El Papa, los fariseos y el móvil que llegó volando
Se diría que estamos en el ojo de un huracán, o de varios que se entrelazan girando cada uno en distinto sentido. La visita a España del Papa León XIV generando ideas se mezcla con unas realidades empeñadas en mostrarnos que están mucho más interconectadas de lo que parece. En esa placidez que quieren darle al viaje del pontífice, surge una noticia que remueve lo que ocurre en España con la justicia, la política y los medios que hacen lo que pueden hacer contra el gobierno. Y más. Hasta con ayuda internacional como ya nos temíamos.
Que un líder religioso, presidente de ese Estado Vaticano que se extiende por el mundo con millones de seguidores, hable en un Parlamento democrático no es tan extraño. Reyes, no electos y vitalicios, lo hacen también y ante grandes foros internacionales. Carlos III de Inglaterra acaba de intervenir en el Capitolio estadounidense. Por lo demás oír algunas de las valiosas ideas progresistas que ya ha dejado León XIV no tiene punto de comparación con la sarta de estupideces e improperios continuados que llenan cada sesión del Congreso español. Se da por descontado que un sacerdote católico está contra la eutanasia y el aborto. Si lo comparamos con la extrema-derecha-extrema española, el Papa Prevost es mucho más progresista, al margen de esas cuestiones profundamente arraigadas en la Iglesia.
Muchas objeciones pueden hacerse -y se hacen sin problemas- a las lagunas de un mensaje mayoritariamente positivo. Ningunear a las víctimas de la pederastia de sacerdotes católicos o seguir sin defender los derechos específicos de la mujer, sobre todo. Pero el posibilismo existe a todos los niveles cuando recibe -bajo cierta presión- a una dirigente del PP que no cumple precisamente los preceptos del catolicismo por muy beata que se muestre, o cuando, del otro lado, los señores y señoras diputados aplauden puestos en pie durante más de 7 minutos el discurso de un Papa en el Congreso.
La prensa conservadora manipula el mensaje para destacar solo el rechazo a la eutanasia y al aborto relegando la exigencia del derecho a la vida y la dignidad de todos los seres humanos, de los emigrantes de forma destacada por estar puestos hoy en la picota. Ese es el mensaje troncal en el discurso del Pontífice. Y esa prensa se ríe de “la extrema izquierda” -a saber que entienden por eso- que le aplaude cuando fue la ultraderecha racista, la que impone prioridades humanas anticonstitucionales, la que verdaderamente se desbordó en elogios. El pobre Feijóo el primero que hasta le entrega un país entero, España, que no es suyo, en las páginas de La Razón.
Prevost se posicionó de lleno en el Congreso frente a las agresiones de la derecha -no le llamen polarización que eso es cosa de dos-. “La discrepancia política no puede implicar humillación” afirmó. Y aún no había terminado Feijóo de escribir sus hipócritas soflamas laudatorias cuando su PP lanzó la petición de imputar a las hijas de Zapatero en la que ya parecía muy intoxicada investigación sobre el expresidente del gobierno. Eso es ensañamiento, más aún que humillación.
Aquí viene un inciso importante sobre este tema. Está confirmado que el móvil que ha generado el proceso contra Zapatero fue entregado “espontáneamente” a la UDEF española por el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense o DHS, sin que lo hubiera solicitado. Como “colaboración entre cuerpos policiales internacionales”. Y eso fue este 18 de marzo, tras más de cinco años de tenerlo no sé sabe en qué condiciones ni lo que hicieron con él, no se sabe nada de la obligada cadena de custodia, ni de su trazabilidad. Pertenecía a Rodolfo Reyes, el empresario venezolano que fue socio de Plus Ultra. Le requisaron el móvil y lo clonaron tras impedirle entrar en Estados Unidos sin mediar orden de detención. Asombra que el juez iniciara un procedimiento de este calibre sin conocer estos extremos.
Dado que Trump está lanzando falsas acusaciones de fraude contra sus enemigos políticos en su propio país, en California, como ha confirmado el diario británico de The Guardian, la acusación contra Zapatero (extensible en daño a Sánchez) queda tan tocada que el juez Calama anda tomando medidas para que no le anulen el proceso. La prensa de siempre lo cuenta sin explicar los porqués y algunas opiniones ven un grave futuro para Zapatero. Le han dado la vuelta, como a un calcetín usado. “El juez Calama pide a EEUU autorización para usar como prueba en un juicio los mensajes que comprometen a Zapatero”, dice El Mundo y muy parecido ABC, La Razón y El País. Por cierto, el embajador de Estados Unidos, como ya comentamos en otra columna anterior, recibió a Feijóo el día 19 de marzo, visitó en la sede de la Puerta del Sol a Ayuso el día 21 y a Abascal el 22 en la Embajada de nuevo.
Todo esto que venía teñido de ciertas sospechas, al menos, no ha impedido exponer en la plaza pública hasta las joyas que guardaba en la caja fuerte la familia, ni que el PP de Feijóo se haya lanzado a pedir la imputación de las hijas. Igual de lejos quedan ya, en horas, las palabras de conciliación del Papa con las invectivas e injerencias en torno a esos procesos escandalosos que jalonan el preocupante momento que vive España. Porque así sigue y seguirá toda la tropa de esa derecha. Y esto no hay emoción papal que lo arregle. No es el camino. Ni se dan las circunstancias.
Una vez más se demuestra la infinita y grosera hipocresía de esos farsantes, los Fariseos, que echó a patadas del templo el inspirador del cristianismo, según los escritos. Su falsa piedad es un uso más en la estrategia de algo que mucha gente sí se toma en serio.
El tremendo atractivo del espectáculo papal se notaba en los lugares de concentración y también en las calles de Madrid, llenas de aparcamientos libres y de tiendas vacías, de móviles a modo de transistor para seguir las palabras del Papa en el Congreso. No es real. Por más que se empeñen en luchar contra los datos. “Según el barómetro del CIS de marzo de 2026, apenas el 16,2% de los españoles se declara católico practicante. Hay otro 36,6% que se declara católico, pero no practicante. El 44,8% restante son ateos, agnósticos, indiferentes y creyentes de otra religión”, explica Fernando Varela en Infolibre, donde se analiza también todos esos matices que convierten en espectáculo y negocio eventos con este impacto. Era Madrid, el ombligo de España y a poco que nos descuidemos nos lo colocan del mundo. El resto del viaje va mermando algo en cobertura. Aunque, en Barcelona, y ante personas que planteaban problemas de dolor, depresión, daño, dificultad de perdón, el Papa se ha pronunciado sobre un asunto tan importante como la violencia contra la mujer diciendo que es un problema que ha de resolver la sociedad en su conjunto.
La televisión mostraba en esos primeros encuentros de León XIV con la sociedad unas sonrisas iluminadas, contagio de emociones colectivas que no parecen ir al fondo de los cambios que el propio pontífice propone. Pero sí ha habido algo especialmente llamativo: las ganas de un mensaje inteligente y positivo para seguir avanzando. Aunque no sea realizable. Ganas, sin relación a poner los medios para lograrlo. Ojalá lo fueran. Y ojalá León XIV, enterado de ese móvil que llegó volando, tan sucio, renueve lo que hizo su antecesor y expulse a las cunetas a todos los farsantes con cuanto tenga a mano.
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