El PSOE registra una reforma del Código Penal que contempla perseguir a los clientes de prostitución

Marta Borraz

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Tras la maratoniana jornada que ayer albergó la Comisión de Igualdad para salvar in extremis la ley del 'solo sí es sí', el PSOE ha registrado este jueves una iniciativa con la que pretende llevar al Código Penal el contenido sobre prostitución que incorporaba en la enmienda que centró el debate y que ha evidenciado de nuevo las fricciones entre los socios del Gobierno en materia de igualdad. Los socialistas decidieron retirarla en el último minuto ante la evidencia de que la ley no saldría si la mantenían y aseguraron que la registrarían en forma de proposición de ley a la mañana siguiente.

El partido, que se ha comprometido en los últimos meses a abolir la prostitución, incorpora, además de lo que ya contemplaba su enmienda, una novedad: la persecución de los clientes. “Las personas que recurren” a la prostitución “participan directamente del entramado que sostiene esta grave vulneración de los derechos humanos” y “representan la condición de posibilidad para que se produzca”, reza el texto, que aún tendrá que debatirse en el pleno.

En concreto, la propuesta contempla multas de entre 12 y 24 meses para quienes “convengan la práctica de actos de naturaleza sexual a cambio de dinero u otro tipo de prestación de contenido económico” y una pena de prisión de uno a tres años y multa de 24 a 48 meses en caso de que la prostituta sea menor de edad o esté “en una situación de vulnerabilidad”.

Por lo demás, el PSOE calca en su propuesta de reforma del Código Penal la enmienda en lo relativo a los dos artículos que desataron la tormenta este miércoles: la tercería locativa y el proxenetismo no coactivo. La primera, una figura recuperada del Código Penal de 1973, derogado en 1995, castiga a los dueños de locales que “de manera habitual” favorezcan en ellos “la explotación de la prostitución de otra persona” aunque exista consentimiento. Así estaba redactado en la ley del 'solo sí es sí' en un principio, cuando salió del Gobierno, pero los socialistas reclamaron endurecerlo.

Para ello, proponen eliminar la condición de que haya explotación de la prostitución ajena para perseguir a los dueños de locales y que baste con que estos “promuevan, favorezcan o faciliten” el ejercicio de la misma. Y contempla la pena de prisión de dos a cuatro años y multa de 18 a 24 meses para ellos. Lo mismo proponen con el proxenetismo no coactivo, un tipo penal para perseguir a quien se lucre “explotando” la prostitución ajena que también incorporó la ley de libertad sexual. También los socialistas reclaman que se elimine la necesidad de que haya explotación.

Disensos en el Gobierno y con los socios

El grupo parlamentario ha presentado su propuesta menos de 24 horas después de que decayera en la Comisión de Igualdad. Lo ocurrido durante el debate del miércoles reavivó las diferencias de los socios del Gobierno por las políticas de igualdad y evidenció el malestar de los grupos que apoyaron la investidura con el PSOE.

Prácticamente todos le acusaron de inflexibilidad en un primer momento por no moverse de su posición sobre la prostitución durante los varios meses que duró la negociación. Los socialistas, por su parte, defendían que no eran ellos quienes estaban variando su voto: “Nosotros siempre hemos asegurado que esa ley iba a salir. Han sido otros grupos los que han usado los vetos cruzados”, justificó la vicesecretaria general, Adriana Lastra.

A punto estuvo el dictamen de la ley, que será votada la próxima semana en el pleno del Congreso, de malograrse este miércoles. Y es que la enmienda que proponía el PSOE para endurecerlos no gustaba a Unidas Podemos ni a los socios del Gobierno, que los rechazaban de plano al asegurar que podían acabar perjudicando a las propias mujeres. Estuvo sobre la mesa la posibilidad de que la enmienda saliera con el visto bueno del PP, pero la negativa de los de Alberto Núñez Feijóo a apoyar el dictamen en su conjunto, la haría decaer.

En este escenario, el PSOE decidió en el último minuto retirar la enmienda y hacer así que la norma pudiera seguir adelante. Recabó finalmente el voto a favor de todos los grupos excepto el PP y Vox. Y además se eliminaron del texto los artículos relativos a la prostitución que tantos disensos habían ocasionado. Algo que la mayoría de los partidos reclamaron desde el principio mediante enmiendas que presentaron tanto Ciudadanos como ERC, JxCAT, Bildu, la CUP, PNV y En Comú Podem.

El malestar entre las socialistas tras lo ocurrido era palpable este miércoles. “O estás a favor o estás en contra de la prostitución, o estás a favor o estás en contra de defender a las mujeres que están siendo víctimas de explotación sexual”, expresó Adriana Lastra, quien señaló directamente a Unidas Podemos por la discusión interna que mantienen sobre este asunto.

Tras la maratoniana jornada que ayer albergó la Comisión de Igualdad para salvar in extremis la ley del 'solo sí es sí', el PSOE ha registrado este jueves una iniciativa con la que pretende llevar al Código Penal el contenido sobre prostitución que incorporaba en la enmienda que centró el debate y que ha evidenciado de nuevo las fricciones entre los socios del Gobierno en materia de igualdad. Los socialistas decidieron retirarla en el último minuto ante la evidencia de que la ley no saldría si la mantenían y aseguraron que la registrarían en forma de proposición de ley a la mañana siguiente.

El partido, que se ha comprometido en los últimos meses a abolir la prostitución, incorpora, además de lo que ya contemplaba su enmienda, una novedad: la persecución de los clientes. “Las personas que recurren” a la prostitución “participan directamente del entramado que sostiene esta grave vulneración de los derechos humanos” y “representan la condición de posibilidad para que se produzca”, reza el texto, que aún tendrá que debatirse en el pleno.

En concreto, la propuesta contempla multas de entre 12 y 24 meses para quienes “convengan la práctica de actos de naturaleza sexual a cambio de dinero u otro tipo de prestación de contenido económico” y una pena de prisión de uno a tres años y multa de 24 a 48 meses en caso de que la prostituta sea menor de edad o esté “en una situación de vulnerabilidad”.

Por lo demás, el PSOE calca en su propuesta de reforma del Código Penal la enmienda en lo relativo a los dos artículos que desataron la tormenta este miércoles: la tercería locativa y el proxenetismo no coactivo. La primera, una figura recuperada del Código Penal de 1973, derogado en 1995, castiga a los dueños de locales que “de manera habitual” favorezcan en ellos “la explotación de la prostitución de otra persona” aunque exista consentimiento. Así estaba redactado en la ley del 'solo sí es sí' en un principio, cuando salió del Gobierno, pero los socialistas reclamaron endurecerlo.

Para ello, proponen eliminar la condición de que haya explotación de la prostitución ajena para perseguir a los dueños de locales y que baste con que estos “promuevan, favorezcan o faciliten” el ejercicio de la misma. Y contempla la pena de prisión de dos a cuatro años y multa de 18 a 24 meses para ellos. Lo mismo proponen con el proxenetismo no coactivo, un tipo penal para perseguir a quien se lucre “explotando” la prostitución ajena que también incorporó la ley de libertad sexual. También los socialistas reclaman que se elimine la necesidad de que haya explotación.

Disensos en el Gobierno y con los socios

El grupo parlamentario ha presentado su propuesta menos de 24 horas después de que decayera en la Comisión de Igualdad. Lo ocurrido durante el debate del miércoles reavivó las diferencias de los socios del Gobierno por las políticas de igualdad y evidenció el malestar de los grupos que apoyaron la investidura con el PSOE.

Prácticamente todos le acusaron de inflexibilidad en un primer momento por no moverse de su posición sobre la prostitución durante los varios meses que duró la negociación. Los socialistas, por su parte, defendían que no eran ellos quienes estaban variando su voto: “Nosotros siempre hemos asegurado que esa ley iba a salir. Han sido otros grupos los que han usado los vetos cruzados”, justificó la vicesecretaria general, Adriana Lastra.

A punto estuvo el dictamen de la ley, que será votada la próxima semana en el pleno del Congreso, de malograrse este miércoles. Y es que la enmienda que proponía el PSOE para endurecerlos no gustaba a Unidas Podemos ni a los socios del Gobierno, que los rechazaban de plano al asegurar que podían acabar perjudicando a las propias mujeres. Estuvo sobre la mesa la posibilidad de que la enmienda saliera con el visto bueno del PP, pero la negativa de los de Alberto Núñez Feijóo a apoyar el dictamen en su conjunto, la haría decaer.

En este escenario, el PSOE decidió en el último minuto retirar la enmienda y hacer así que la norma pudiera seguir adelante. Recabó finalmente el voto a favor de todos los grupos excepto el PP y Vox. Y además se eliminaron del texto los artículos relativos a la prostitución que tantos disensos habían ocasionado. Algo que la mayoría de los partidos reclamaron desde el principio mediante enmiendas que presentaron tanto Ciudadanos como ERC, JxCAT, Bildu, la CUP, PNV y En Comú Podem.

El malestar entre las socialistas tras lo ocurrido era palpable este miércoles. “O estás a favor o estás en contra de la prostitución, o estás a favor o estás en contra de defender a las mujeres que están siendo víctimas de explotación sexual”, expresó Adriana Lastra, quien señaló directamente a Unidas Podemos por la discusión interna que mantienen sobre este asunto.

Tras la maratoniana jornada que ayer albergó la Comisión de Igualdad para salvar in extremis la ley del 'solo sí es sí', el PSOE ha registrado este jueves una iniciativa con la que pretende llevar al Código Penal el contenido sobre prostitución que incorporaba en la enmienda que centró el debate y que ha evidenciado de nuevo las fricciones entre los socios del Gobierno en materia de igualdad. Los socialistas decidieron retirarla en el último minuto ante la evidencia de que la ley no saldría si la mantenían y aseguraron que la registrarían en forma de proposición de ley a la mañana siguiente.

El partido, que se ha comprometido en los últimos meses a abolir la prostitución, incorpora, además de lo que ya contemplaba su enmienda, una novedad: la persecución de los clientes. “Las personas que recurren” a la prostitución “participan directamente del entramado que sostiene esta grave vulneración de los derechos humanos” y “representan la condición de posibilidad para que se produzca”, reza el texto, que aún tendrá que debatirse en el pleno.