El Gobierno reforma el copago farmacéutico con más tramos para beneficiar a rentas bajas
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes una reforma del sistema de copago farmacéutico para hacerlo más proporcional a los ingresos, para lo cual ha introducido cuatro nuevos tramos de aportación y topes mensuales progresivos para beneficiar a las rentas medias y bajas y un aumento para las más altas.
Lo ha hecho mediante un real decreto impulsado por los ministerios de Sanidad y Hacienda que modifica el sistema de aportación de los usuarios en la prestación farmacéutica ambulatoria y que, con un impacto presupuestario estimado de 265,63 millones de euros, busca reducir las desigualdades y garantizar la continuidad de los tratamientos.
El nuevo sistema adaptará el copago “a la realidad de muchas familias” a las que el modelo actual penalizaba, especialmente a pacientes crónicos y polimedicados de rentas bajas que no podían pagarse su medicación, todo ello sin incrementar lo que hoy en día pagan los ciudadanos por sus medicamentos, ha destacado en rueda de prensa la ministra de Sanidad, Mónica García.
Tres nuevos tramos para personas activas y sus beneficiarios
Ahora, los tramos de renta para el copago, que han permanecido invariables desde 2012, son tres: rentas inferiores a 18.000 euros, que pagan el 40%; las de 18.000 a 100.000, que abonan la mitad; y más de 100.000, que desembolsan el 60%.
La reforma propone crear nuevos tramos, hasta los seis, para beneficiar a las rentas medias y bajas, pero sin incrementar ninguna de las aportaciones, introduciendo por primera vez máximos mensuales en las rentas inferiores a los 35.000 euros, que hasta ahora no disponían de límites específicos, con el objetivo de limitar el impacto económico en las personas con tratamientos prolongados y en polimedicados.
De esta forma, los tramos quedan así: hasta 9.000 euros y de 9.000 a 17.999 euros, que tendrán que contribuir con el 40% hasta un máximo de 8,23 euros y 18,52 euros mensuales, respectivamente.
También, las rentas de 18.000 a 34.999 euros y las de 35.000 a 59.999 euros, en cuyo caso pagarán el 45%, pero las primeras no superarán los 61,75 euros, mientras para las segundas no hay ningún tope.
Un quinto tramo, el de 60.000 a 99.999 euros, abonará el 50% de su medicación, y el sexto, el 60%, sin que ninguno de los dos tenga topes mensuales.
Y uno nuevo para pensionistas
Con el sistema actual, los pensionistas comparten los mismos tramos que los activos, aunque con distintos topes mensuales, que son de 8,27, 18,52 y 61,75 euros en cada horquilla, respectivamente.
Mientras, con la reforma, habrá cuatro tramos para pensionistas: el tramo de menos de 18.000, de 18.000 a 59.999 y de 60.000 a 99.999, que seguirán sufragándose el 10 % de la medicación, hasta un tope mensual de 8,23 euros, 13,37 euros y 18,52 euros, respectivamente.
Los que tengan pensiones superiores a los 100.000 euros, el porcentaje de copago se mantiene en el 60% hasta un máximo de 61,75 euros al mes.
Asimismo, se mantienen las exenciones ya existentes para colectivos vulnerables, como personas beneficiarias del ingreso mínimo vital, perceptores de pensiones no contributivas, personas desempleadas sin prestación, menores con discapacidad reconocida o afectados por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. También se incorpora expresamente la exención para las personas beneficiarias del complemento de ayuda para la infancia.
La reforma del copago formaba parte inicialmente de la denominada ley del medicamento, pero finalmente el Ministerio de Sanidad la dejó fuera del anteproyecto de la citada norma para convertirla en un real-decreto ley.
El Ejecutivo espera así reforzar la equidad en el acceso a los medicamentos y garantizar que las condiciones económicas no supongan una barrera para la continuidad de los tratamientos, sobre todo en un contexto marcado por el incremento del coste de vida y la incertidumbre económica internacional.
Se basa en diversos análisis técnicos elaborados por el Comité Asesor de la Prestación Farmacéutica, que han constatado que determinados niveles de aportación pueden afectar negativamente a la adherencia terapéutica y favorecer interrupciones o reducciones de los tratamientos por motivos económicos, con el consiguiente impacto sobre la salud de los pacientes y sobre el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud.