El ruido de los motores no aplaca los gritos contra la Fórmula 1 en Madrid: “Puede suceder lo que ocurrió en Valencia”

Guillermo Martínez / @guille8martinez

Madrid —
13 de septiembre de 2026 13:54 h

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Aquí nadie quiere que el gran premio de Fórmula 1 que este domingo se disputa en Madrid vuelva a repetirse. “Nos han mentido desde el primer momento. Claro que esto nos ha costado dinero público. Por el momento, más de 300 millones de euros”, dice Constantino Blanco. Él es portavoz de la Plataforma STOP Fórmula 1, una de las entidades que han convocado esta media mañana una concentración cerca de Ifema, por donde discurre el circuito Madring, para denunciar el “despilfarro y los recortes en servicios públicos” que a su entender supone un evento de estas características. Por lo pronto, la Plataforma realiza estos días mediciones homologables del sonido para denunciar posteriormente el incumplimiento legal de los niveles de ruido ante la Fiscalía de Medio Ambiente.

En torno a medio millar de personas han secundado la convocatoria, según las organizaciones que firman el cartel. Delegación del Gobierno rebaja esa cifra a los 180 asistentes. Blanco describe así lo que han vivido este fin de semana: “Han convertido el barrio en una zona no habitable en el que han perjudicado a 10.000 vecinos”. Desde su punto de vista, la construcción del Madring ha supuesto un “despilfarro monumental, un atentado ecológico y una ilegalidad”. 

Basa su postulado en el informe que la Consejería de Medio Ambiente emitió hace año y medio. “Para que el gran premio se pudiera celebrar, avisaron de que habría que trasladar a los vecinos. Lo sabían desde el primer momento y en lugar de parar el proyecto, siguieron adelante con él. No solo es el ruido ensordecedor, sino las obras que nos vamos a comer durante los cuatro meses previos de montaje y otros dos después. Quieren que cada año, estemos la mitad con obras”, se ha explayado el portavoz de la Plataforma STOP Fórmula 1 en Madrid. Mientras tanto, a su alrededor, cánticos como “nuestros barrios no son un circuito”, “no queremos podios ni campeones, queremos barrios con soluciones” y “lo paga el vecindario, se forra el empresario”.

Las mediciones de ruido que ya han sido realidad días atrás se acercan a los 105 decibelios cuando lo permitido está en 55. “En recepción auditiva, esto es 27 veces más de lo que un oído debe soportar. Cuando vimos la prueba de los coches en agosto, nos quedamos todos en shock”, ha asegurado este vecino del barrio de Las Cárcavas, en donde se ubica la mayor parte de afectados.

Afectaciones para el vecindario

Mientras a su alrededor coreaban “este circuito es ilegal”, el portavoz de la Plataforma ha recalcado que “las ganancias no van a revertir en el barrio, que hay dos bares y un bazar, esto va todo a las elites ligadas a la Fórmula 1”. “Lo último de lo que nos hemos enterado es que han desalojado varias camas de la Uci del Ramón y Cajal por si acabo hubiera accidentes durante la competición”, se queja Blanco a unos 250 metros de la salida del metro de Feria de Madrid, a donde les ha conducido la Policía.

Cerca de él ha estado Antonio Ibáñez, miembro de la misma Plataforma convocante que se ha acercado a la protesta “porque los problemas de ruido y tráfico, con cortes de calles, accesos saturados y alteraciones del transporte público no se pueden aguantar más”. Este vecino madrileño ha alertado que el gran premio ha disparado el problema de la gentrificación en esta zona de la ciudad. “Hay ofertas carísimas de pisos turísticos, y eso que todos los del entorno son ilegales, pero no los cierran. Y los hoteles igual, por las nubes”, comenta.

La Plataforma STOP Fórmula 1 estima en 319 millones de euros los recursos públicos que ya han ido a parar al gran premio de Madrid. “Y eso que nos enfrentamos a una falta de transparencia brutal. Solo hemos tenido acceso a los contratos a través del portal de licitaciones de Ifema, todos los demás gastos no están ahí pero también llegarán”, añade Ibáñez. Este mismo afectado ha incidido en que habrá que ver la recaudación final del evento: “Veo muchos anuncios, pero aquí habrá que ir a los datos exactos de ganancias, a ver si tienen las mismas expectativas para el año que viene, porque yo creo que puede suceder lo que ocurrió en Valencia”.

Un nutrido grupo de educadora infantiles, en huelga indefinida desde el pasado 7 de abril, ha secundado la concentración. “Mucha gasolina, mucho campeón, pero para las escuelas, ¿dónde está la inversión?”, han gritado. Rosa Marín, portavoz de estas trabajadoras, ha indicado a este medio que “el dinero público tiene que ir para mejorar los servicios públicos y no para esto, que no para de hacer ruido, que contamina y que la ciudadanía de Madrid no quieren aquí”. “¿Para qué pagamos impuestos? ¿Para que unos pocos ricos puedan hacer lo que les dé la gana? Perdonad, pero necesitamos escuelas públicas infantiles decentes”, ha exigido.

El ruido, un problema de salud pública

Ibáñez, por su parte, opina que, por encima del circuito, lo que está en juego es un modelo de ciudad. “Esto es ya la guinda de la tarde de un modelo de ciudad basado en grandes acontecimientos con graves perjuicios para la vida de la gente que vive en los barrios”, ha aseverado. Enrique Astiz, integrante de la plataforma Madrid contra el Ruido, piensa lo mismo. Él también se ha acercado a la protesta esta mañana: “Lo que ocurre con el ruido es comparable a la contaminación ambiental. Es uno de los factores que más impacta en la salud de la ciudadanía”, ha defendido.

Diversas investigaciones científicas a las que se refiere una y otra vez avalan su postura. “Señores, queremos una ciudad para vivir, no para enseñar a los que vienen de fuera. Queremos unos gobernantes que se preocupen de los ciudadanos, no que faciliten la llegada de 340.000 turistas”, ha enfatizado. 

Madrid contra el Ruido intenta continuamente hacer pedagogía para que la gente entienda que la contaminación acústica es un problema de salud pública: “Esto ya no se sostiene con la excusa del beneficio de la ciudad. Será beneficio para los pocos comercios que hay en la zona y para algunos empresarios, pero la ciudadanía no obtiene ningún beneficio de no poder estar tranquila en su casa durante un fin de semana completo”.

Contra los macroeventos, a favor de lo público

A esta concentración contra el despilfarro, tal y como la han denominado los convocantes, también se ha unido Jorge Rodrigo, militante del Sindicato de Inquilinas de la capital. “La llegada Fórmula 1 está teniendo efectos directos sobre el mercado inmobiliario”. El activista se refiere a algunas informaciones publicadas esta semana que señalan cómo “inversores internacionales están aprovechando el evento para buscar viviendas de lujo y los alquileres temporales en algunas zonas ha llegado a multiplicarse hasta un 1.000 % respecto a semanas normales”.

Este colectivo que lucha por el derecho a una vivienda digna ha criticado que el Gobierno regional mienta, en sus propios términos. “Constantemente nos dicen que faltan recursos para garantizar derechos básicos, como la vivienda o la educación, y, sin embargo, aquí los vemos utilizando nuestro dinero para alojar eventos a los cuales pueden acceder solo personas con un alto poder adquisitivo”, ha expresado Jorge mientras un militante del Sindicato sostenía una pancarta: “Destruyes nuestros barrios por unos putos millonarios”.

En torno a las 13.00 horas, un comunicado final ha rematado la protesta. Han utilizado el texto para reivindicar un fortalecimiento de los servicios públicos frente a eventos como la Fórmula 1: “Necesitamos más profesionales en la sanidad pública y en los servicios de urgencias y menos listas de espera. Necesitamos más escuelas e institutos en los nuevos barrios; más profesores, menos barracones y aulas saturadas. Necesitamos más escuelas infantiles públicas y profesionales con un salario digno”. Asimismo, han reivindicado un Plan Integral de Vivienda Social, una mejoría del transporte público y más personal en los servicios de dependencia y atención social. 

“El dinero público debe estar donde están las necesidades de la gente. La Fórmula 1 se presenta como sinónimo de progreso, inversión y modernidad. Pero para quienes vivimos en los barrios próximos al circuito, sobre todo significa ruido, contaminación, congestión de tráfico, restricciones de movilidad y fuertes molestias para miles de vecinos”, han continuado. Por otro lado, se han mostrado en contra de “priorizar los grandes negocios y los macroeventos cuando existen necesidades sociales urgentes que siguen sin respuesta”. Por último, han exigido a los gobernantes de la ciudad y la región que oigan sus demandas: “Queremos que quienes gobiernan escuchen a quienes sostienen Madrid todos los días”.