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Los caminos de la izquierda: hipótesis de recomposición y efectos parlamentarios

Gabriel Rufián y Oskar Matute en el Congreso de los Diputados.
24 de febrero de 2026 22:20 h

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Los partidos de izquierda atraviesan un impás electoral que ya supera el año. No es una sensación difusa, sino una tendencia consolidada. Desde las elecciones generales de julio de 2023 se han producido tres movimientos que han reordenado el tablero político.

El primero fue la separación entre Sumar y Podemos poco después de los comicios. El segundo, el desgaste del Gobierno y, en particular, del PSOE, afectado por casos de presunta corrupción que han desmovilizado a parte de su electorado. El tercero está siendo el crecimiento constante de Vox, especialmente tras los hechos de la DANA y sus salidas de los gobiernos autonómicos, que ha consolidado una transferencia interna dentro del bloque conservador a su favor, pasando del 12% en 2023 al 20% actual.

Pero algo ha podido empezar a moverse. La propuesta de Gabriel Rufián de articular una candidatura amplia de izquierdas y soberanistas, y la voluntad de parte del espacio de Sumar de refundarse, han agitado por primera vez en meses el debate político. Hemos querido explorar en este barómetro para elDiario.es los distintos caminos que tiene ante sí la izquierda para ello.

El escenario de partida es conocido. En el momento actual, el PP obtendría el 29,4% del voto y el PSOE caería al 27%, casi cinco puntos menos que en 2023. Vox alcanzaría el 20,3%, ocho puntos por encima de su resultado de julio, mientras Sumar se situaría en el 7,2% y Podemos en el 3,8%

La proyección en escaños refuerza esa imagen. El PP se movería entre 118 y 121 diputados y Vox entre 73 y 77, superando holgadamente la mayoría absoluta. La fragmentación penaliza en un sistema electoral que no perdona la dispersión.

El problema no es solo aritmético, sino anímico. La fidelidad de voto del PSOE se sitúa en el 64,4%, y la de Sumar en el 50,5%, con bolsas de indecisión que rondan el 10% en ambos casos. La izquierda no solo está dividida: está desorientada.

¿Puede revertirse esta tendencia?

Hemos testado primero la hipótesis de una reedición del Sumar de 2023, integrando de nuevo a Podemos. El resultado sería una estabilización del espacio: 12,1% de voto, prácticamente replicando el 12,3% logrado entonces. Sin embargo, el PSOE descendería hasta el 26,7%, perdiendo cinco puntos adicionales. En escaños, la derecha mantendría la mayoría absoluta. La reunificación del espacio de la izquierda, por tanto, no sería suficiente.

La segunda hipótesis —la más comentada en las últimas semanas tras el llamamiento de Gabriel Rufián— plantea una candidatura amplia que integrase a Sumar, Podemos y a los partidos soberanistas de izquierda (ERC, EH Bildu, BNG, entre otros). El 63% de la población afirma conocer o haber oído hablar de esta propuesta. Por tanto, no es una idea marginal.

En este escenario, la candidatura, a pesar de su inconcreción, podría alcanzar el 19,7% de los votos, prácticamente empatada con Vox (20,1%). En escaños podría situarse entre 58 y 63 diputados, hasta 18 más que la suma actual fragmentada. Es una idea que, lejos de ser una realidad, parece activar a un importante sector del electorado, logrando atraer hasta al 21,1% de los votantes socialistas de 2023. Por primera vez en años, se abrirían cauces de competencia dentro del bloque progresista.

Este dato es relevante. Sugiere que existe un segmento del electorado socialista dispuesto a reconsiderar su voto si emerge una oferta percibida como novedosa y coherente. Así como no dejar gran parte del electorado por el camino, como veremos en la próxima entrega del barómetro. No parecen existir, por tanto, vetos cruzados entre los distintos partidos de la hipotética candidatura que sean insalvables. La hipotética candidatura, incluso en fase embrionaria, activa a votantes del PSOE, a quienes hoy se declaran indecisos o desmovilizados, y no genera rechazo entre sus partes.

En este escenario, la derecha seguiría pudiendo alcanzar la mayoría absoluta, pero en su versión más ajustada: el PP entre 111 y 115 escaños y Vox entre 65 y 71. La diferencia no es menor. La política española ha demostrado en múltiples ocasiones que pocos escaños pueden alterar profundamente la dinámica institucional.

Por último, hemos testeado la hipótesis de una gran coalición electoral de gobierno entre PSOE, Sumar y Podemos. Esta candidatura sería primera fuerza con el 37,3% de los votos y obtendría entre 140 y 146 escaños. Sin embargo, no impediría que PP y Vox alcanzasen la mayoría absoluta.

Aquí emergen dos fenómenos. El 86,8% de los votantes de Sumar de 2023 respaldarían esta coalición, frente al 72,3% de los votantes socialistas. Existe mayor disposición a la convergencia en el espacio a la izquierda del PSOE que en el propio electorado socialista. Al mismo tiempo, aumentarían las fugas del PSOE hacia el PP sin que se redujera de forma sustancial la abstención. La suma institucional no ensancha el perímetro electoral de la izquierda.

Ninguna de las fórmulas garantiza por sí sola la derrota del bloque conservador. Pero no todas producen el mismo efecto político. Las alianzas que simplemente agregan estructuras no logran activar nuevos votantes. En cambio, las que introducen una narrativa de recomposición más amplia sí parecen movilizar sectores hoy distantes.

Los distintos escenarios analizados apuntan a una conclusión: el sistema de partidos español sigue lejos de estabilizarse. El bipartidismo continúa en mínimos históricos en todas las hipótesis planteadas (alrededor del 55% del voto estimado). La fragmentación no es coyuntural, sino un rasgo persistente del ciclo político actual.

Al mismo tiempo, los niveles de fidelidad y las bolsas de indecisión reflejan una ciudadanía más volátil y exigente con la oferta política. Los flujos entre bloques y dentro de ellos muestran que el voto está menos anclado que en etapas anteriores, tanto en la izquierda como en la derecha.

En un terreno sísmico, las placas no necesitan moverse kilómetros para alterar el paisaje. Basta un desplazamiento de unos pocos centímetros para desencadenar un terremoto. En política a veces pequeños movimientos pueden producir efectos políticos significativos.

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