La 'Bóveda del fin del mundo', Premio Princesa de Asturias de Cooperación 2026
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard ha sido galardonada este miércoles con el premio Premio Princesa de Asturias de Cooperación 2026. Se trata de una iniciativa que ha desarrollado un búnker en el Círculo Polar Ártico que alberga cerca de un millón de muestras de semillas de 4.000 especies de plantas de todo el mundo, diseñada para proteger las muestras y que puedan ser utilizadas en caso de eventos catastróficos.
El Banco de Semillas de Svalbard, una especie de 'Arca de Noé' vegetal, es una infraestructura científica mundial que se encuentra en una isla del archipiélago ártico de Svalbard. Guarda más de un millón de muestras de semillas de diferentes cultivos de casi todos los países del mundo; la mayor colección de biodiversidad agrícola. En la nota difundida a los medios, el jurado valora “la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras”.
“La Bóveda Global de Semillas reúne la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales en torno al objetivo común de garantizar la base genética de los sistemas alimentarios y el conocimiento acumulado durante milenios por las distintas culturas agrarias de todo el planeta”, añade la nota.
El proyecto está auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la organización internacional Global Crop Diversity Trust (CROP Trust), la Fundación Bill y Melinda Gates y el gobierno de Noruega, que ha hecho de la instalación un compromiso con la conservación de los recursos fitogenéticos con vistas a poder hacer frente, en caso de necesidad, a los desafíos planteados por el cambio climático y otras posibles amenazas globales.
La iniciativa se nutre con semillas enviadas por decenas de países. En 2022, España donó más de mil variedades de vegetales. “Se trata de 1.080 variedades españolas. De ellas: 300 son cereales de invierno, 114 de las cuales corresponden a trigos; 510 son leguminosas, de las que 189 son judías; 200 son hortícolas, 81 de ellas tomates, y 108 variedades de maíces”, explicó entonces Luis Guasch, investigador del INIA-CSIC y director del Centro de Recursos Fitogenéticos (CRF) del instituto.
Más de 89 depositarios ya han enviado sus muestras a Svalbard. Entre ellos se encuentran los centros internacionales de conservación vinculados a la FAO, los grandes países y la gran mayoría de Estados europeos. Este mismo año España realizó un nuevo envio, en este caso de semillas de olivo.
En 2015 se abrió por primera vez para uno de sus propósitos: que sus semillas sirvan para reconstruir la vida tras eventos catastróficos. Las sequías y la guerra en Siria provocaron la retirada de 100.000 semillas. Según explicó entonces esta organización en un comunicado, la petición de parte del material almacenado en Svalbard se realizó “con el fin de reconstituir la colección local y poder afrontar los retos que enfrentan las zonas secas de la región” y que una vez que dupliquen estas variedades, “ICARDA volverá a enviar muestras a Svalbard”.