La avispa asiática se expande por España: “No vamos a conseguir la erradicación, han llegado para quedarse”
La aparición de nidos de la avispa oriental y asiática en diversas zonas atípicas del país han encendido las alarmas. Los últimos casos, detectados en Mallorca e Ibiza, vuelven a poner el foco sobre la expansión de estas especies exóticas e invasoras, que se ha acelerado en la última década por amplias zonas del país: desde la costa cantábrica, de Galicia a Euskadi, hasta el Mediterráneo, de València a los Pirineos.
La avispa asiática o velutina, conocida científicamente como Vespa velutina spp. nigrithorax, es una especie invasora en Europa, que pone en peligro a las poblaciones de abejas de la miel y otros insectos polinizadores, ya que las obreras las utilizan para alimentar a las larvas de la colonia. En general, su presencia es una amenaza para la conservación de la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas, apuntan desde el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).
Originaria del sudeste asiático, se detectó en Europa por primera vez en 2004, en un cargamento de cerámica en Burdeos, procedente de China. Se extendió por el continente europeo, según explican desde CREAF, hasta llegar a la península en 2010, donde se detectó por primera vez en Navarra. Mientras, la avispa oriental se halla en España desde 2012 y con mayor presencia en zonas del sur como Cádiz, Málaga y Sevilla.
Pese a la preocupación por la extensión, el director del CREAF y coordinador de la plataforma de seguimiento de especies exóticas en Catalunya (Exocat), Joan Pino, señala en relación con la avispa asiática que “no vamos a conseguir nunca la erradicación: la especie ha llegado para quedarse”.
Su presencia se ha ido intensificando por el norte peninsular en los primeros años; Galicia, Navarra y Catalunya han sido las más afectadas. En cambio, esta especie todavía no ha llegado a las áreas más áridas, como sí lo ha hecho la oriental. Pino señala que la avispa asiática se instala con “mayor facilidad y rapidez” en las regiones más húmedas y de clima suave, no obstante, “a veces las especies exóticas sufren mutaciones que les permiten adaptarse a nuevos lugares donde antes no podían”.
Además de la anterior hipótesis, en la que explica que las avispas podrían estar adaptándose al clima mediterráneo, mediante “cambios comportamentales o genéticos”, señala el “efecto rescate”. Según el director del CREAF, la presión demográfica favorece la dispersión: “Existe una gran población de avispas muy bien asentada en el norte de la península. Esta dispersa individuos de manera continua hacia el sur y la costa mediterránea, consolidando nuevas poblaciones”.
Otro elemento fundamental para su expansión es el transporte de mercancías. Las avispas reinas fecundadas pasan el invierno escondidas entre palés, vehículos o materiales de construcción, por lo que al mover estas mercancías se desplaza la especie. “También pueden llegar volando”, indica Pino.
Una amenaza para el ecosistema
Las invasiones biológicas son un elemento habitual del cambio global y suponen una amenaza para la conservación de la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas. La expansión de la avispa asiática coincide con la presencia de la avispa oriental en nuevos territorios.
Manuel Barquín, apicultor profesional y responsable del área de apicultura en UGAM-COAG, alerta de que la expansión de ambas especies dibuja dos frentes. La Vespa velutina avanza desde el norte, mientras que la Vespa orientalis lo hace desde el sur: “Nos van a atacar o por la puerta de delante o por la puerta de atrás”.
Ambas especies, además de depredar a las abejas de la miel (Apis melifera), también provocan estrés en las obreras, cuestión que les impide salir a recolectar. Por este motivo, consumen sus propias reservas de miel, haciendo que la colonia pueda colapsar con mayor facilidad, indica en un artículo el biólogo ambiental de Creaf Galdric Mossoll. Son depredadoras de otros insectos como mariposas, moscas y otro tipo de avispas, y también se alimentan de néctar y otras sustancias azucaradas como la fruta madura o la melaza, afectando a los cultivos frutales.
Como consecuencia, se produce un descenso notorio y una “reducción significativa en la producción melífera”. En zonas como el norte de España, donde está ya asentada la avispa asiática, ha provocado una importante pérdida de colmenas: Pino estima “un 30% de mortalidad de las colonias”.
Pese a que el experto tilda de “anecdótica” la aparición de la avispa oriental en Ibiza porque “no tiene un clima favorable”, la situación es relevante porque la Vespa velutina (la asiática) podría coincidir con esta especie, la orientalis. Aunque desconoce cómo sería este escenario, su coincidencia generaría un “impacto importante” sobre la apicultura.
La expansión de la avispa oriental
El tamaño de los insectos es lo que hace sospechar a los vecinos que las avispas que encuentran no son comunes. En Ibiza, una mujer dio la voz de alarma al detectar unos ejemplares que le parecieron diferentes de la Vespula germanica, la especie más común. Facilitó fotografías para que fueran identificadas y así se confirmó la presencia de Vespa orientalis. Además del tamaño, la especie presenta tonos rojizos o castaños y una banda amarilla en el abdomen, rasgos que permiten diferenciarla.
Algo parecido le ocurrió a Galatea Vergara, que vive en una zona rural de Chiclana de la Frontera (Cádiz). Desde marzo o abril de 2025 asegura que convive con avispas que identifica como orientales: “Son muy grandes, se ven fácilmente incluso volando”.
En su parcela ha localizado un nido “gigante” en una arqueta de agua y también hay ejemplares alrededor de una higuera y en los respiraderos del tejado. “Estamos hartos, saturados de las avispas”, cuenta.
La presencia de esta especie ha causado daños en algunos cultivos, como en los higos que aparecen abiertos y dañados: “Los dejan como si hubiese venido un gusano y se lo hubiese comido”. Además, Vergara detecta una “menor presencia de abejorros” desde que conviven con la avispa oriental.
Polinizar con un pincel
Aunque la expansión de estos insectos a lugares insólitos se ha convertido en novedad, en algunas zonas del norte “llevan muchos años instauradas”. “Todo el mundo las hemos visto, son muy habituales desde que comenzaron a instalarse los nidos”, relata Olga, una vecina de Cantabria, que apunta que “ahora se ha controlado un poco” la situación, gracias a las labores de los bomberos y los programas de los ayuntamientos que “están constantemente retirando nidos y poniendo trampas”.
Manuel Barquín explica que la presencia de la Vespa velutina ha afectado significativamente a los apicultores e incluso algunos profesionales han abandonado la actividad ante la presión de la especie.
El inconveniente se intensifica a medida que avanzan los meses y, sobre todo, en período estival. Las avispas se sitúan frente a las colmenas para capturar abejas, lo que provoca que estas dejen de salir a recolectar: “Una colmena para un bicho de estos es un supermercado”. La inmovilización de las abejas puede provocar una “pérdida de peso” y en el peor de los casos “la muerte de la colonia”. “Es una inmovilización total”, resume el apicultor.
La problemática va más allá de la producción de miel. Barquín explica que ha tenido que “polinizar los calabacines con un pincel, porque no había abejas”. Con este ejemplo subraya cómo la especie puede alterar los ecosistemas: “Esto es algo que deberían hacer los insectos”.
La avispa también incide en zonas urbanas, donde “no solo fastidia a los apicultores o a las abejas”, relata Manuel. En busca de sustancias azucaradas se presentan en “bares, carnicerías, pescaderías y en las casas”. Es el caso de Elvira L., una joven asturiana que el otro día tuvo que “recoger con la escoba” un ejemplar en el bar en el que trabaja y que asegura encontrarse también con estos insectos “en la playa”.
Ante esta situación, los apicultores recurren a diversas estrategias: “Sistemas de control, trampeos y 'arpas' eléctricas, entre otros”. Barquín insiste en la importancia de actuar antes de tiempo y el trampeo “debe realizarse entre marzo y junio, antes de que las colonias alcancen su máximo desarrollo”. En Asturias, la avispa asiática también “lleva años” instaurada, por lo que, según Elvira. L, es “habitual” encontrar “botellas con líquidos azucarados”, que se emplean como trampas.
Los efectos de su picadura
La avispa asiática, además de causar estragos a las abejas, también los provoca en los humanos. Su picadura puede causar “lesiones cutáneas” con intensos síntomas como “quemazón, ardor, dolor y sensación distérmica”, según un artículo publicado por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, que recoge un caso clínico para ejemplificar sus efectos.
El paciente acudió para ser atendido seis horas después de sufrir la picadura de la Vespa velutina en la zona dorsal derecha. Presentaba una lesión cutánea de 13 por 5 centímetros, con enrojecimiento y un aspecto necrótico. El cuadro evolucionó durante casi dos meses hasta completar la cicatrización.
Los autores del texto señalan entre los síntomas “una sensación de pinchazo, seguida de un dolor agudo muy intenso y, tras unas horas, de escozor, acompañado de edema local y eritema”. En ocasiones, indican, puede presentar “un edema superior a 10 centímetros, disnea y reacciones cutáneas lejos de la picadura”. En los casos más graves puede llegar a producirse shock anafiláctico y la muerte. De hecho, solo en el pasado mes de octubre en Galicia se registraron tres fallecimientos por esta causa.
“Las especies han llegado para quedarse”
Según el CREAF, el cambio climático, la urbanización y la globalización de la economía –con su consecuente constante movimiento de mercancías– son las principales causas que han fomentado las invasiones biológicas.
Explica que erradicar una especie exótica en un nuevo territorio es “prácticamente imposible”, pero se puede minimizar el impacto. Por ello, se trata de neutralizar o eliminar los avisperos activos, con el objetivo de reducir el impacto sobre la apicultura local.
Pino cree que “no vamos a conseguir nunca la erradicación”. Ejemplifica esta premisa con el caso de los franceses y los vascos, que, pese a que “han intentado frenar la expansión”, “no ha habido manera”. También lo ilustra con el caso de Baleares, que “presumía de la erradicación”, pero era consciente de que era temporal: “Podían volver en cualquier momento”.
El experto sostiene que lo “único” que se puede hacer son actuaciones de control local para reducir la presión de la especie y su impacto en zonas importantes, como las instalaciones apícolas o las zonas urbanas. Insiste en que “la especie ha llegado para quedarse”, porque se ha establecido con fuerza en Europa y es complicado “localizar todos los nidos”. Además considera “ineficaz” la captura de las reinas.
Tras la detección en Ibiza, se han retirado seis nuevos nidos de avispas invasoras en Mallorca: dos de avispa oriental y cuatro de avispa asiática. Además de contar con un teléfono móvil para que los vecinos alerten si detectan la presencia de algunas de estas especies, la comunidad autónoma cuenta con la aplicación móvil VespApp –creada por la Universitat de les Illes Balears– para facilitar la colaboración ciudadana.