El Vaticano 'bendice' los trasplantes de animales a humanos: “La teología católica no presenta impedimento”

La Iglesia católica avala éticamente los trasplantes de órganos de animales a humanos para salvar a pacientes en listas de espera, según el documento “Perspectivas sobre el xenotrasplante” hecho público hoy por la Academia para la Vida, y presentado en rueda de prensa en el Vaticano. Además, avala la investigación científica llevada a cabo en personas con muerte cerebral.

En texto, de 90 páginas, revisa los antiguos postulados católicos sobre la materia, que databan de 2001, para ofrecer nuevas respuestas ante los recientes avances en ingeniería genética, especialmente los relacionados con los ensayos clínicos con órganos provenientes del cerdo. Así, el documento vaticano declara que “la teología católica no presenta impedimentos, de carácter religioso o ritual, para el uso de ningún animal como fuente de órganos, tejidos o células para trasplante en seres humanos”.

“El sacrificio de animales –añade el texto– solo se justifica si es necesario para lograr un beneficio importante para los seres humanos, como es el caso del xenotrasplante en humanos, incluso cuando esto implica experimentos con animales y/o su modificación genética”.

Con todo, la institución dependiente de la Santa Sede subraya la responsabilidad de la humanidad en el cuidado de la creación, exigiendo que la modificación del genoma animal evite el sufrimiento innecesario y respete la biodiversidad.“ La intervención humana en la naturaleza debe ser intencional, proporcionada y sostenible”, destaca la Academia Pontificia para la Vida.

En el documento, el Vaticano examina las variables éticas sobre la creación de híbridos entre especies, asegurando que la identidad genética y biológica fundamental del paciente receptor no se vea alterada de ninguna manera por el procedimiento.

La reflexión teológica subraya que el uso de cerdos genéticamente modificados se justifica por el imperativo de salvar vidas y no amenaza la identidad biológica o espiritual del receptor, pero requiere el cumplimiento de condiciones éticas, como garantizar que los costos de estos ensayos experimentales no comprometan la equidad en la asignación de recursos sanitarios.

El dictamen de la Academia para la Vida reconoce también la “legitimidad” de la investigación científica llevada a cabo en personas con muerte cerebral, una etapa en la que, desde una perspectiva católica, “no existe objeción alguna a la realización de estudios en individuos fallecidos como paso previo a los ensayos clínicos”. Sin embargo, sí ve necesaria una mayor reflexión ética y cultural sobre este modelo.

El estudio, encargado a un grupo de trabajo internacional, advierte de la necesidad de un “consentimiento informado” riguroso, haciendo hincapié en que el paciente debe ser consciente del riesgo de transmisión de infecciones animales y del seguimiento médico obligatorio de por vida después de la cirugía.

Junto a ello, el documento analiza otros temas, desde la clonación al control de las barreras inmunológicas, pasando por los riesgos de infección, hasta la responsabilidad antropológica de la humanidad hacia la creación.

“Concluimos este documento con la sincera esperanza de que el esfuerzo dedicado a este estudio por quienes participaron en él –científicos, médicos, juristas, teólogos y bioeticistas– represente una contribución concreta al debate sobre el importante tema del xenotrasplante”, finaliza la Academia Pontificia para la Vida.

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