Fina y Montse, de 59 y 62 años, respectivamente, recuerdan cómo salieron hace décadas a la calle en defensa del derecho a aborto o al dicorcio. Desde entonces, estas dos vecinas de Barcelona habían desconectado de las reivindicaciones feministas. “Parecía que ya habíamos logrado los objetivos fundamentales” en materia de igualdad, cuentan. Pero desde 2018, con la primera huelga feminista en España, han encontrado nuevos motivos para protestar. “Las noticias de malos tratos y violaciones que no cesan”, ponen como ejemplo. “¡Y que ahora cada vez hay más gente joven!”, añaden.
Informa Pau Rodríguez