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Adelgazar… y volver a engordar: qué ocurre incluso con dietas o fármacos

Pesarse en una báscula

Azahara García

Durante décadas la obesidad ha sido entendida, tanto por la sociedad como por la Medicina, como una cuestión completamente individual en la que primaba la falta de voluntad para, en esencia, comer menos y moverse más. Pero, la ciencia y el pensamiento avanzan y cada vez está menos presente este planteamiento que tenía mucho de señalar —falsos— culpables y poco de ofrecer soluciones eficaces y, sobre todo, duraderas. 

Porque cada vez existen más tratamientos revolucionarios, programas que prometen resultados milagrosos o nuevas dietas que consiguieron que una influencer perdiese 10 kilos en dos meses… aunque nadie cuente cómo ha evolucionado tras un año. Y sin embargo, la obesidad, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como “una enfermedad multifactorial que se debe a factores ambientales y psicosociales y variantes genéticas”, no sólo continúa existiendo sino que su tasa de incidencia es cada vez más elevada. Así lo muestran los datos de la misma OMS que afirma que en 2022, el 43% de los mayores de 18 años (un 43% de hombres y un 44% de mujeres) tenían sobrepeso y alrededor del 16 % de los adultos eran obesos, es decir, la prevalencia de la obesidad en todo el mundo se duplicó entre 1990 y 2022.

La nueva tendencia al alza son los fármacos para la pérdida de peso, especialmente los análogos del GLP-1 empleados normalmente para la diabetes tipo 2, lo que ha generado descensos de peso rápidos y aparentemente sencillos. Estos medicamentos imitan una hormona natural para controlar la glucosa, reducir el apetito y aumentar la saciedad al retardar el vaciamiento gástrico pero cabe preguntarse qué sucede a medio-largo plazo, más allá de la pérdida rápida. Un estudio de la Universidad de Oxford publicado a comienzos de 2026 apunta a que una parte significativa del peso perdido puede recuperarse en un periodo relativamente corto cuando no se abordan los factores que lo originaron. 

La importancia de tratar las causas

Un análisis reciente publicado en la revista médica The BMJ demuestra que cuando estos medicamentos se utilizan como eje central del tratamiento, sin que se aborden las verdaderas causas que originaron el sobrepeso, la recuperación de este tras la retirada de la medicación es no sólo frecuente sino también significativa. Según el estudio, una parte importante del peso tiende a recuperarse en un periodo relativamente corto. Estas conclusiones refuerzan la idea de que los fármacos, sin un trabajo profundo sobre los factores que afectan al peso, no constituyen una solución duradera y permanente para el control del peso.

“El cuerpo no olvida”, explica Christian Gabriel, CEO de Lonvital. “Si no se modifican las causas que llevaron al aumento de peso, el organismo tiende a regresar a su estado anterior. No es un fallo de la persona, es una respuesta biológica y emocional previsible”. Los datos son consistentes: El 97% de quienes adelgazan mediante dietas recuperan el peso en menos de dos años, según el Instituto de salud estadounidense (NIH). Además, gran parte de estas personas recuperan más de lo perdido debido a que su metabolismo se ve alterado al emplear este tipo de soluciones.

Christian Gabriel, CEO de Lonvital

Del juicio a la comprensión 

Ante este cambio de paradigma que concibe la obesidad como un proceso multifactorial cabe preguntarse por qué hay personas que hagan lo que hagan no consiguen mantener un peso saludable. Así nace Lonvital, cuyo método se basa en el análisis de más de 200 factores que influyen en el peso, abordados de forma coordinada por equipos multidisciplinares que incluyen entrenadores, médicos, psicólogos y nutricionistas. Estos monitorean 24/7 mediante dispositivos médicos y su APP la evolución de la persona para así tomar las decisiones más apropiadas durante el proceso, por ejemplo, en factores asociados a los hábitos, dejan de lados las dietas y gimnasios, y se centran en un cambio de hábitos sin restricción, basado en el método norteamericano Tiny Habits del profesor de la universidad de Stanford Brian Jeffrey Fogg. 

Estos programas tienen una duración que suele oscilar entre los tres y los dieciocho meses, en función de las necesidades de cada persona, y un coste aproximado de entre 1.000 y 5.000 euros. Incluyen el acompañamiento profesional y las herramientas necesarias durante todo el proceso de tratamiento. Antes de iniciarlo se realiza una evaluación con especialistas en la que se analiza el caso en profundidad y se explica qué tipo de abordaje podría ser necesario. Esta evaluación tiene habitualmente un coste cercano a los 100€, aunque actualmente se ofrece de forma gratuita por tiempo limitado y puede solicitarse a través del siguiente enlace. “La bajada de peso es un camino duro y solitario, todos necesitamos un acompañamiento de alguien que nos comprenda y no nos juzgue, sino las probabilidades de fracaso son muy altas” apunta el CEO de la compañía.

Según datos de la propia Lonvital, obtenidos en base al seguimiento de los primeros 100 pacientes dados de alta, ninguno ha recuperado peso y casi el 75% ha continuado descendiendo de peso tras su alta. “No trabajamos con soluciones universales”, señala Gabriel. “Cada caso es distinto y requiere entender qué está pasando realmente. Cuando ese diagnóstico es preciso, y se trabaja en lo que realmente provoca los problemas con el peso, los resultados son permanentes”.

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