El 'agujero' de las oposiciones docentes: con 200 euros se pueden conseguir los puntos por “otros méritos” en una tarde

Te das de alta en la web, entras, seleccionas un curso. Nuevos entornos digitales apoyados en la TIC ofrece 130 horas de formación homologables por 50 euros. Pagas. El sistema te da acceso, con un apartado de “Material del curso” y otro de “Autoevaluación”. Te bajas el material: es un PDF de 34 páginas. Abres directamente la autoevaluación, sin mirar siquiera el texto. Una pregunta dice: “¿Cuál es el recurso digital más utilizado para favorecer el aprendizaje?”. Ofrece cuatro respuestas posibles. Vas al PDF, buscas la expresión “favorecer el aprendizaje”. Salta directamente al párrafo que da la respuesta: son las páginas web. 30 segundos.

Otra pregunta. La 15 dice: “El modelo Escuela Vittra nace en…”. Vuelta al PDF, control + F, tecleas “Escuela Vittra”. El buscador te lleva directo al párrafo que contiene la respuesta y marcas “Suecia” en el test. Repites el ejercicio 28 veces más –la complejidad de las preguntas y respuestas no escala mucho– y ya tienes tu formación de 130 horas completada, avalada por una universidad (casi siempre privadas) y con el visto bueno de la administración. Y si pese a todo se da mal este primer test, se puede hacer tantas veces como uno quiera dentro de un plazo.

Con cuatro cursos como ese –este específicamente lo ofrece la academia Magister– un aspirante a profesor puede conseguir hasta dos puntos en la parte de méritos del concurso oposición en prácticamente todas las comunidades autónomas, aunque las casuísticas varían ligeramente entre unas y otras. Pero, dicho con trazo grueso, con 200 euros llegas al máximo posible en el apartado de “otros méritos” en media tarde.

Hay comunidades algo más exigentes, que obligan a espaciar los cursos en el tiempo –que pasen algunas semanas entre cursos– en un intento (inútil) de control. Las academias lo tienen previsto y aunque para entregar la acreditación del curso que permite sumar los puntos hay que esperar determinados plazos de tiempo, la plataforma permite completar la formación en un rato. Luego solo queda sentarse a aguardar el certificado.

Magister, la academia que ofrece este curso y una de las principales empresas de formación de España, explica a este periódico: “Estimamos que dominar y comprender el contenido del material en PDF correspondiente al curso que se proporciona lleva máximo 130 horas”. En cuanto al poco control con las evaluaciones, la portavoz añade que “confiamos en nuestro alumnado y en que, aunque se trate de una formación 100% online, harán uso de su honradez a la hora de aprobarlo”.

Tras una larga temporada de sequía con las convocatorias de empleo público derivada de la crisis de la pasada década, se vienen buenos años para los opositores y las academias lo saben. Entre el envejecimiento de las plantillas que provocó la congelación de las oposiciones y las jubilaciones que traerá y que la UE ha obligado a España a rebajar su tasa de interinidad en la administración pública al 8%, se prevé que en los próximos tres años se convoquen unas 125.000 plazas si se quiere cumplir con Bruselas. En algún momento del proceso las administraciones deben convocar un concurso de méritos (solo para funcionarios interinos) en el que también contarán otros puntos, por ejemplo por formación. El mercado opositor está caliente y los candidatos se cuentan por cientos de miles. Hay que destacar sobre el resto.

Las webs de las academias están llenas de ofertas de formación que apelan directa y destacadamente a las horas homologables para las oposiciones. Con una interfaz que se asemeja más a la de Amazon que a un centro formativo, se promocionan packs de cursos con lo necesario para sumar los puntos máximos en los que apenas se ven los contenidos o los títulos de los programas.

Estos cursos de formación suelen estar avalados por universidades privadas. La Francisco de Victoria, Antonio de Nebrija o la Camilo José Cela son tres de las que certifican estos cursos habitualmente. Este periódico ha preguntado a las tres por los sistemas de control de calidad, bien sea a la hora de evaluar los materiales y la correspondencia entre lo que se publicita y lo que se da o que la duración estipulada se acerque a la real, pero ninguna de las tres ha contestado a este periódico.

El sector público se mantiene al margen de estos cursos, mayoritariamente, aunque hay universidades como la de Murcia o la Pablo de Olavide, en Sevilla, que sí los ofrecen. Estos dos centros tampoco han respondido.

Sí son más habituales en los sindicatos, que ofrecen descuentos por cursarlos a sus afiliados –o se puede afiliar quien esté interesado y obtener el descuento, doble ganancia–. También aquí se trabajan los packs y los cupones de descuento. Esta web, vinculada a Anpe y que dice tener al Ministerio de Educación como “entidad colaboradora”, ofrece una rebaja del 40% a los afiliados del sindicato o del 35% a quien se matricule de tres cursos.

También están en el catálogo del Intef, el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado del Ministerio de Educación. El director de este organismo, Julio Albalad, recuerda que los cursos que ofrece el Intef son gratis, por lo que se desactiva el factor negocio. “También avalamos cursos, pero son de calidad, llevan nuestro sello detrás. Buscamos siempre la calidad y que ofrezcan cosas que nosotros no ofrecemos”, cuenta. Pero detalla que antes de avalar a nadie el Intef revisa materiales, visiona los vídeos, comprueba las evaluaciones y la documentación.

Una usuaria habitual de estos cursos confirma que son más serios que los de las academias. “Quizá no se correspondan tampoco las horas de que consta un curso con las horas reales que lleva hacerlos, pero está cerca. Igual uno de 100 horas se puede hacer en 50 o 60”, cuenta esta opositora.

La Comunidad de Madrid explica a este periódico que su único papel en este proceso es verificar que los aspirantes hayan efectivamente realizado los cursos, no el contenido de los mismos ni su evaluación. “El control de calidad de este tipo de cursos lo realiza quien los homologa y la Comunidad de Madrid no homologa este tipo de cursos”.