‘Pendaripén’, conocer la historia del pueblo gitano como vacuna contra el racismo
Aunque Alfonso Sánchez es conocido principalmente como componente del popular dúo Los Compadres, en los últimos años se ha ido embarcando en proyectos muy diversos como actor, guionista y director. El más reciente lleva por título Pendaripén, y es un largometraje documental que trata de condensar un relato de varios siglos: el origen del pueblo gitano y su larga historia de persecuciones y marginación.
La cinta, que se estrenó el año pasado coincidiendo con el sexto centenario de la llegada de los gitanos a la Península Ibérica, fue idea de la productora Agus Jiménez, según explica el propio Sánchez: “Mientras realizaba otro proyecto, se dio cuenta de que no existía ningún documento audiovisual que contara la historia del pueblo gitano en España: ni su origen, ni su llegada, ni nada”, recuerda. “La idea inicial era para hacer una ficción de época, pero también descubrió una serie de eventos históricos que le sorprendieron muchísimo, y sobre todo el hecho de ignorar casi todo de ese tema, como la Gran Redada de 1746, por ejemplo. Entonces pensó que estaría muy bien hacer un documental y me propuso dirigirlo: ‘¿Cómo lo ves? ¿Te apetecería?’”.
“Ya habíamos trabajado juntos en el documental Sembrando Sueños, pero, de entrada, me generó muchas dudas”, prosigue. “Contar la historia del pueblo gitano me parecía algo de una dimensión enorme, difícil de abarcar, y además el hecho de no ser gitano me parecía un hándicap a la hora de dirigirlo. Me dijo que su idea era que yo aportara mi experiencia y mi talento como director, pero que la historia la contara el propio pueblo gitano. Es decir, buscar profesionales gitanos de primer nivel en todos los apartados del documental. Así ha sido: Eva Montoya en la investigación y el guion, Pablo Vega en el montaje, Quintín Vargas en la música…, que hubiera cabezas de equipo gitanas, y que las voces que se escucharan fueran voces autorizadas y de prestigio del propio pueblo gitano. Esa fue la gestación del proyecto”.
La semilla del racismo
Así, Pendaripén (Historia en lengua romaní) fue cobrando forma con la colaboración especial de Lolita Flores y la participación de figuras como Pastora Filigrana, Ismael Cortés, Séfora Vargas, José Vega de los Reyes, Beatriz Carrillo, Miguel Ángel Vargas, Sarah Carmona y Marcos Santiago, entre otros. Y conforme iban avanzando, se sorprendían cada vez más de ese enorme desconocimiento que existe en España en torno a esta comunidad. “Te das cuenta de que incluso el propio pueblo gitano es muy desconocedor de su historia, porque durante mucho tiempo no ha interesado impulsarla. Es verdad que ya existen historiadores gitanos, personas que investigan el tema, libros publicados, estudios universitarios y tesis doctorales, pero durante décadas no se ha enseñado esta historia en los colegios ni ha formado parte del conocimiento general”, subraya Sánchez.
“De hecho, una de las reacciones más habituales del público tras ver el documental es preguntarse cómo es posible que, con 30, 40 o 50 años, no conocieran nada de esto”, agrega. “Por un lado, está esa ignorancia y, por otro, la enorme cantidad de prejuicios instalados en la sociedad mayoritaria, que vienen precisamente de no entender los procesos históricos que han llevado al pueblo gitano a ocupar el lugar que ocupa hoy en la sociedad”.
Además, al comienzo del documental se habla de la semilla del racismo que, como el propio pueblo gitano, ha atravesado los siglos con una tenacidad asombrosa. “Ese era uno de los pilares fundamentales en los que Eva Montoya quería trabajar. Para ella, el estudio de la historia de su pueblo permite entender cómo se forja la arquitectura del racismo cotidiano en el que seguimos viviendo en pleno siglo XXI. Todavía hoy existen resabios racistas en la vida diaria, incluso en conductas que la sociedad mayoritaria no percibe como racistas, pero que lo son. Estigmas, etiquetas y comentarios que forman parte del lenguaje cotidiano”.
“Si analizas el comportamiento de la sociedad mayoritaria respecto al pueblo gitano en España desde el siglo XVI hasta hoy, hablamos de más de 600 años de prácticas que han ido situando a toda una etnia en un lugar de marginación y exclusión. Al final, incluso el propio pueblo gitano acaba asumiendo esa marginación sin comprender que las estrategias de resistencia que desarrolló para sobrevivir y mantener su identidad son precisamente las que han permitido que hoy siga existiendo”, comenta Sánchez. “Ha habido procesos históricos muy concretos, como la prisión general de gitanos del siglo XVIII, en los que monarquía, poder político e Iglesia se confabularon para intentar exterminar a la etnia gitana en España. Es un arma de doble filo: por un lado ha permitido conservar la identidad, pero por otro ha condenado a una parte importante de la población gitana a vivir en riesgo de exclusión, aunque evidentemente no es el cien por cien, ya que muchos gitanos están plenamente integrados en la sociedad”.
Resistencia a la homogenización
En el documental se repite la idea de que el gran pecado del pueblo gitano fue la libertad, no someterse a esos poderes. ¿Fue así, o se ha romantizado esa idea? “Es cierto que se ha romantizado mucho al pueblo gitano, y de eso también se habla en el documental. Pero esa romantización tiene una base real: históricamente el pueblo gitano se ha resistido a la homogenización. Es un proceso que comenzó con la creación del Estado español y que hoy sigue vigente, incluso de manera más intensa”, expone Sánchez. “Esa resistencia ha permitido conservar una identidad muy poderosa que hoy, por ejemplo a través del flamenco, es muy demandada en todo el mundo. Mucha gente viene a España buscando esa autenticidad, aunque esa identidad también ha sido utilizada por el capitalismo para construir parte de la marca España. Al final se produce una contradicción: se tolera al gitano siempre que encaje en esa imagen romántica; si no, se le condena a la exclusión. Creo que es un buen momento para analizar todo esto y aceptar la identidad gitana dentro de la sociedad mayoritaria, con sus diferencias”.
El documental, que ha tenido su buen recorrido por festivales y puede verse en Canal Sur Más, ha tenido por parte de los espectadores gitanos y no gitanos, según el director, una respuesta “que resumiría así: emocionante y sorpresiva. La gente sale preguntándose cómo es posible no haber sabido nada de esto y, al mismo tiempo, profundamente emocionada porque entiende mucho mejor al pueblo gitano. El propio pueblo gitano también se reconoce más a sí mismo y comprende de dónde vienen muchas dinámicas que ni siquiera ellos conocían. El documental ayuda a revisar prejuicios y a crecer como sociedad, especialmente en un momento en el que seguimos viendo procesos de persecución, linchamientos y violencia que tienen un eco directo en la historia. Si no conocemos nuestra historia, estamos condenados a repetirla”.
Para terminar, cabe preguntarse si Pendaripén certifica la mayoría de edad de Alfonso Sánchez como documentalista. “No sé si me definiría como documentalista. Mi mundo y mi lenguaje son la ficción. Ahora mismo estoy preparando una serie sobre la vida de Chiquito de la Calzada y otros proyectos muy interesantes. Este documental ha sido para mí una mezcla entre viaje y tesis doctoral. Mientras siga aprendiendo y sorprendiéndome, seguiré contando historias”.