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La moda de los parches para adelgazar que no funcionan: “Pueden provocar alergias y dermatitis”

No por manida la idea deja de ser peligrosa: adelgazar en poco tiempo y sin esfuerzo siempre tiene truco. Esta vez, a través de parches adheridos a la piel. Su comercialización llega a España de la mano de webs alojadas en otros países en las que no se especifican los componentes concretos de estos productos. Los expertos en nutrición alertan de que, más allá de que el resultado esperado seguramente nunca aparezca, su uso puede retrasar un diagnóstico y tratamiento eficaz sobre una posible patología. “El problema no está en los parches en sí, sino que afirman contener ciertas moléculas de las que no está demostrado que se absorban a través de la piel”, adelanta Toni Solà.

Este dietista-nutricionista afincado en Barcelona recalca que la cuestión está en el principio activo que portan los parches. “Hay parches de nicotina o para temas hormonales cuya vía de administración a través de la piel funciona, no hay que preocuparse por eso”, introduce. Sin embargo, desaconseja la utilización de parches adquiridos bajo la promesa de perder peso sin esfuerzo, quemar grasa localizada o controlar el apetito. “Incluso muchos de estos no tienen ni siquiera principio activo, sino extractos vegetales”, comenta. Estos parches adelgazantes también suelen llevar sustancias de uso cosmético.

Ninguno de estos componentes tiene un efecto adelgazante demostrado, y menos aún cuando se aplica de forma tópica, advierten desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). A pesar de esto, cualquier persona puede encontrar a la venta decenas de ellos en plataformas de venta online en las que aseguran que su uso activa el metabolismo, reduce el volumen del abdomen, la cintura o la zona lumbar. “Lo más peligroso es cuando afirman imitar los efectos de medicamentos para la obesidad como Ozempic”, indica Antonio Zoido, vocal del Colegio Oficial de Diestistas-Nutricionista de Andalucía.

Sin efecto sobre la salud

Se presentan como soluciones innovadoras, naturales y seguras frente al sobrepeso. La OCU denuncia que no se trata de medicamentos, por lo que “no pueden atribuirse efectos sobre la salud ni son necesariamente más seguros”, según recogieron en un comunicado. Además, consideran que estos productos infringen el real decreto sobre publicidad y promoción comercial de productos con pretendida finalidad sanitaria al atribuírseles propiedades adelgazantes y al utilizar el término “natural” vinculado a supuestos efectos para perder peso.

La entidad advierte que “no son productos necesariamente inocuos y pueden provocar irritaciones, alergias o reacciones cutáneas, especialmente cuando su composición no está claramente identificada”. Estas denuncias por parte de la organización de consumidores han logrado que Amazon retirara algunos de estos productos de su catálogo.

Solà enfatiza que “el problema está en estas cuestiones sin aval científico, que se valen de métodos correctos para vender cosas engañosas”, dice en referencia a la administración vía parches. El experto es claro al respecto: “No existe parche para adelgazar porque no hay molécula de ese tipo que sea de absorción cutánea”.

Para Marta Otero, este tipo de parches no son transdérmicos. “Tienen una especie de relieve, pero sin fármaco asociado, sin medicamento en su interior”, comenta esta dietista-nutricionista especializada en trastornos de la conducta de la alimentación (TCA). “Dicen que estimulan los receptores cutáneos de la piel, pero esto no tiene por qué aumentar el gasto energético para provocar una pérdida de peso”, subraya. La también farmacéutica señala que la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios no avala estos parches como método de adelgazamiento. “No existe evidencia científica”, reitera.

Peligros asociados

Desde el punto de vista de Solà, los parches para adelgazar parecen inocuos: “Venden humo y ahí es donde está el engaño”. En este sentido, los especialistas recomiendan elevar la precaución, pues la aparición de soluciones milagrosas para la pérdida de peso es algo cíclico, por lo que recomiendan dejarse guiar por profesionales sanitarios.

Zoido considera que la validez científica de estos productos es “nula”. De todas formas, alerta del peligro de su utilización: “Que se puedan comprar a través de internet sin regulación clara hace que haya cierto riesgo para las personas. Pueden provocar alergias, irritación o dermatitis de contacto”. Este especialista andaluz apostilla que, de manera indirecta, también pueden retrasar la administración de un tratamiento eficaz. 

Regular ante la globalización

La globalización ha hecho que regular de forma efectiva la venta de este tipo de productos sea misión casi imposible. “El Ministerio de Consumo tendría que estar mucho más detrás de esto, pero tampoco puede llegar a todo. Lo compras en una tienda de un país de fuera de la Unión Europea y te lo envían a casa. Eso es difícil de controlar”, sostiene el nutricionista catalán. Otero, por su parte, recuerda que todo medicamento debe ser dispensado exclusivamente en farmacias.

La experta en TCA considera que este tipo de publicidad se ceba con personas desesperadas por la pérdida de peso. “Vivimos en una sociedad en la que lo queremos todo para aquí y ahora, se nos ha olvidado que esperar es otra posibilidad”, opina. Según apunta, el caer en estas engañifas también tiene relación con que “durante mucho tiempo nos han hecho creer que el éxito radica en el aspecto físico, o en la expectativa de verse con un cuerpo perfecto para lograr el éxito”. 

Le sigue Zoido, quien puntualiza la importancia de repetir el discurso sobre la alimentación saludable. “La alimentación no es solo nutrición, sino gastronomía, disfrute y cultura, una forma de ensalzar la parte social y cultural del compartir. Esto es crucial para huir de estas soluciones milagro no avaladas por la ciencia”, concluye.