Arqueólogos desentierran una bala de cañón intacta de la batalla de El Álamo, de hace 190 años
De todas las contiendas que se produjeron durante la Revolución de Texas, sobresale la batalla de El Álamo y no precisamente porque tuviera un final feliz para la población local. Al contrario, fue una victoria parcial para el ejército mexicano, que culminó un asedio que duró 13 días, entre el 23 de febrero y el 6 de marzo. Pero esa derrota tuvo el efecto contrario y años después, en 1836, consiguieron derrotar al ejército liderado por Antonio López de Santa Anna en la batalla de San Jacinto.
Ese desenlace derivó en la firma de los Tratados de Velasco, que le concedían la independencia a Texas. Ahora, ese lugar es casi un sitio de culto para miles de estadounidenses. Un lugar para la memoria que, en 1960, fue declarado Monumento Histórico Nacional y, en 2015, recibió el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Y en ese enclave se siguen encontrando restos de esa batalla histórica. El último, el hallazgo de una bala de cañón de bronce macizo e intacta. El proyectil fue descubierto aproximadamente a un metro de profundidad en una excavación cerca de la iglesia de El Álamo.
“No podemos afirmar con un 100 % de certeza que provenga del ejército mexicano, pero diría que con un 99 %, ya que el ejército mexicano utilizaba principalmente balas de cañón de bronce y los texanos, balas de cañón de hierro”, declaró Kolby Lanham, investigador principal e historiador de El Álamo, en el podcast Stories Bigger Than Texas: The Alamo Podcast.
Y Lanham descarta otras opciones: “Eso no significa que no se capturaran el armamento del otro bando y lo usaran, pero diría con bastante seguridad que se trata de una bala de cañón del ejército mexicano y que probablemente fue disparada durante la batalla de El Álamo, o durante el asedio de 12 días”.
Restos de proyectiles explosivos
La bala es el último hallazgo de una larga lista y puede que no sea el último. Los especialistas recuerdan que se trata de un sitio arqueológico activo donde se realizan excavaciones frecuentes para la preservación constante de la Iglesia del Álamo y el Cuartel Largo.
De hecho, además de la bala, durante el último año, los arqueólogos han descubierto cuatro fragmentos de proyectiles explosivos en las inmediaciones de la Iglesia de El Álamo. Tres de ellos son de bronce y uno de hierro.
Según detalla el centro en un comunicado, todos son fragmentos de obús, lo que significa que el arma original estaba hueca por dentro y se llenó de pólvora para explotar como una granada moderna. Pero aspiran a tener nuevos detalles en los próximos meses, como el tamaño de las armas y las trayectorias que siguieron cuando se lanzaron.