23F: el fascismo español sigue ahí
El 23F de 1981 nos avisó de que el fascismo español siempre llama dos veces. O tres, o cinco, las que sean. Es una indeleble Espada de Damocles que nadie ha enterrado y que hoy vuelve a pender marcadamente sobre esta sociedad. Habían pasado apenas cinco años y medio de la muerte del dictador y no llegaban a cuatro los transcurridos desde las primeras elecciones democráticas con los dos primeros (como mínimo) atravesados de atentados múltiples y tensiones. Los humanos en general nos acostumbramos pronto a respirar -más nos vale- así que ya habíamos llegado a esa saludable práctica diaria. Los problemas persistían, pero aquello parecía que estaba funcionando, se habían aprobado leyes liberadoras y reinventamos hasta el periodismo y por supuesto la democracia.
Iba oyendo la radio aquella tarde del 23F, camino de recoger a mi hijo de 4 años en la guardería. En Radio Zaragoza, de la Cadena SER, sonaba el recitado de nombres de diputados que debían votar la elección de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del gobierno. De repente, sonó con toda claridad el inolvidable “Quieto todo el mundo” y los disparos. Sin móviles, corrí al centro regional de TVE donde trabajaba yo y dirigía mi entonces marido. Él llamó a Prado del Rey. El director, Rafael Ramos Losada, le dijo que no pasaba nada importante, no sabemos por qué. Yo insistía en lo que había escuchado, casi desgañitada. Y claro, se fue confirmando.
Pasa toda una vida en momentos como aquellos, el futuro sobre todo. Fuimos sabiendo de los que preparaban maletas. Desde Zaragoza hay buen camino a la frontera francesa. Pero no, nos quedamos. Y eso que El País -donde también escribía como corresponsal para Aragón- salió en edición especial con aquella mítica portada.“El País con la Constitución”, con todo el Congreso secuestrado. Qué valentía entonces. Ya no es lo mismo ¿verdad?
Iñaki Gabilondo, director de informativos de TVE, tomó el mando en cuanto pudo, vigilado ya por golpistas. Sería el que presentaría el primer avance informativo pasada la 1,30 del 24 ya. Había que informar. Nosotros lo hicimos durante toda la noche. Por las calles de una ciudad vacía. Con la radio puesta. La radio, Radio Zaragoza, tuvo la desvergüenza de emitir el bando de Milans del Bosch en Valencia sin citar la procedencia, hablando de los tanques en la calle como si se hubieran desplegado en Zaragoza. Lo cierto es que no había ni uno, y no existe nada como la comprobación empírica.
En algún momento de la noche le escribí un poema a mi hijo “Solo tienes 4 años y la negra noche amenaza ya tu breve primavera” empezaba. Porque era así y hay que dejar instrucciones.
Si les cuento todo esto es para que sepan quienes no lo vivieron que aquello no fue ninguna broma, ni una simple anécdota. Y que cuesta escribirlo 45 años después sin que cruja la emoción. El Rey tardó demasiado en hablar para los españoles, pero lo hizo. El golpe había fracasado. “La autoridad competente, militar por supuesto” que anunciaba Tejero no apareció y, al día siguiente, los diputados secuestrados por los golpistas fueron saliendo del edificio.
Pero la autoridad competente existía, y un gobierno de esos que los fascistas llaman “de salvación nacional”, plagado de traidores a la sociedad española y a la democracia. Algunos de esos nombres han salido reiteradamente, muy sonoros, muy conocidos, de varios partidos, ¿estarán en la desclasificación que decreta el gobierno? Espero que al menos confirmen que Juan Carlos de Borbón lo sabía. Y quién y qué le hizo apearse a tiempo. Para él supuso un éxito espectacular: el salvador de la democracia y por muchos años.
Lo peor es que ahora mismo estamos en un momento de grave involución y máximas trampas. Porque como hemos dicho ya muchas veces, quedaron en pie estructuras esenciales con miembros franquistas o ultraconservadores. No se acometió la reforma de pilares básicos. Desde luego no lo hizo Felipe González en sus gobiernos. Aznar mucho menos. Zapatero sí se ocupó de cambios, en las Fuerzas Armadas, por ejemplo. Y casi, casi, paremos de contar, porque en ese sentido el PP de Rajoy tampoco hizo nada: al revés. Por lo demás, ya vemos cómo está la justicia hoy.
La desclasificación del expediente sobre el intento de golpe del 23F es una jugada hábil de Sánchez. Llega tarde como todo en este terreno, pero había que hacerlo de una vez. Confiemos en que los secretos oficiales liberados sean completos en contenido, sin lagunas esenciales. Tenemos bien cercano el asunto de Donald Trump con el asesinato de Kennedy, Lo prometió y no se ha atrevido a hacer pública la autoría.
No me digan que no es terrible que este nuevo 23F con esa gran noticia, nos tenga con una inequívoca y peligrosísima involución fascista de nuevo. Pero quizás se paga todo lo que no se hizo. Ciertamente, los alemanes pusieron muchas trabas a la vuelta de los nazis y ahí los tienen otra vez, aunque con más contestación social. Aquí millones de ciudadanos no saben ni a qué se arriesgan. Y lo peor es que han crecido exponencialmente los agentes de la regresión, capaces de vender a sus madres por pillar tajada en ese futuro sombrío por el que trabajan. Inadmisibles tantos bulos, trampas, acoso. El desmadre de las redes no ayuda a la información rigurosa precisamente. Y el de la bulosfera, no digamos.
El balance de todo aquello no salió tan mal pese a todo. Ha sido muy hermoso luchar por la libertad real y por la democracia. Y superar obstáculos con la ayuda de este país imperfecto lleno de gente magnífica. Mejor o peor, hemos tenido de todo lo que ahora los ultras quieren quitar a la sociedad, ya no solo en libertades sino en derechos adquiridos -ya lo hacen los Trump y Milei de turno-. Siempre es igual. Y ése es el peligro a vencer.
A ver si el gobierno de Sánchez se anima a seguir la senda emprendida con cuanto queda por hacer que es mucho. Y si las fuerzas progresistas siguen en la tarea pensando prioritariamente en los ciudadanos. Y... a ver si les dejan hacerlo. La pena es que el fascismo nunca se ha ido de España. Es la peor lacra de este país, el germen, lo que frena una y otra vez los avances. La reacción de la derecha a la siempre retrasada desclasificación de secretos oficiales ha sido de una frivolidad que sonroja en gente que se dedique a la política, absolutamente impropia. Cargos del PP, hasta Moreno Bonilla, presidente de una comunidad autónoma, pide “desclasificar” temas actuales ni siquiera juzgados, como una broma. Han ido saliendo en tromba y se ha apuntado también, en la misma línea exacta, Abascal. Confirma la terrible certeza de que España no tiene una derecha a la que incomode el fascismo. Y eso tiene muy mala solución. Sin duda está en manos de los ciudadanos que, por el bien común, deberían rechazar a quienes no creen seriamente en la democracia.
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