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Opinión - 'Las contradicciones de la condena a David Sánchez', por Ignacio Escolar

La violencia genera violencia

David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno.
14 de julio de 2026 22:01 h

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Petrificados nos hemos quedado con la sentencia de la Audiencia de Badajoz contra David Sánchez Castejón, hermano del presidente del gobierno. No por esperada, resulta menos impactante al conocer los argumentos barajados. La justicia extremeña le ha clavado 9 años de inhabilitación para ejercer cargo público. El tribunal -como ya pasó con el Supremo en el caso del fiscal general Álvaro García Ortiz- no tiene pruebas para condenarle, y aun así lo ha hecho. Los magistrados no han sido capaces de encontrar en la contratación de David Sánchez Castejón ni tráfico de influencias ni presiones acreditadas. La sentencia considera que no se ha probado quién está detrás de la creación y adjudicación de la plaza. Y se atreven a opinar que era “una plaza de empleo público innecesaria y vacía de contenido”. Pero ven prevaricación por los ojos del coronel Balas de la UCO, según los expertos que han seguido más minuciosamente el proceso.

Las especulaciones llegan al punto de incluir en los argumentos que “Pedro Sánchez era el 11 de octubre una ”figura política señera y futuro Secretario General del PSOE“. Repito: ”futuro Secretario General del PSOE“. Un rizar el rizo tan extremo que ya condenan como profetas de lo que va a suceder. Menos mal que se han cortado un poco y no le mandan varios años a cárcel como pedían las acusaciones de ultraderecha que motivaron este estrambótico proceso. Pero es algo que podría pasar en la profunda indefensión en la que sitúa a España esta justicia tan peculiar.

Algo más. Recordemos que en la pata mediática de lo que parece un verdadero clan, en los programas basura de Telemadrid y Cuatro, llevaron a un presunto psiquiatra a que evaluara desde lejos, sin hablar con él siquiera, a David Sánchez para disfrute de sus telespectadores. Un tipo que tuvo la desvergüenza de prestarse a eso. Y despellejarlo en directo. En este clima vivimos.

Porque esto es lo importante ahora. Destacar que esta sociedad tiene un problema muy serio que no deja de crecer. Vivimos en un clima de violencia estructural insano y peligroso. Explota a la mínima. Sin duda el ascenso programado de los fascismos en buena parte del mundo es causa principal. Pero es que, en España, le añadimos el pertinaz empeño de llevar al PP, con Vox, a La Moncloa del poderoso clan que lo promueve. No hay polarización: hay un machaque continuo de esa derecha que origina diversos tipos de violencia para conseguir sus objetivos.

Me llama la atención, por cierto, cómo prolifera una especie de machismo paternalista por el cual a una mujer (como débil mental debe ser aún desde el franquismo) no se le puede criticar en ninguna de sus actitudes. Y eso no es. Mucho cuidado con confundir al personal y llamar acoso a todo. Es tal el embrollo de conceptos que no se habla por ejemplo de acoso en el caso del juez Peinado a Begoña Gómez. a pesar de las disposiciones que dicta. La última del pasaporte, ni siquiera informada en mínimos del conocimiento del derecho. La sentencia también la anuncian los voceros de Ayuso, en Telemadrid, a través este lunes de un juez ultraconservador, y de continuo del jefe de gabinete de la presidenta de Madrid y portavoz oficioso de estas sentencias. Y lo que se está practicando a David Sánchez Castejón, es por ser hermano de quien -hoy sí- es secretario general del PSOE y presidente del gobierno. Y el destinatario último de los acosos a su familia. Todo esto podría considerarse maltrato. Y no debe consentirse ni un minuto más. Pero altas magistraturas a quienes compete están a por uvas, se conoce.

Lo que sueltan en los micros y en las redes bestias anónimas contra Pedro Sánchez y su familia, guiados por el mismo objetivo de tumbarle como presidente, es un muestrario espeluznante de la degradación a la que pueden llegar humanos manipulados a ese fin. Está aumentando a unos niveles de asustar, de no creer que existan seres así que comparten el mismo espacio público. Y luego ¿se queda ahí ese odio inoculado?

Un comunicador que ha caído en la diana de quienes se quieren cargar RTVE, con motosierra o sin ella, es Manu Sánchez, por no ser del todo convencional. Denuncia el acoso del que es objeto desde que dirige 'El perro andaluz' hace apenas unas semanas. Dice haber recibido “amenazas de muerte por hacer su trabajo”. Incluso, algo aún más cruel si cabe: “Me llegan deseos de que el cáncer haga su trabajo”, cuenta, dado que reveló que padecía esa enfermedad.

No hay polarización. Hay violencia y la genera la derecha para conseguir sus fines. La basura genera basura y violencia también. Su incremento es exponencial y está llegando incluso a la calle. Ni les cuento lo que me ocurrió hace un par de semanas con un autobús de la EMT de Madrid, cuesta creerlo y si hubiera podido recopilar pruebas gráficas estaría denunciado. Y es que hay gente muy crispada y trabajando con armas... como un volante o un micrófono y una cámara o un ordenador, incluso un bolígrafo o elegante pluma de firma. Otros son mezquinos por naturaleza. Feijóo, Tellado, Gamarra y algunos otros miembros del PP se han puesto literalmente las botas este pasado fin de semana agrediendo a diestro y siniestro. Hoy exhiben la sentencia de David Sánchez como un triunfo. Debe serlo. No siempre se gana sin embargo.

Convendría y mucho que medios y políticos internacionales que se han sentido espantados por el ramalazo racista del expresidente español Mariano Rajoy en una crónica sobre el Mundial de fútbol echaran un vistazo más profundo a lo que ocurre de verdad en España y, si fuera posible, una mano para buscar soluciones.

Convino el expresidente del gobierno español, como ya saben sobradamente, que la selección francesa de fútbol “juega sin franceses”, porque algunos no tienen el color adecuado a la estirpe supremacista que Rajoy valora desde siempre. La evolución del tema nos lleva a ver que el texto ha volado como la pólvora suscitando las protestas de autoridades francesas y hasta de la ultraderecha de ese país. Y a que el PP lo haya solventado calificándolo de sarcasmo. Punto. Circulen. Solo que sarcasmo se define como “Burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo”. No dan una.

Estamos comprobando cómo el mundo, convertido en un polvorín, engendra surtidores por donde expande violencia, pero esto parece que no se ve en cabeza ajena. Lo de España, a este paso, va a dejar un paisaje de tierra quemada en esa obsesiva batalla por obtener el poder con trampas.

En la noche de este martes, nos olvidaremos por un rato de estas miserias, viendo si gana con limpieza la selección española llena de españoles a la francesa llena de franceses. Y a ver si el buen sabor, del triunfo del que lo haga mejor, dura más de un día. Hay algo positivo en esa ilusión colectiva que ojalá se extendiera a muchos otros campos.

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