Una actuación de récord: Tom Hanks dio vida a siete personajes en una de las películas navideñas más icónicas

Cada Nochebuena, el Polar Express lleva a niños hasta el Polo Norte para conocer a Papá Noel justo antes de que este salga en trineo para entregar regalos por todo el mundo. Una vez el tren aterriza en el Polo Norte, el conductor les explica a todos los pasajeros que el mismísimo Santa Claus seleccionará a uno de ellos para que reciba el primer regalo de Navidad. Quizá esta historia no te suene, pero se trata de la sinopsis de una de las películas navideñas más tiernas de todos los tiempos.

Hablamos de Polar Express (2004), un largometraje animado dirigido por Robert Zemeckis y distribuido por Warner Bros. Pictures que está basado en la novela homónima infantil que Chris Van Allsburg en 1985. La película fue toda una revolución en su momento, sobre todo desde el punto de vista tecnológico, al convertirse en la primera superproducción completamente animada con captura de movimiento.

Esta técnica se aplicó no solo al cuerpo de los personajes, sino también a sus caras y expresiones, lo que permitió capturar la interpretación real de los actores, no una animación creada desde cero. Además, Polar Express se convirtió en uno de los primeros grandes éxitos del cine en 3D IMAX, anticipándose al auge del 3D tras Avatar (2009). Sin embargo, una de las cosas que más se recuerda de este largometraje navideño es el papel que tuvo Tom Hanks en el filme. 

Las interpretaciones de Tom Hanks

En Polar Express, el ganador del Oscar interpretó a cinco personajes principales y dos secundarios, incluyendo al conductor del tren, el padre del niño protagonista, un vagabundo, un niño pequeño y al mismísimo Papá Noel. Esto fue posible precisamente gracias a la innovación que supuso la captura de movimiento en la película de animación.

En una entrevista en 2012, Hanks compartió que se llevó una buena experiencia de este proyecto audiovisual, para el que tuvo trabajar con varios sensores y marcadores adheridos a la cara como parte del proceso. “Fue en realidad un regreso a un tipo de actuación que actuar en películas no te permite hacer. Era exactamente como ensayar una obra. No tienes que preocuparte por las luces, los ángulos, los rieles, las cámaras ni la cobertura por encima del hombro. Básicamente hicimos una gran serie de obras de 10 o 15 minutos en las que lo hicimos en tiempo real. En cuanto a ser actor, fue una maravilla”, explicó el intérprete.

Hanks tuvo que aprenderse bien qué diferenciaba a un personaje de otro y de qué manera estos se relacionaban con el chico protagonista, que en esencia era el motor que guiaba toda la película. No fue una tarea demasiado difícil, según relató el actor. 

“Todos [los personajes] eran extremadamente diferentes, y gran parte de ello se debía a las particularidades de los trajes que llevaban. Hicimos pruebas de vestuario completas y se armaron los vestuarios para cada uno de estos personajes. Todos pasamos por el proceso habitual de pruebas de vestuario y selección de la utilería. Teníamos todo sobre cada uno de estos personajes”, recordó.