El Laberinto del Rey en Toledo: cocina de mercado, huerto propio y opciones para cualquier celebración
Una cocina de mercado, unas verduras 'kilómetro cero' porque las cultivan ellos mismos, una carta de vino con un 70% de referencias de Castilla-La Mancha y una finca de dos hectáreas con jardines, son la carta de presentación del Laberinto del Rey.
Este complejo dedicado al ocio y la restauración en todas sus vertientes, desde un restaurante para una cena íntima, hasta bodas o eventos para 300 personas, ocupa un lugar también histórico en Toledo, fuera del casco. Se ubica detrás de la estación del AVE, en los terrenos conocidos como la Huerta del Rey, justo donde se encontraba la residencia de verano del rey Al Mamun, hace ya unos cuantos siglos.
Abierto en 2023, ha logrado hacerse un hueco en Toledo, un enclave complicado, puesto que son varios los cigarrales que ofrecen lugares de ocio y dedicados a eventos.
Carlos Pérez Fernández, director de la restauración de El Laberinto del Rey, lo define como “un complejo dedicado al ocio, a la restauración con varias vertientes. Tenemos un proyecto de restaurante, con una carta para el disfrute del día a día. Tenemos varios salones para hacer esa serie de eventos tanto empresariales como de celebraciones familiares; además de presentaciones de productos, es decir, tenemos lo social y lo profesional en distintas salas”.
La cocina de mercado de raíces castellanomanchegas se nutre de la huerta que hay en la propiedad donde cultivan varios tipos de tomate, piparras, calabacín, berenjenas, lechugas, cebollas, y en invierno y lombardas y romanesco, e integran esas producciones en la carta del restaurante. De hecho, uno de ellos, el ‘tomate del rey relleno de mousse de ventresca’ es uno de los platos estrella, o un “caballito ganador” como los llama Carlos Pérez.
También son imprescindibles y no pueden quitarse de la carta el ‘aguacate a la brasa con un tartar de vieiras’, las ‘mollejas de ternera a la brasa’ y el ‘medallón de jabalí en su adobo’.
“Por supuesto, tenemos un espacio muy importante para los postres, ya que también tenemos desde el primer día que abrimos la Milhoja Almamum, una pasta brick rellena de crema diplomática”, añade.
“Tocamos todos los palos, para que vengan todo tipo de clientes. Es una cocina fácil, que llega a todos los públicos”, con una carta que cambia cuatro veces al año, en la que no faltan los platos de caza, incorporando ocho o nueve propuestas nuevas en cada estación. Al frente de esta cocina están Rodrigo Beltrán y a Gonzalo Peñalver, dos chefs muy jóvenes.
Espacios ajardinados para los eventos
A esto se suman los menús dedicados a empresa, ya sea tipo cóctel, más dinámicos u otro tipo de eventos más tradicionales. “Nosotros nos adaptamos a lo que busca el cliente. Es un espacio para dar cabida a todo tipo de clientes”, asegura.
Dentro del complejo principal hay salones para 350, el de mayor capacidad; el restaurante para 110 y salones más pequeños para 150 o un reservado para 20 comensales.
Todo ello se completa con los jardines en exterior, “son enormes y muy agradables tanto para la celebración social de bodas, bautizos o comuniones y también la terraza para el restaurante la carta”.
Este año acogerán unas 35 bodas. “Nos hemos hecho un pequeño hueco en Toledo, porque estamos en esa parte intermedia entre el salón tradicional, y los grandes cigarrales”. Entre las ventajas, estar fuera del casco histórico lo que facilita tanto el acceso como el aparcamiento.
Tampoco olvidan a ese cliente que llega a tomar un aperitivo o a compartir un vino a la caída de la tarde, sobre todo en verano, ya que la terraza ofrece un rincón al aire libre con varios grados menos que en el centro, asegura el chef.
En los últimos años, yo no sé si por los talent de cocina, yo no sé si por la tendencia a las estrellas Michelin, se ha dado una importancia a la cocina muy por encima de la sala. Y yo sigo considerando que a un restaurante hay que ir a comer bien, pero la sala creo que es muy importante
Precisamente a los vinos también les prestan mucha atención apostando por los de Castilla-La Mancha y especialmente Toledo y Ciudad Real. “La carta de vinos se hizo con mucho cariño. Es muy importante que más del 70 % de los vinos de la carta son de Castilla-La Mancha, porque estamos aquí y yo quiero vender cosas de aquí”, asegura.
También quiere reivindicar la importancia de la sala, una importancia que a su juicio se ha ido perdiendo en favor de la cocina. “En los últimos años, yo no sé si por los talent de cocina, yo no sé si por la tendencia a las estrellas Michelin, se ha dado una importancia a la cocina muy por encima de la sala. Y yo sigo considerando que a un restaurante hay que ir a comer bien, pero la sala creo que es muy importante, las buenas tardes, los buenos días cuando alguien entra, el saludo, cómo se les sienta, cómo se marcan esos platos, cómo se aconseja al cliente, eso se ha perdido y aquí vamos muy de la mano la sala y la cocina”, apunta.
En total, en el laberinto trabajan un personal fijo de 25 personas que se completa con unas 15 o 20 personas más en los momentos de mayor actividad.
Actualmente, están centrados en crecer como restaurante y en ver también crecer, “el famoso laberinto vegetal. Es un auténtico laberinto de olivos en superintensivo, hay más de 4000, que están en pleno crecimiento”, y quiere ser el laberinto de olivos visitable más grande de Europa. “La gente se podrá venir al complejo de ocio y disfrutar de ese laberinto y luego, si le apetece tomar algo. También podrá hacerlo aquí en el restaurante”, finaliza.
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