido infantil y familiar”. Precisamente, sentados en el salón de plenos hay niños junto a sus padres porque este viernes los jardines –y, por ende, la guardería– han cerrado debido a la nueva borrasca.

Una de las madres afectadas explica a este periódico que, en lo que va de 2026, los menores han sufrido parones de diez días sin guardería por los avisos que se han ido encadenando. El problema que denuncian las familias es la falta de previsión: “Nos avisan la noche anterior o el mismo día por la mañana, e incluso nos han llegado a llamar una hora después de dejarlos para que vayamos a recoger a los niños”, traslada una de las madres afectadas. El “caos” que viven los días de alerta meteorológica también se debe a que, en ocasiones, se toman medidas “sin sentido”, como mantener cerrados los jardines todo el día cuando la alerta comienza a partir de la tarde.

Para evitarlo, plantean habilitar un acceso alternativo a la escuela por la plaza de Alfaro. Al cruzar la verja, hay un centro de transformación de Endesa que da a un patio en desuso de la escuela. La idea es aprovechar esa construcción retranqueando el transformador para crear una puerta de entrada directa. Se trata de apenas dos metros de recorrido, lo que la hace más práctica que la propuesta anterior, que fue rechazada porque requería un trayecto más largo desde la avenida Menéndez Pelayo atravesando un portón del Alcázar.

El concejal de Izquierda Unida, Ismael Sánchez, asegura que la medida es técnicamente viable, aunque requiere de un estudio previo para analizar costes y definir un protocolo de seguridad, que cuente con personal encargado de supervisar el acceso de las familias. Según Sánchez, esta solución permitiría poner fin a años de incertidumbre y garantizar que los niños puedan acudir a clase de forma segura incluso en días de alerta meteorológica.

Sensación de abandono

En su turno de palabra, la delegada de Educación Blanca Gastalver ha recordado que la titularidad del centro no es municipal, sino que es responsabilidad de la Junta de Andalucía. “Tenemos que trabajar ambas instituciones de la mano”, ha señalado, mostrándose dispuesta a impulsar cualquier solución que sea “segura y viable”. En ese sentido, ha remarcado que, según el informe del Cecop, actualmente no existe ninguna alternativa que garantice la seguridad de los niños, que “es lo que prima”, como ha incidido la delegada durante su intervención.

Desde la oposición, Sánchez ha replicado que el responsable de cerrar los jardines es el Ayuntamiento y ha afeado a la delegada municipal que “se refugie en la falta de competencias” para no ofrecer una alternativa real a las familias para que los días de alerta meteorológica los niños no tengan que ver alterada su rutina diaria y los progenitores puedan conciliar su vida laboral.

“Las familias denuncian la inacción institucional y la incoherencia en los procedimientos, al tiempo que recuerdan que no piden excepciones ni actuaciones arriesgadas, sino alternativas seguras y viables para que sus hijos puedan ejercer su derecho a la educación sin depender de cierres preventivos del parque”, ha asegurado el edil, recordando que llevan años esperando una respuesta clara por parte de las instituciones implicadas. Del mismo modo, ha propuesto que se realicen gestiones inmediatas con la compañía eléctrica Endesa para retranquear el transformador situado al inicio del parque.

El arranque de 2026 está siendo especialmente duro para las familias de esta escuela infantil, tras una cadena de temporales desde finales de enero que ha dejado a los niños más de diez días sin clase. “Les afecta mucho a su rutina y a su desarrollo formativo”, sostiene una madre, quien lamenta que “es una pena porque es una guardería preciosa que linda con los jardines del Alcázar y es el único foco de vida que tiene un barrio tan turístico como el Casco Antiguo, pero se la están cargando”. Los cierres recurrentes, advierte, no solo afectan a la conciliación, sino también a la viabilidad del propio centro, en una zona sin alternativas cercanas.

Por ello, las familias vuelven a reclamar que “se hagan excepciones dentro de la seguridad” y se estudien alternativas para evitar el cierre total en situaciones de bajo riesgo. Entretanto, seguirán revisando a diario la previsión meteorológica, con la incertidumbre de si podrán o no llevar a sus hijos a clase. Porque en esta guardería situada en los Jardines de Murillo, un aviso amarillo no solo anuncia lluvia: puede significar otro día más con las puertas cerradas.