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674 euros por persona que marcan la brecha del gasto en sanidad pública

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Hola,

Espero que estos días de calor hayan ido bien, que estés en alguna zona donde no apriete mucho el termómetro o puedas resguardarte de las altas temperaturas. Luego hablaremos de esto. 

Hoy quiero empezar con un tema que muestra algunas desigualdades del sistema sanitario español. En función de dónde estés leyendo este boletín, tienes que saber que los gobiernos autonómicos gastan más o menos de media por habitante —por ti, por mí— en sanidad. 

Cómo sabes, en el Sistema Nacional de Salud hay unas prestaciones básicas, que deben ofrecer todas las comunidades. Por encima de eso, estas tienen capacidad para ofrecer otros servicios, invirtiendo más recursos propios, pero la mayor partida va para la remuneración de los trabajadores del sector. En total, de los más de 101.000 millones de euros en 2024, el último año con datos disponibles, los servicios hospitalarios y especializados supusieron el 62% del gasto y el 45%, más de 45.500 millones, van para la remuneración de los profesionales.

¿Quién gasta más y menos? Euskadi y Asturias están a la cabeza, con 2.332 y 2.322 euros de media por habitante. Andalucía y Madrid —que presume de ser una de las comunidades más ricas—, a la cola, con 1.658 y 1.779 euros. La diferencia es de hasta un 40%. El gasto medio en todo el territorio ronda los 2.084 euros.

Sobre estos datos elaboraron un informe el catedrático de la Universidade de Santiago, Santiago Lago Peñas, y la de la Universidad de Las Palmas, Beatriz González López-Valcárcel, que es todo un referente en economía de la salud. Ambos presentaron su trabajo en el Congreso hace unos días y dejaron reflexiones muy interesantes. 

Ellos establecían tres factores que explicaban las diferencias. Dos son los lados de una misma moneda: lo que necesitas y lo que puedes gastar. Un poco como en cualquier economía. Ponían el ejemplo de las comunidades más envejecidas y las que tienen menos población: tienen que invertir más para atender a sus mayores, mientras sus costes fijos son los mismos que los de una comunidad grande, pero repartidos entre menos. Y también las que tienen más dinero, porque salen beneficiadas cuando toca repartir. Por eso, hacían un llamamiento a reformar el sistema de financiación autonómica

El tercer factor, sin embargo, me resultó muy interesante. En términos sanitarios y democráticos. “Cuando analizas la distribución entre gasto público y privado, aparecen diferencias notables”, señalaba Lago, que las enmarcaba dentro de “preferencias diversas y políticas, que son legítimas, justas y razonables”. “El Estado autonómico se creó para que haya posibilidad de elegir, por eso es importante explicarle a la ciudadanía cuáles son las decisiones políticas que se toman en cada territorio, para que el debate público sea de calidad”, decía. 

Receta rápida

  • Una crisis. El ébola sigue haciendo estragos en la República Democrática del Congo. Los casos confirmados se cuentan por cientos y las muertes, por decenas, aunque la OMS teme que haya una epidemia invisible. La situación en el país, en medio de una guerra interminable, no está ayudando a controlar la crisis.
  • Un alta hospitalaria. La del primer paciente español que dio positivo en hantavirus. Estaba ingresado en una unidad de alto tratamiento del Hospital Central de la Defensa 'Gómez Ulla', pero tras pasar más de tres días sin síntomas y haber dado negativo en las últimas dos PCR ya se encuentra en su domicilio y no deberá hacer cuarentena. Ha superado la enfermedad
  • Un estudio. El polémico trabajo de Barbacid sobre el cáncer de páncreas. La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS) le había obligado a retirarlo, tras descubrir que los investigadores no habían declarado un conflicto de intereses. Ahora lo han hecho y la revista PNAS lo ha publicado de nuevo. Es el último capítulo de una historia que debería haber girado en torno a la evidencia científica y los pacientes, pero que acabó pivotando sobre las expectativas creadas y una recaudación de fondos millonaria.  

Hace calor y... ¿no pasa nada?

Es la teoría del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso: “Cuando hace calor, hace calor”. “Y aquí estoy y aquí estamos todos y no pasa absolutamente nada”, dijo su consejero Mariano de Paco en la Asamblea —con aire acondicionado— para defender al Ejecutivo de las críticas sobre las altas temperaturas a las que tiene que recibir clase el alumnado madrileño, ante la falta de adaptación de las aulas a las altas temperaturas. Planteó, incluso, que servía de “inspiración”, pero lo cierto es que la evidencia apunta en la otra dirección. 

La Asociación Española de Pediatría apunta, sin embargo, que lejos de activar la inspiración, el calor puede hacer que niños, niñas y adolescentes sufran deshidratación, agotamiento y deterioro del rendimiento físico y cognitivo. No parece algo para tomarse a broma. 

Más allá del calor en las aulas, el sistema de monitorización de mortalidad diaria (MoMo) registró en mayo 101 defunciones atribuibles a las altas temperaturas. Es el máximo histórico para ese mes.

Con esto me despido por hoy. Muchas gracias por llegar hasta aquí. Pasa muy buen fin de semana, protégete del calor y ¡salud!